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La Reforma llega por el oír y el oír por la Palabra de Dios

Texto del sermón predicado el 29 de octubre, en el culto de conmemoración de la Reforma. Lamentamos no proveer audio o video de la ocasión.

Pasaje: 2 Reyes 22.1 – 23.3 | Descargar sermón (PDF)

Tema: Reforma y la Palabra de Dios

Título: La reforma viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios

Introducción

El motivo que nos reúne hoy es histórico. Solo pensar en la palabra “historia” muchas ideas diferentes vienen a nuestra mente, aunque sin duda, pensamos en algo que ya pasó. En mi experiencia como estudiante, sin negar mi responsabilidad que tenía por aprender independientemente del profesor o profesora, fueron pocos los que trataron de incentivar el valor que tiene la historia más allá de hechos que parecieran que nada tuvieran que ver con nosotros, como eventos aislados, podemos reconocer algunas de sus consecuencias, o recordar sus fechas, pero poco a poco, y en especial, en un país como el nuestro, se hace cada vez más evidente el desprecio por la historia al ver como año con año, ciertas efemérides no son más que simplemente un feriado. Un pretexto para tener un fin de semana largo.

Esta carencia que inicia desde las aulas se traslada también al saber popular. Basta con prestar atención a los refranes, la música y los consejos de hoy, para ver la contradicción que se da en torno al pasado inmediato, ni hablemos de historia de hace cientos de años, sino en nuestras propias vidas.

Por un lado, tenemos refranes como: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”. Podemos ver las consecuencias tristes de varias decisiones y acciones en la vida de una persona, sabemos con certeza lo que nos pasará si seguimos ese ejemplo, y a pesar de todo, lo hacemos. No aprendimos de esa historia.

Otras nos parecen enseñar que todo antes fue una maravilla, “Recordar es vivir”. El escritor de Eclesiastés desde esa época nos advierte ante este tipo de pensamiento: “¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueran mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría”.

Tenemos extremos peligrosos. Tenemos los que se quedan encerrados en las partes que les gustó del pasado y olvidan que hay un futuro que aguarda y que hay que enfrentar. Pero el otro extremo, es igual, si no que más peligroso todavía, y es olvidar por completo, y lo curioso, hasta lo cantamos con alegría: “Ya lo pasado, pasado, no me interesa… ya olvidé”.

Sé que hay un contexto para cada una de esas frases, pero hubo un propósito en traer esos ejemplos y es
que realmente no nos sirven, porque a la hora de la hora, son fluctuantes, son cambiantes, no son un cimiento firme que nos ayuden a conducirnos en la vida.

La Biblia en cambio, sí es, no un cimiento, sino el firme cimiento que se le ha dado a la fe. Sé que muchos podemos decir “Amén” a ello, pero la Biblia misma nos desnuda como somos, y que es parte de la condición humana, olvidar, y en particular, cuando se trata de la Palabra de Dios.

El Éxodo inicia contando que después que murió toda aquella generación de José y sus hermanos, se levantó un rey sobre Egipto que no conocía a José. Ignoraba que fue por la revelación de Dios a José que en su momento, los sueños de Faraón pudieron ser interpretados y así conservar la vida de la nación. Olvidaron la historia.

Más adelante parecería que el pueblo de Israel aprendió que no debían olvidar. Cuando cruzan el río Jordán, Josué erige o levanta doce piedras en medio del río y le dice al pueblo: “Así le dirás a tus hijos cuando preguntaren qué significan estas piedras: Israel pasó en seco por este Jordán, porque Jehová nuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de nosotros”.

Hasta señales estaban poniendo. Muere Josué y muere toda aquella generación, y ahora lo que se nos dijo de los egipcios, se nos dice también del que era el pueblo de Dios: “Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que Él había hecho por Israel, se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandatos de Jehová; ellos no hicieron así”.

Podríamos continuar con el ejemplo de este patrón de olvido con los diversos jueces que Dios levantó para el pueblo, y eventualmente con los reyes que tendría Israel, hasta llegar a nuestro texto esta tarde, donde el pueblo nuevamente había dejado en olvido la Palabra de Dios, el libro de la ley, pero termina con un cierre esperanzador, porque la reforma llega al final, porque así como la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios, la reforma llega por el oír y atender a la Palabra de Dios
Cuerpo

Entre este olvido y la reforma, hay tres puntos principales que destacan en nuestro pasaje y son los siguientes: 1. Una aparente reforma, 2. el fundamento de una verdadera reforma y 3. los cambios que llevan una verdadera reforma.

Una aparente reforma

En primer lugar, vemos una aparente reforma. ¿Por qué digo aparente? Como les dije al inicio, el motivo que nos reúne hoy es histórico y este pasaje tiene un amplio contexto histórico, que se hace evidente en el versículo dos: “E hizo lo recto antes los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda”.

Si desconocemos el pasado antes de Josías, este versículo no diría mucho, pero si leemos quiénes fueron los reyes antes de él, sabríamos entonces que David no era directamente el padre de Josías, sino que fue Amón, y su abuelo fue el rey Manasés. Entonces las preguntas que salen a relucir son, ¿quién fue este David y cómo fue su reinado para que sea tomado como un referente?

El tiempo es corto para abarcar la historia y reinado de David, pero él, el hijo menor de Isaí, se convirtió en el sucesor del trono de Israel, luego que Saúl fuera desechado. David, del linaje de Judá, si bien se nos narran sus pecados, también nos es descrito como un varón que fue conforme al corazón de Dios. Destaca su enfrentamiento contra Goliat, reconociendo que es de Jehová la victoria en la batalla y así también, su temor a Jehová, al no poner mano sobre Saúl, quien se había vuelto su enemigo, a pesar que tuvo la oportunidad de tomar la vida de él en varias ocasiones, pero no lo hizo porque no él no extendería su mano contra el ungido de Jehová.

El punto es que el reinado y la vida de David se convirtió en un referente. ¿De qué nos serviría que el autor de Reyes nos diga que el reinado de zutano o de fulano fue conforme al de David si no tuviéramos esa historia registrada? No obstante, si tenemos ese testimonio y en varias ocasiones, lo reinados que seguirían al de David serían descritos así: “Y reinó tal persona a tal edad y hasta tal edad, reinó por tantos años e hizo conforme a David su padre o no hizo conforme a David, sino según las naciones vecinas, sino según algún otro rey que fue de todo menos piadoso”.

