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Consideraciones a la hora de ejercer el derecho y deber del voto

Los creyentes tienen el deber de someterse a las leyes civiles, siempre y cuando ellas no estén en contra de los mandamientos de Dios.

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Romanos 13:1-7)

“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.” (Tito 3.1)

La oportunidad y derecho de votar es algo que debemos agradecer, pero además es un deber civil puesto que la ley establece que todo ciudadano debe emitir el voto. Es importante entonces que tengamos presente las siguientes recomendaciones.

En nuestro país el día establecido para las votaciones es siempre un Domingo. Debemos entonces hacer un esfuerzo por hacerlo temprano antes del culto matutino o durante la tarde antes del culto vespertino para que no tengamos que ausentarnos de los cultos en el día del Señor.

Los partidismos y divisiones por causa de la política deben estar ausentes por completo en la reunión de los hermanos evitando que los débiles en la fe encuentren un tropiezo en esto y de forma especial deben evitarse discusiones políticas en el día del Señor.

El creyente debe procurar informarse para saber si la tendencia general de un candidato o partido es contraria a los valores morales y éticos del cristianismo.

Es importante verificar que el candidato de nuestra preferencia no tenga intenciones evidentes de imponer algo que sea contrario a la ley de Dios. Por ejemplo, hay candidatos que asumen una postura tolerante ante ciertas prácticas pecaminosas pero al menos no tienen como parte de su agenda el favorecer esas prácticas, solamente las toleran por conveniencia política.
El cristiano debe procurar votar por la persona que considere más idónea para el cargo, aunque esta persona no profese el cristianismo. Puede ser que un candidato profese ser cristiano pero ha demostrado ineptitud o defectos en su carácter y no debería entonces ocupar el puesto presidencial.

Un cristiano no debe votar por un candidato por conveniencia personal de forma egoísta. Los principios bíblicos son más importante que los beneficios que prometa un político.

Existe la opción de realizar un voto en blanco, lo cual reflejaría una convicción de que el votante no puede votar por ningún candidato con una conciencia tranquila.

Debemos ser muy discretos en lo que se refiere a comentarios sobre los candidatos y sobre las posiciones políticas. Aunque sí hay espacios apropiados para expresar nuestra opinión en cuanto a la política nacional. Debemos ser cuidadosos de las ocasiones y maneras apropiadas de expresar nuestras preferencias para no ser tropiezo a nadie. Un cristiano no puede participar de burlas ni ofensas a ninguna persona y tampoco debe juzgar a otro hermano que tiene una preferencia política distinta.

Los cristianos deben orar por los que ocupan cargos en el gobierno. (1 Timoteo 2.2) independientemente si son hombres rectos o impíos. Este mandamiento en la época de uno de los peores emperadores romanos, Nerón. De manera que, sea quien sea el que el pueblo elija para presidente, le brindaremos el respeto merecido y oraremos por él, porque sabemos que por encima de esta persona está Dios que gobierna el Universo.

Pastores de la Iglesia Bautista Reformada de Los Lagos.