Tal es el caso de Amón, papá de Josías y de Manasés, abuelo de Josías. Empecemos con Manasés. Leamos el resumen de su reinado en [2 Re. 21.2]. No podemos darnos una idea correcta de la maldad de este hombre porque fue tal, que a pesar de ver todo lo que pasará durante el reinado de Josías, que al final, se nos dice: “Con todo eso, (es decir, con toda la reforma que se llevó a cabo), Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado”.

Sorprende también que reinara por 51 años, porque luego llega su hijo Amón, que se nos dice que hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre, ¡pero solo reinó dos años!

Cuando se comparan estos dos últimos reinados con el de Josías, y en realidad, cuando se compara con muchos de los reinados que hubo en Israel, contando los que hubo a pesar de la separación entre Judá y las demás tribus, este reinado es quizá, junto con el de Ezequías, el más destacable.

No obstante, durante los primeros años fue un cambio aparente, una reforma aparente. Y digo que fue aparente no tanto por Josías mismo, sino por el pueblo. Hago esta salvedad, porque es notorio que el rey ejecutó muchas obras antes del hallazgo del libro de la ley. En [2 Crónicas 34.3-7] se nos cuenta cómo procuró limpiar el territorio de los lugares de idolatría, de las imágenes y esculturas de dioses falsos. Aunque sin saber lo que decía el libro de la ley, posiblemente por influencia de su madre y algunos profetas que Dios levantó durante ese reinado y sin duda, por la gracia de Dios, Josías fue preservado del mal y bien instruido, pero nos hemos percatado que antes que el libro fuera leído, que tanto el sacerdote Hilcías, como el escriba Safán, lo tuvieron, y para saber que se trataba del libro de la ley, tuvieron que examinarlo y leerlo para darse cuenta y sumemos el hecho que el rey no estaría solo cuando fue leído. Los demás encontraron el libro, leyeron y nada pasó (“-! Hombre, pues, esto es Deuteronomio!” y ¡nada!).

Por años, estos hombres y el resto del pueblo ha visto el ejemplo del rey y ellos mismos ser convencidos de actuar de una manera similar, pero era todo una apariencia, eran acciones externas que no reflejaban lo que había en el corazón.

Dos aplicaciones breves se desprenden de este primer punto.

Primero: Destruir una estatua, un altar, es algo que podemos hacer, pero no ataca la raíz del problema, porque nuestros corazones son una fábrica de ídolos. Fácilmente nos engañamos pensando que no somos idólatras por el simple hecho de no rezar a santos ni peregrinar a una muñeca de piedra, y lo más seguro es que hemos hecho de nuestro propio ser, nuestro ídolo.

Nos hemos convencido de que somos buenos y en realidad, al igual que el pueblo de Israel, hemos olvidado el libro de la ley. Preguntamos a las personas y ellos pueden reconocer que no están bien,

“Pues sí, tengo mis defectos, nadie es perfecto, -perfecto solo Dios-, todos somos pecadores… pero en realidad, no soy una mala persona, no me meto con nadie, dejar vivir, dejar hacer”. Y es peor cuando la muerte llega, los primeros días, nadie habla mal, porque ese que murió era una gran persona.

Esto no se limita claramente a los de afuera, dentro de las congregaciones también pasa. Nos hemos satisfecho con cumplir una asistencia, con fijarnos ciertos parámetros de lo que podemos hacer y lo que no deberíamos hacer, en el mejor de los casos, leemos la Biblia una vez al día y si es posible, completa una vez al año, pero en el sentido práctico, el libro de la ley está igualmente olvidado, porque cuando somos confrontados a ella, es nuestro parecer lo que prevalece, la leemos imponiendo nuestro pensamiento sobre ella y nos quedamos con lo que nos gusta, con lo que parece afirmar lo que creemos e ignoramos el resto.

El testimonio de Dios estuvo olvidado durante los días de Josías, lo estuvo hace 494 años y lo está hoy también.

La segunda aplicación sobre esta aparente reforma nos lleva a reconocer que Dios ejecuta con su Palabra lo que quiere y que ésta tiene el efecto que Él desea en los que Él quiere. Muchos leyeron y escucharon, pero solo uno fue quebrantado.

El fundamento de una verdadera reforma

Solo uno fue quebrantado y esto nos lleva a nuestro segundo gran punto: El fundamento de una verdadera reforma. En primera instancia, uno solo no parece un gran número, no parece estar en armonía con la idea de una reforma y un gran movimiento. Ese afán por los números, por reportar grandes cantidades de personas supuestamente convertidas, por cuánto hemos crecido financieramente o cuántos nuevos edificios y bienes materiales hemos adquirido fallan miserablemente como parámetros de una reforma.

¿Estoy diciendo que no quiero un gran movimiento de almas llegar a Cristo? Para nada. Pero lo que hoy se proclama como avivamiento, como el año del Señor, yo declaro esto, yo reclamo lo otro, profetizo el 2012 como el año de la gran cosecha, no tiene relación alguna con la reforma, con la transformación en las vidas producto del Evangelio, tal y como lo muestra la Biblia.

Hermanos y amigos que nos acompañan esta tarde, yo no les voy a decir que el 2012 será el año de la reforma para Costa Rica, pero sí les puedo decir que debemos hacer por lo resta de este año y el que vendrá y todos los demás hasta que muramos o el Señor venga y esto es: predicar todo el consejo de Dios, contenido única y exclusivamente en su Palabra porque el mismo mensaje que humilló y transformó a Josías es el mismo mensaje que humilló y trasformó a Lutero, es el mismo mensaje que nos ha humillado y llevado al arrepentimiento y es el mismo mensaje que, por el poder del Espíritu Santo seguirá despedazando los corazones de piedra y dando corazones tiernos de carne, regenerados para obedecer, que nosotros, habiendo olvidado la ley de Dios, incapaces de cumplirla, Dios envió a Su Hijo, y Cristo el que no conoció pecado, fue hecho pecado para que nosotros fuéramos declarados justos delante del Padre, esto es el Evangelio y el Evangelio es poder de Dios para salvación, porque el justo por la fe vivirá.

Este es el fundamento de la verdadera reforma, el mensaje que solo se halla en la Escritura de la salvación que es solamente por gracia por medio de la fe exclusivamente en Jesucristo para la alabanza de la gloria de la gracia de Dios.

Pero esta gracia no puede ser apreciada cuando se omite en la predicación que hemos olvidado la ley, que somos culpable de toda ella y que somos incapaces de cumplirla. Más bien, los papeles se han invertido y en lugar de ser nosotros los deudores, es Dios quien está en deuda con nosotros, y está a nuestro servicio, es simplemente un medio para que Él satisfaga todas nuestras demandas para dar cabida a nuestros deseos terrenales.

Eso no fue lo que entendió Josías cuando escuchó la ley, ¿qué mandó a consultar? (Notemos que no manda a preguntar solamente por él, sino por todo el pueblo, de nuevo, ha sido el mismo mensaje para toda criatura en todo momento):

Versículo 13: “Id y preguntad a Jehová por mí y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito”.

Somos nosotros los que tenemos que hacer conforme, no Dios quien tiene que conformarse a nuestras demandas y nuestros gustos. Josías, quien ya había derribado varios altares, escuchó las palabras del libro y dijo: No hemos hecho conforme.

Esa es la verdad, no importa cuánto empeño pongamos, no podremos cumplir la demanda de obediencia perfecta que Dios exige, pero a la vez, hay una promesa que es el bálsamo para esa alma que ha sido quebrantada y humillada por la Palabra de Dios, [Isaías 66.2] dice: Yo Jehová miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

Los cambios a los que lleva una verdadera reforma

Este temblar ante la Palabra, nos introduce a nuestro tercer punto: Los cambios a los que lleva una verdadera reforma. Y por cambios, no tengo en mente las consecuencias políticas, sociales, culturales o de cualquier otra índole aparte de aquellos que conciernen al pueblo de Dios y el mensaje que deben proclamar y el cambio que ese mensaje produce en las vidas de aquellos que lo reciben.

Veamos qué hizo Josías una vez recibió la respuesta de parte de Jehová: [23.1-3]. Nadie podía quedarse sin escuchar la Palabra. Nadie quedaría con la excusa de poder decir, no sé de qué libro y de qué ley me hablas, y lo que es más, el pacto y el compromiso hacia la Escritura.

Guardarla con todo nuestro ser, nuestras fuerzas y nuestras mentes. Lo que pensamos, cómo y cuándo expresamos nuestros sentimientos y emociones, todo está involucrado en cumplir la Palabra. No podemos separar el amor de la obediencia.

Las palabras que leemos aquí son un eco del gran mandamiento, ¿cuál es el gran mandamiento? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente”. Si decimos amar a Dios, amar a Cristo, amaremos entonces la Palabra. El Señor lo dijo con toda claridad: “Si me aman, guardarán mis mandamientos, ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando”.

Amar a Dios con todo nuestro ser, corazón, fuerzas y mente, es amar su Palabra, guardarla como un tesoro, y esto es, obedecerla, porque en obedecer hallamos delicia. “Me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado”, dice el Salmo 119.47.

¿Qué es entonces guardar la Palabra con todo el corazón y con toda el alma? Se resume en hacer lo que está escrito. Y este hacer se puede dividir de dos maneras. Por un lado, hacer aquello que no estábamos haciendo, leemos la Biblia y vemos, el Señor nos manda a esto y no lo estoy haciendo, hagámoslo. En segundo lugar este hacer, es dejar de hacer, y es dejar de hacer aquello que no es conforme a lo que Dios nos enseña.

Vemos un ejemplo de ambas situaciones en la verdadera reforma traída por la Palabra. Más adelante Josías está haciendo de nuevo una limpia de ídolos. [23.4-8]. ¿Cuál es la gran diferencia? Antes de que encontraran la ley de Dios, uno pudo haber preguntado, ¿por qué están derribando los altares y quebrando las estatuas? “Porque el rey Josías así lo ha querido, así lo ha mandado, nosotros seguimos el ejemplo del rey”. Pero ahora podemos preguntar, ¿por qué están quitando todo esto y por qué lo llaman abominación? Porque el Dios de Israel lo ha mandado así, no una mera tradición, no un mero seguir lo que la autoridad dice sin dar un fundamento adecuado para ello, sino que Dios ha dicho explicítamente: “No tendrás dioses ajenos delante de mí ni te harás imagen de ellos, Yo soy Jehová el Dios de dioses”.

Guardar la Palabra, cumplirla es dejar de hacer aquello que explícitamente Dios desaprueba y repudia, y que no nos ha mandado a hacer.

Pero es también hacer lo que debemos y no hacemos. Ellos siguen leyendo la Palabra y se dan cuenta que hay una Pascua que no han celebrado: “Pero, ¡Señores, también hay una Pascua que no hemos celebrado y debemos celebrar, y celebremos esta como Dios manda! [21.21-23].

Debemos caer de rodillas cada vez que vemos cuánto nos falta para glorificar a Dios en todo lo que hacemos, cuando incluso lo más cotidiano como el comer y el beber debe ser hecho para su gloria, y nos falta para guardar el día del Señor como Él quiere que lo guardemos, que demostremos nuestro amor por los hermanos en la fe que nos ha dado, un amor que corrige y exhorta, que se goza y entristece y que está atento a las necesidades. ¿Estamos bautizando y observando la cena del Señor conforme a lo que está escrito? Son preguntas válidas que no debemos dar por sentado que ya estamos haciendo lo mejor que se puede hacer.

Conclusión

Esta es la exposición de nuestro texto. Antes de concluir quiero compartir dos puntos de cierre con ustedes, el primero es un breve marco histórico de por qué consideramos que esta época de Josías guarda mucha similitud con lo que sucedió hace 494 años y por qué estimamos que es necesario que suceda de nuevo en nuestros días y el segundo punto y final, unas palabras de aliento y paz, que tenemos por parte de Jehová en este mismo texto.

Marco histórico:

¿Por qué afirmo que hay tanta similitud? Como en los días de Josías, la Biblia era un libro olvidado hace 500 años. ¿No habían Biblias? Claro que habían, pero no estaba a disposición del pueblo y las que habían no estaban en el idioma que el pueblo pudiera entender. De entrada, nuestro época es distinta, porque más bien, ¿quién no tiene una Biblia? Hay tantas ediciones disponibles, tantas versiones, letra gigante, letra chiquita, letra roja, versión arco-iris, con concordancia, sin concordancia, de bolsillo, Reina Valera 1909, 1960, 1995, Nueva Versión Internacional, de las Américas. Hay para todo gusto, pero eso no quiere decir que no esté olvidada. En muchos casos está de adorno, no me la toquen, fue un regalo que me hicieron, ¿pero está llena de polvo? “Déjela así, no quiero que nada le pase”. Tenemos nuestros pasajes, nuestro salmo favorito, ¿y el resto? “No sé, es que este es el que me gusta”. En sentido literal y figurado, nuestras Biblias están guardadas en un escritorio o en la biblioteca. No la estudiamos, pastores no la predican, la leen, pero lo que predican es su parecer y su opinión, no se confrontan ante ella ni exponen todo el consejo de Dios. Rehuimos los textos controversiales o difíciles.

También, fue el estudio de la Escritura que convenció al pueblo del pecado de la idolatría, y fue el estudio de la Escritura que convenció a Lutero del error de las indulgencias.

¿Qué es un indulgencia? Una indulgencia es la remisión (suspensión, anular la sentencia o la pena) del castigo temporal a causa del pecado, la culpa del cual ha sido perdonada, y esto gracias al tesoro de méritos y satisfacciones de Cristo, de María y de los santos.

Así es, un tesoro de méritos, en su vida esos santos acumularon tantas buenas acciones delante del Padre, que quedó un excedente para el beneficio de los demás mortales, incluyendo a los difuntos. Cabe destacar que originalmente las indulgencias no se vendían, pero la necesidad de dinero, para construir la Basílica de San Pedro y hacer frente a las guerras, hizo que se viera en las indulgencias un gran negocio. Johann Tetzel, uno de los más destacados vendedores, es reconocido por estas palabras: “En el mismo instante en que la pieza de moneda resuena en el fondo de la caja, el alma sale del purgatorio”.

¿Dinero = favor de Dios? ¿Nos suena familiar ese razonamiento verdad? El falso evangelio de la prosperidad queda en evidencia en el momento que predicamos la verdad, pero para predicar la verdad, hay que saber cuál es esa verdad y estudiarla. Siempre será así, el error, la herejía, la falsedad, saldrá a relucir cuanto más nos aferremos a la verdad y anclados en ella, no seremos movidos.

Tenemos una armadura, tenemos algo mucho mejor que un martillo, tenemos la espada de doble filo para hacer frente a esta batalla, y hermanos, no estamos peleando a la ventura, no estamos en una guerra de resultado incierto, Cristo ya dio la promesa de la victoria: Las puertas del Hades no prevalecerán, tenemos la certeza de la victoria, porque Cristo ha vencido y luchamos sabiendo que es cuestión de tiempo para que el día del juicio llegue, cuando nuestro Señor vuelva glorioso por su pueblo, pero nos corresponde despertar de este letargo, de este sueño y levantarnos, ceñir nuestros lomos y hacer conforme a lo que está escrito.

Promesa:

Cierro entonces con una promesa que tenemos en este texto para alentarnos en nuestro deber. Leamos [22.18-20]. Lo curioso sobre esta promesa de paz es la forma como muere Josías. Por morir en paz hubiéramos imaginado a un Josías, lleno de años, viejito, muriendo tranquilamente en su cama, sin dolor, sin sufrimiento. Pero no fue el caso. Al final de cuentas, Josías fue también un hombre falible, un hombre todavía en un cuerpo corrupto por el pecado, y salió a una batalla que no debía y murió en el campo de guerra. Una muerte que aconteció a reyes perversos como Acab. Pero la promesa de Dios se mantuvo, Josías no vio el mal que vendría y vio paz en sus días, aunque su muerte es un recordatorio de nuestra débil naturaleza. Nosotros también tenemos una promesa de paz. Hermanos y amigos, con todo y que en Costa Rica vengan días de un despertar y de volver al verdadero Evangelio, el juicio eventualmente llegará. El día del Señor vendrá para ejecutar su justo juicio sobre los impíos, pero, para los que aman a Jesús, para los que por la fe han recibido y creído que la obra de Cristo es suficiente para limpiarnos de toda maldad y que nos viste de justicia delante del Padre, que de enemigos ahora somos hijos, tenemos paz para con Dios. Estamos en paz, no tememos el juicio, por el contrario, gemimos, ¡Oh Cristo, ven pronto! Vendrán días de enfermedad, de persecución, pero esas aflicciones son temporales, y no se comparan con la paz y la gloria venidera, mientras tanto, sujetos a la Palabra, la Reforma vendrá cuando la Biblia es tomada con la seriedad y dada el lugar debido que tiene y merece.

SOLI DEO GLORIA

Culto unido en conmemoración a la Reforma

Este sábado 29 de octubre se llevará el culto unido en conmemoración al aniversario 494 de la Reforma Protestante.

La Iglesia Bautista Reformada Los Lagos, en conjunto con otras iglesias reformadas lo invitan a acompañarnos este sábado a las 4 de la tarde, en la Iglesia Casa de la oración para todos los pueblos.

Dirección: La Puebla de Heredia, de la escuela 500 metros al este y 25 al norte.

Teléfono: 2237 8046

culto unido reforma protestante costa rica

La Reforma Protestante hoy en Cristo Visión

Hoy a las 5 pm (hora local) se transmitirá un programa especial en el canal 31, Cristo Visión de Costa Rica. El hermano Alexander León junto con Guillermo Green de la Iglesia Presbiteriana y Eddy Cortés de Sociedades Bíblicas expondrán acerca de la Reforma Protestante.

Los invitamos a ver el programa en el canal 31 del sistema abierto de televisión, en el 97 de Cable Visión, y por Internet a través de Uno Red.

Además, el sábado 30 se llevará a cabo la Celebración del Día de la Reforma, más información en este enlace: Día de la Reforma.

Puede confirmar su asistencia en Facebook: Evento “Celebración Día de la Reforma Protestante”

Celebración de la Reforma Protestante

Reforma Protestante
Al igual que el año pasado, este sábado 30 de octubre, junto con otros hermanos reformados en Costa Rica, conjuntamente se estará realizando la Celebración del Día de la Reforma.

Puede confirmar su asistencia en Facebook, siguiendo este enlace:

Celebración Día de la Reforma Protestante

Lugar: Iglesia Jesucristo es el Señor
Dirección: San Isidro de Heredia, detrás de la iglesia Católica, 200 m oeste
Hora: 3:00 pm
Día: Sábado 30 de Octubre, 2010

Además, puede descargar el archivo para imprimir invitaciones para repartir a más personas:

Invitación al Día de la Reforma Protestante (PDF)

Sola Scriptura y la Traducción de la Biblia

Autor: Stevan Henning

Ningún libro en la historia de la humanidad ha sido más popular que la Palabra Santa de Dios. Aun más que las enciclopedias o los diccionarios o libro cualquier, la Biblia sigue como el libro más vendido año tras año. Hace hincapié en la verdad que lo único que satisfará el hambre y la sed de la humanidad es Dios en Su plenitud, como es revelado por medio de Su Palabra. Fue esta hambre y sed en la vida de unos hombres por la verdad, que empezó el período que llamamos la Reforma. Dios actuó en los corazones de unos tantos hombres para que tuvieran ganas de descubrir para sí el camino verdadero al cielo.

Por más de mil años la iglesia visible, la Iglesia Católica Romana, se fue conformando a sus tradiciones, sus costumbres, y sus concilios, pero no a las Escrituras. No que la Biblia no fuera usada. Lo fue. Pero la verdad es que tenía una importancia secundaria en comparación con la autoridad de sus líderes y sus costumbres. Fue tanto el problema que fue casi imposible hallar el evangelio verdadero que habían declarado Moisés, los profetas, Cristo y los apóstoles. Pero Dios en Su misericordia y gracia abría los ojos, siempre en Su tiempo, de algunos hombres. Estos hombres a quienes respetamos profundamente fueron herramientas en las manos de Dios, no solamente para predicar la antigua verdad del evangelio que se había olvidado o por lo menos eclipsado, sino también Dios hizo que estos hombres de valor realizaran una tarea hasta más importante o por lo menos más duradera: la preservación de las Sagradas Escrituras.

La Reforma , que oficialmente comenzó el 31 de octubre de 1517, enfatizó las solas de la Reforma. Estas solas del idioma latino: sola fide, solus Christus, sola gratia, soli Deo gloria, y sola Scriptura , llegaron a ser las columnas doctrinales del protestantismo y el movimiento reformador en general. Lo interesante y tal vez lo más importante fue el énfasis en la sola Scriptura , dado que Dios es un Dios de palabras y se revela a través de Su Palabra. Fue necesario para los reformadores establecer una autoridad inmovible para sus enseñanzas. Ellos encontraron en la Biblia esa autoridad que necesitaron para reformar la iglesia. Vieron en la Biblia su propio testimonio de sí mismo.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra . 2 Timoteo 3:16-17

Este testimonio les aseguró de la necesidad de acudir a la Biblia como la única base para establecer su autoridad en atacar las enseñanzas del papado, los concilios católicos, y las costumbres de la iglesia romana.

No nos debe sorprender, entonces, que la mayoría de los reformadores vieron la gran necesidad de tener una Biblia en cada iglesia en el idioma de la gente común. Fue esta convicción que hizo que muchos reformadores pasaran varios años de sus vidas en la producción de una Biblia para su pueblo.

Sin embargo, esta preocupación no fue nada nueva. Más de cien años antes de Lutero, los pre-reformadores se preocuparon por tener una Biblia que cada persona pudiera leer. Este deseo tan ferviente se destacó más por los pre-reformadores de Inglaterra.

Juan Wycliffe, es frecuentemente llamado “La estrella de la mañana de la Reforma ”. Wycliffe nació en 1324 en Yorkshire, Inglaterra. Él fue uno de los primeros en preocuparse por la producción de la Biblia en el idioma inglés. Habiendo estudiado en la Universidad de Oxford, él se destacó como un estudiante sobresaliente y recibió el apodo “la flor de Oxford”. Él predicó, junto con sus Lollards, el evangelio como fue declarado en la Biblia.

Durante sus años universitarios fue convencido que la Biblia era la única fuente de autoridad tanto para la iglesia como para el individuo. Este convencimiento en su juventud llegaría a ser uno de los papeles más importantes que le tocaría más tarde en la vida.

La Plaga Negra había destruido más de la mitad de la población de su patria y él fue totalmente convencido que el día del Señor estaba cercano. Le dolió la ignorancia del pueblo que había sido cegado por no tener acceso a la Biblia en sus cultos, sus vidas, y en sus hogares. Aun peor era el maltrato por parte de los frailes mendigos católicos hacia los ingleses. Varias injusticias lo motivaron a predicar en contra de la iglesia romana. La venta de las indulgencias para el perdón de los pecados, los impuestos exigidos por Roma por más de cien años, por la humillación del rey Juan en 1215 y la confiscación de todos los bienes de cualquier hombre que no dio parte de sus bienes a los cofres del Papa al pasar de esta vida.

Wycliffe fue persuadido que la única esperanza de terminar con estas injusticias y la ignorancia casi total de la gente en los asuntos espirituales se hallaba en que cada persona tuviera una Biblia. Pero no solamente una Biblia, sino una Biblia en inglés. Tal convicción le impulso a traducir de la Vulgata , la versión latina, al inglés. Él completó esta traducción en 1382. Esta traducción fue publicada con el arduo trabajo de las manos de cientos de héroes cuyos nombres se han olvidado durante el lapso de más de 600 años. (La imprenta de Gutenberg no apareció hasta sesenta años mas tarde.) ¡Lo increíble es que tenemos más de 170 copias de esta Biblia! Unos historiadores lo reconocen como la persona de mayor influencia para promover lo que llamamos la Reforma. Esta traducción inglesa produjo una serie de traducciones tales como la de Tyndale, la versión de Ginebra, la versión autorizada. Unos, entre ellos el famoso historiador John Fox, creen que más que cualquier otro personaje incluso a Lutero, John Wycliffe fue la persona más importante en la Reforma en Inglaterra.

Menos de cien años después de la muerte de Wycliffe, nació en Alemania un hombre que hoy en día se reconoce como uno de los humanos más influyentes de toda la historia. Su nombre fue Martín Lutero. Preocupado por su salvación, Lutero estudió la Biblia , pero en ella no halló nada de consuelo. Mas bien, entendió claramente que Dios exige la justicia perfecta del hombre. Las demandas de Dios causaron que Lutero odiara a Dios. No hubo paz en su ser porque se dio cuenta que su pecaminosidad le llevaba cada día mas cerca de las puertas del infierno.

Pero un día, Lutero, por la gracia infinita de Dios descubrió las palabras que “el justo por la fe vivirá.” Lutero entendió que la justicia no se referí a al juicio que tanto temía sino más bien se refiere que Dios ha proveído el cumplimiento de la exigencia de su justicia perfecta por medio de Su Hijo, Jesucristo. También, se dio cuenta de que la fe no salva, pero comprendió que la salvación es por medio de la gracia, pero Dios concede el don de la fe para propiciar la gracia a nuestra cuenta. Lutero dijo al pedir que Dios abriera su corazón: “Sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y al partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios’ no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor.”

Es este nuevo sentido de las Escrituras que ocupó la mayor parte del resto de la vida de Lutero. Se dio cuenta de que Huss, quien había sido condenado a morir por sus herejías, enseñaba nada más que la verdad bíblica y que un cristiano con la Biblia a su lado tenía más autoridad que cualquier hombre sin ella. Los papas y los concilios, según Lutero, solamente tienen autoridad auténtica al concordar con las enseñanzas del Libro Sagrado. Para Lutero fue importante que la gente alemana tuviera la Biblia en su idioma propio. Emmanuel, Dios con nosotros , se hace igual a la Palabra de Dios. Esta doctrina él deducía de Juan 1:1, En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Es por medio, entonces, de ella que Cristo se llega a nosotros. Otro pasaje de suma importancia para él fue Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Dios, en Su soberanía hizo que Lutero pasara varios años ocultándose realizando una gran obra que impulsaría a otros reformadores a preocuparse por la traducción de la Biblia en su lenguaje. Lutero empezó primero con el Nuevo Testamento y pasó dos años en esta traducción. Después, duró diez años en traducir el Antiguo Testamento. No es que solamente dio acceso para que la gente común pudiera leer la Palabra de Dios, sino que además se prestó para desarrollar el idioma alemán y crear un ambiente de nacionalismo. Hasta el día de hoy, la versión de Lutero sigue como la preferida de la población alemana.

Como la traducción luterana dio apoyo al desarrollo del idioma alemán, así también sucedió en Inglaterra con la Versión Autorizada , reconocida tal vez como la obra literaria más prestigiosa de toda la historia humana. Escrita baja el mandamiento de Rey Jaime I de Inglaterra, esta Versión sigue muy de la moda en muchas iglesias. Esta versión que se llama también la Versión del Rey Jaime fue al principio fuertemente resistida por aquellos que querían reformar la iglesia anglicana, pero poco a poco fue aceptada. La ultima revisión fue en 1769 y aunque su inglés es del estilo Isabelino, es una versión fácil de leer y su forma poética la destaca como obra literaria. Esta Biblia fue la Biblia de John Bunyan, Jonathan Edwards, John Newton, William Carey, John Patton, y Charles Spurgeon.

Quizás no hay ningún idioma que haya disfrutado de una bendición mayor de la Biblia que la gente inglesa. Respecto a este hecho, el pueblo inglés se ha llamado desde el periodo de la Reina Victoria , “un pueblo del Libro.” Como ya se destacó, Dios empezó esta bendición con Juan Wycliffe, pero la continuaba a través de varias traducciones. Poco después de Wycliffe, empezó William Tyndale su obra de traducir el Nuevo Testamento directamente del griego. Él hizo que le llegaran encubiertamente desde Alemania los textos griegos. Es Tyndale quien se reconoce como el primer inglés para traducir el Nuevo Testamento del griego al inglés. Pero siguió un periodo de tesoro durante los siguientes cien años cuando fueron publicadas La Biblia de Ginebra, La Gran Biblia , (por su tamaño, pero también llamada la Biblia de Coverdale quien hizo responsable por su traducción) y La Biblia de los Obispos. Debemos a los ingleses el agregar los números para citar mas fácilmente los pasajes de este Libro Santo.

En el año 1604 el recién llegado monarca Rey Jaime de Escocia comisionó más de cincuenta traductores para traducir de los idiomas originales al inglés. El Rey Jaime también sirvió como el rey de Escocia. Aunque no destacó las características de un creyente verdadero, las enseñanzas de John Knox tuvieron un impacto sobre su reino. Él estableció “el reino del derecho divino.” Los calvinistas reconocieron la verdad de Romanos 13:1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Y le sirvió al rey enfatizar esta enseñanza bíblica. Para Rey Jaime, esta enseñanza le hizo exigir una obediencia total por medio de sus súbditos.

Su deseo fue unir a dos países que habían tenido guerra entre sí por varios siglos. Como parte de este plan él deseaba unir las iglesias de Escocia e Inglaterra. Una manera de llevar a cabo este deseo fue tener una sola Biblia de uso tanto para los presbiterianos en Escocia como para los anglicanos en Inglaterra. Estos traductores fueron unos de los hombres más educados de su día. Usaron el texto griego desarrollado por Teodoro Beza y pasaron casi siete años en esta obra literaria. Estudiaron el estilo de la Biblia de Lutero, la versión Reina Valera, y también las versiones hechas anteriormente en inglés. La versión tomó mucho de la obra de Tyndale, pero estos eruditos se preocuparon por una versión digna de ser llamada la Palabra de Dios. Reconocieron sus faltas al tener la obra ya completa y su humildad en la presentación de esta obra es notable. Su influencia se nota en el lenguaje de los ingleses, los estadounidenses, y los canadienses. Se dice que ningún otro libro ha formado, embellecido y mantenido un idioma como la Versión del Rey Jaime.

La obra española fue algo que produjo una ardua persecución de aquellos hombres que Dios escogió para preservar Su Palabra en español. La Versión Reina-Valera es una obra prestigiosa entre las traducciones de los últimos quinientos años. Se reconoce como un tesoro verdadero entre la gente. Hoy en día, tiene mucho en común con la Versión Autorizada en inglés. Aunque ambos idiomas han experimentado un gran número de nuevas traducciones, la Versión Autorizada y la Reina-Valera siguen muy populares. Y tal vez por la novedad del evangelio verdadero entre los que hablan el castellano, la Reina-Valera de 1960 parece no haber perdido nada de aprecio y preferencia con la llegada de nuevas versiones y hasta aun nuevas ediciones de sí misma.

En 1543 Francisco de Enzinas publicó una obra inmensamente grande por un solo hombre. Tomando el texto de griego de Erasmo, Enzinas tradujo el Nuevo Testamento al castellano. Esta obra fue muy consultada para la versión Reina Valera. Trece años después un hombre llamado Juan Pérez también publica el Nuevo Testamento al español. Todo esto Dios hizo para realizar la obra literaria que hoy llamamos la Reina-Valera .

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera se hallaron en medio de un ambiente hostil debido a la Inquisición Española y los dos fueron a Ginebra donde se quedaron poco tiempo antes de seguir a Londres, Inglaterra. En Inglaterra, Casiodoro de Reina se casó, pastoreó a un grupo pequeño de refugiados de su patria, pero más importante para nosotros siguió trabajando en la traducción de la Biblia , basada en el Nuevo Testamento de Erasmo y las versiones de Enzinas y Pérez. Debido a unas dificultades, salió de Inglaterra y eventualmente llegó a Francfort donde él terminó su obra prestigiosa en 1569, la primera versión completa de la Biblia en español. Cipriano de Valera, también trabajaba en la traducción de la Biblia y publicó su Nuevo Testamento en 1596. Seis años después, él publicó su revisión de toda la Biblia , basada en la obra de Casiodoro de Reina. Aunque hay nuevas versiones, La Reina Valera sigue como la más popular. Se ve la mano protectora de Dios sobre estos dos hombres para hacer la obra que hoy en día los lectores bíblicos españoles reconocen como la Palabra preservada de Dios.

Sola Scriptura . Dios es un Dios de palabras. Él habla y las cosas cambian; Él habla y hay cosas creadas. Él habla y viene la fe al corazón entenebrecido. Dios es un Dios que se manifiesta en las palabras. Si queremos conocer como Dios piensa, como Él actúa, como Él es, nada más tenemos que abrir La Biblia y leer. Esta lectura de las Sagradas Escrituras, junta con el toque especial del Espíritu Santo, hace maravillas, no solamente en el individuo, sino en una nación y aun en el mundo entero. Nuestra deuda a los reformadores, por costumbre, se considera el campo de la doctrina, la teología, o las libertades de la religión. Sin embargo, sin los esfuerzos de la traducción por los reformadores, la Reforma hubiera parado por falta de la verdad divina: La Palabra de Dios. Por consiguiente, se puede decir que la Reforma continua cada día en millones de casas en el ámbito mundial porque cada vez que la Biblia se abre, El Espíritu Santo tiene la oportunidad de reformar los corazones de los suyos.

¿Qué es una iglesia bautista reformada?

Tomado de: Reformed Reader

Si me preguntasen “¿Qué tipo de iglesia son ustedes?” no dudaría en responder “¡Somos una iglesia Bautista!”. Creemos en verdades a las que algunas veces se les ha llamado “Distintivos Bautistas”.

También contestaría que somos una “iglesia Reformada” puesto que apoyamos las grandes doctrinas de la Reforma respecto a la salvación del hombre. En este sentido no me molesta que a nuestra iglesia se le identifique como una iglesia “Reformada Bautista”, y deseo hablar del tema “¿Qué es una Iglesia Reformada Bautista?”

I. LAS ESCRITURAS

Primeramente, una Iglesia Reformada Bautista es una iglesia local que reconoce la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras. En cuestión de la fe, esto es, en la cosas que creemos, y de la práctica, esto es, en las cosas que hacemos, nuestra única autoridad es la Palabra de Dios. Si algo, ya sea de fe o de práctica, es contrario a la Biblia, entonces, no importa quién alegue, no importa qué buenos argumentos de emitan a su favor, no podemos aprobarlo.

Reconocemos que en el funcionamiento de una iglesia local habrá cuestiones para las cuales no exista un mandamiento bíblico específico. Por ejemplo, tomemos como ilustración a la secretaria de una iglesia. Será difícil encontrar un capítulo y un versículo que especifique que se debe tener una, pero reconocemos que tales cosas son necesarias, y son de acuerdo al principio bíblico que especifica que todas las cosas se deben hacer decentemente y en orden.

Aún así, afirmamos enfáticamente que cuando no hay una órden bíblica específica para algo, no vamos a ver a tal cosa o situación como sagrada y obligatoria. Cuando la Palabra de Dios no justifica algo, no vamos a estar bajo esclavitud de esa situación o cosa, pero cuando las Escrituras claramente llaman a algo, ninguna consideración nos hará hacer lo contrario. Deseamos tener nuestras consciencias marcadas por los límites de la Palabra de Dios, pues creemos que ésta es la verdadera libertad. Creo que una serie de asuntos que se dan en algunas iglesias Bautistas de hoy en día no tienen bases bíblicas verdaderas. Son parte de la iglesia porque se introdujeron hace varios años y ahora son parte de la “tradición Bautista”. De hecho mucha gente da por sentado que son bíblicas, pero si se les reta a encontrar las evidencias bíblicas de tales costumbres, tendrían problemas para entontrarlas.

En otras áreas hay cosas que las Escrituras claramente ordenan pero que han sido abandonadas por la mayoría de las iglesias Bautistas modernas, y debemos hacer un llamado para que se adopten de nuevo. La cuestión de la gobernación por ancianos es un ejemplo de este punto. Las iglesias Bautistas solían tener ancianos; actualmente en la mayoría de las iglesias Bautistas esto ya no se practica. Pero creemos que si vamos a ser un verdadero modelo de las iglesias del Nuevo Testamento tenemos que retomar el concepto de gobernación por ancianos. La Escritura lo presenta. ¡Nosotros debemos tenerlo!

Así que los Bautistas Reformados no se gobiernan por la tradición, ni por la opinión de los hombres, ni por los sentimientos, ni por el pragmatismo, sino solamente por la Palabra de Dios. Creemos en la autoridad de la Escritura, y deseamos en nuestra vida como iglesia ser modelo conforme a la Palabra de Dios. Debemos siempre pedir y buscar que Dios intensifique nuestro entendimiento de Su Palabra, y debemos estar siempre prestos a cambiar cualquiera de nuestras prácticas si es que está fuera de los límites de las Escrituras. La actitud que dice “No importa lo que la Biblia dice, así siempre lo hemos hecho” es para nosotros espantosa, y en efecto, pecadora. Debe ser “para la ley y el testimonio”, o ¿qué dicen las Escrituras?

II. LA PREDICACION

En segundo lugar, los Bautistas Reformados creen en la pre-eminencia de la predicación de la Palabra de Dios. Creemos que la predicación de la Biblia debe tener el lugar central en nuestros servicios. ¡Creemos que nada puede o debe tomar el lugar de la predicación de la Palabra!

Nuestra convicción es que la iglesia de Cristo ha sufrido porque ha degradado la predicación de la Palabra. Creemos que los seminarios y colegios bíblicos deben pre-eminentemente ser instituciones que preparen y estimulen a predicadores. Creemos que en cualquier lugar la gente de Dios debe ser alentada y animada a orar que el Señor dote hombres con el don de la predicación, y que Él dé predicadores a Sus iglesias, grandes predicadores, muchos predicadores. Creemos que hay una gran necesidad en las iglesias de Cristo de reconocer la importancia de la predicación de la Palabra de Dios, y que hombres jóvenes deber de ser animados a estudiar teología, historia de la iglesia, y los sermones de grandes predicadores del pasado, y que deben trabajar duro para llegar a ser buenos expositores de la Biblia.

III. LAS DOCTRINAS DE GRACIA

En tercer lugar, los Bautistas Reformados declaran su creencia sin temor alguno en aquellas doctrinas que algunas veces son llamadas Las Doctrinas de Gracia. Con esta expresión queremos especificar las doctrinas de la depravación total, elección incondicional, expiación definitiva, llamado eficaz, y la perseveración de los santos. Nos regocijamos en estas grandiosas verdades que sostienen la soberanía de Dios en la salvación del hombre, y que tan gloriosamente afirman la realidad central de que la salvación es sólo por gracia, ¡y que la salvación es del Señor!

Nos gozamos en que las doctrinas de gracia están enlistadas en la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689 y en muchas otras confesiones Bautistas de la historia. Declaramos que en 1861 cuando Charles Spurgeon abrió el gran Tabernáculo Metropolitano en Londres, Inglaterra, celebró la ocasión teniendo invitados de renombre que predicaron sermones acerca de estas doctrinas. Y aún así, no es que creemos en estas doctrinas porque Spurgeon o cualquier otro bautista las predicó. Tampoco las creemos por el hecho de que estén enlistadas en las confesiones bautistas históricas, aunque nos regocijamos que así sea, sino que las creemos porque están claramente presentadas en las Sagradas Escrituras.

Reconocemos que vivimos en una época en la que estas verdades fundamentales son ignoradas, e incluso descaradamente negadas por muchos que profesan el nombre de “evangélicos” y “Bautistas”. Sabemos que son verdades poco populares, pero son verdades, y las recibimos y nos regocijamos en ellas.

¡También nos gustaría enfatizar que no sólo las creemos sino que además sostenemos que deben de ser claramente predicadas y enseñadas desde el púlpito!

Hoy vivimos la trágica situación en que los hombres dicen desde el púlpito que creen en las doctrinas de gracia pero que rehúsan predicarlas y enseñarlas a su gente. El resultado es que las iglesias están llenas de gente que ignora las grandes verdades de las Escrituras (y de la fe bautista de la historia), y por lo tanto, se empapa de verdades totalmente opuestas – las cuales reciben por la radio y publicaciones religiosas. Si un hombre llega a predicar las doctrinas de gracia a tales congregaciones, se generan escándalos y oposiciones. Esto es trágico, pero común. Creemos que en nuestros días se necesitan las doctrinas de gracia y que nuestra gente necesita ser instruída en ellas.

IV. EVANGELISMO

A continuación nos gustaría afirmar que los Bautistas Reformados creemos en la necesidad y responsabilidad de evangelizar. Ya no tenemos más simpatía por el Hiper-calvinismo que por el Arminianismo.

No creemos que hay incongruencia entre la soberanía de Dios en la salvación de Sus escogidos y Su mandamiento de predicar el Evangelio a toda criatura. Si pareciera haber alguna dificultad en nuestras mentes al compaginar cualquiera de las verdades de Su Palabra es por lo entenebrecido de nuestro entendimiento, y creemos que nuestro deber es obedecer la Palabra, la entendamos o no. ¡Nosotros creemos en el evangelismo!

Ahora, es verdad que no creemos mucho de lo que sucede bajo el nombre de ‘evangelismo’ en pleno siglo 20. Creemos que mucho de lo que hoy en día es llamado ‘evangelismo’ es poco más que psicología y mercadeo. Estamos espantados por las acciones superficiales que se dan bajo ese nombre; estamos horrorizados por las presiones, trucos y planes calculados para producir “decisiones” y estadísticas impresionantes; tales actos causan tremendos estragos en el alma de los hombres. ¡No!

El hecho de que creamos en el evangelismo no significa que vayamos a cooperar con cada proyecto que lleve ese nombre. ¡Creemos que en el evangelismo, como en todo lo demás, como hemos dicho antes, debemos ser gobernados por la Palabra de Dios! Aún así, insistimos que creemos en el evangelismo, y nuestra oración es que Dios nos mantenga conscientes de la necesidad de evangelizar. Que Dios nos dé la carga de la responsabilidad de evangelizar, sabiendo que es para Su gloria y para la salvación de los hombres.

Creemos que es nuestra responsabilidad dar a conocer el evangelio primeramente a nuestra comunidad, a Canadá, y al mundo entero. Creemos en las misiones, nacionales y foráneas, y creemos que debemos de buscar las almas de los hombres empleando métodos compatibles con la Palabra de Dios.

V. ADORACION

Por último, permítanme afirmar que una iglesia Reformada Bautista es una iglesia local con un serio enfoque en la adoración. El Dios que alabamos es un Dios de majestad, gloria y santidad. Y el Dios de la Biblia es Aquel a quien los ángeles del cielo constantemente claman “Santo, Santo, Santo”; le adoran de día y de noche; Él es grande y merecedor de toda alabanza. Creemos que cuando nos congregamos para alabar este grandioso y glorioso Dios de la Biblia debemos hacerlo con reverencia y santo respeto. ¡Creemos que debemos sentir un TEMOR REVERENCIAL en nuestros corazones cuando nos reunimos a adorar a este Dios!

Tú dices, “Pero seguramente debe de haber gozo también”. Sí, efectivamente, estamos de acuerdo, pero además debe de ser un gozo que sea en el Señor, no un gozo que surga de los “sentimientos”, sino uno que surga del conocimiento de Dios, un gozo moderado y controlado por la reverencia.

Creemos que hay un mundo de diferencia entre un servicio “muerto” y un servicio serio, espiritual. El primero no es deseado, el segundo sí. Ahora, dado este deseo de adorar al Señor de manera reverencial, creemos que cualquier cosa que le reste mérito no debe de ser aceptada entre nosotros. La frivolidad (o informalidad) y las niñerías están fuera de lugar y son incongruentes con la adoración a Dios.

También creemos que la música en la iglesia debe de ser gobernada por el gran hecho central de Aquel a quien adoramos. Mucha de la música que invade las iglesias hoy en día parece poco más que una imitación del mundo. Hay muy poca diferencia entre la música que se toca en la iglesia y la que se presenta en la televisión o en espectáculos mundanos – claro, excepto que las palabras que se cantan son “religiosas” más que “seculares”. Pero el espíritu que prolifera es el del mundo; la atracción es para la carne. Ésto aborrecemos y rechazamos; ésto no tiene lugar en el centro de adoración a Dios. Lo que es sagrado no debe de ser prostituído y empleado como entretenimiento. Si la gente quiere divertirse, pues que sus sentidos se agudicen yendo a lugares seculares de diversión para que se entretengan; que no pretendan que están adorando o en un servicio en donde la diversión está a la órden del día. ¡No! Cuando nos reunimos a adorar queremos dejar el mundo afuera, queremos apelar no a la carne sino a los sentidos; queremos no la sofisticación del mundo sino la sencillez de Cristo. ¡Oh, que cuando adoremos sintamos el temor de Dios en nuestras almas! ¡Oh, que veamos algo de la gloria vista por Isaías y por los siervos de Dios del mundo antiguo!

Esta es, pues, la clase de iglesia que buscamos construir. Otras cosas pudieron haberse mencionado, pero sólo hemos procurado tocar algunos de los puntos básicos.

Que Dios levante muchas iglesias sobre toda tierra y sobre la faz del mundo que deseen las mismas doctrinas y que luchen por ellas. ¡Que Dios se agrade en visitar a su gente de nuevo con lluvias de bendiciones para que el Señor sea glorificado en y a través de Su Iglesia!