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Una lengua desaparece

Ayer, el diario Mundo.es publicaba la noticia de la muerte de la última persona de una tribu llamada Bo, lo que representa juntamente la desaparición de la lengua y la cultura de esta etnia.

Esto trae una disyuntiva en mi pensamiento. Por un lado, la dificultad para lograr la supervivencia y la comunicación con esta tribu, reduce las posibilidades si en algún momento el evangelio les fue presentado, cómo tristemente esta anciana murió rodeada por la soledad.

Por otro lado, tenemos la promesa de Apocalipsis 7.9:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos

Pero nuestro Dios soberano es un Dios de medios y ha ordenado las misiones como el medio para que el Evangelio sea conocido. Las doctrinas de la gracia no eliminan ni desalientan las misiones, por el contrario, hace que tengan sentido, pues sabemos que habrá fruto. No nos podemos quedar de brazos cruzados, sin predicación cómo sabrán de la fe en Cristo Jesús (Romanos 10)

Llegará el día cuando podremos escuchar estos cantos celestiales, sin necesidad de traducción, y toda esta multitudinaria reunión esté alabando al único y sabio Dios, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Video: Palabras de la última Bo

Oración y el gozo de Jehová

El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo. Proverbios 15.8

Este versículo me captó la atención recientemente en una meditación que compartía un hermano en el culto de oración de los miércoles.

Sabemos que debemos orar. Orar sin cesar, para ser más exactos, o ¿qué decir de los versículos de los Santiago? Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Podríamos seguir con la oración modelo que nuestro Señor Jesucristo nos enseño en Mateo 6. Pero estoy seguro que no soy el único que pasa por alto que Dios se goza en la oración de sus hijos. Esto es digno de ser considerado a la luz de la Palabra, dado que Dios no es un Dios que se complace con cualquier tipo de adoración. Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.

¿Cuán distinto sería si al orar estamos conscientes del gozo de Dios? ¿Es nuestra forma de orar actual, oraciones que glorifiquen  a nuestro Dios o son más enfocadas en nuestro placer y nuestros deleites? ¿Acaso al no orar de esta manera el gozo de Dios sería nuestro gozo también?

Una idea similar la hallamos en un pasaje de Salmos:

…invócame en el día de la angustia;
te libraré, y tú me honrarás

Salmo 50.15

No desmayes hermano en tu deber de la oración.

Al orar el Señor, no solo Él nos contestará (te libraré), sino que Él será glorificado (tú me honrarás), porque la oración de los rectos es su gozo.

Los evangélicos modernos y la Palabra de Dios

Autor: Stevan Henning

Cuando Pablo estaba a punto de morir, sabiendo que su martirio estaba cercano, le escribió a su hijo en la fe, Timoteo, advirtiéndole del peligro de los postreros tiempos. En los últimos dos capítulos de la segunda epístola a Timoteo, Pablo describe una situación amenazante para a la iglesia en general. El dice:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (II de Timoteo 3:1-5).

Lo sorprendente de este pasaje no es que esto caracteriza el mundo porque ésta siempre ha sido la descripción del mundo, sino que Pablo está describiendo la condición de la iglesia visible en los postreros días. El mundo no tiene una apariencia de piedad, pero la iglesia visible sí la tiene.

Ser evangélico es popular hoy en día. Tenemos voz y poder en la sociedad; somos aceptados. Tenemos nuestros partidos políticos, nuestros colegios y escuelas, nuestras universidades, nuestras librerías, y hasta nuestros canales de televisión. Para muchos, es una señal de victoria espiritual, de avivamiento, y del avance del reino de Cristo. Sin embargo, Pablo le recuerda a Timoteo que la piedad verdadera no será aceptada. El le escribe, “ Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución .”

Entendamos bien lo que Pablo está diciendo aquí. Habrá una fachada de piedad que será aceptable y popular, pero es nada más que una fachada. Sin embargo, habrá un remanente que verdaderamente son piadosos. Ellos serán odiados y padecerán persecución. La característica de estas personas es que viven en Cristo Jesús . ¿Qué significa vivir en Cristo Jesús ? ¿Es este vivir algo subjetivo según las inclinaciones espirituales de ellos o es algo objetivo, basado en algo firme, algo fuera de sus experiencias? El pasaje exige que este vivir sea algo firme porque Pablo termina el capitulo diciendo:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (II de Timoteo 3:14-17).

¿A dónde lleva Pablo a Timoteo? A las Escrituras donde se revela la fe que es en Cristo Jesús.

Podemos resumir este capítulo de esta manera: en los postreros días, la mayoría de los que profesan el cristianismo tendrán una fachada de piedad, pero por dentro son iguales a los impíos. “ Siempre estarán aprendiendo pero nunca podrán llegar al conocimiento de la verdad ” porque han rechazado la autoridad de esta verdad sobre ellos. Sin embargo, al lado de ellos vivirán los que son verdaderamente piadosos. Estos siguen la doctrina apostólica, conocen las Escrituras, y viven conforme a ellas. Ellos serán odiados, aun por los que forman parte de la iglesia visible.

Tal es nuestro día. Un gran porcentaje de los que forman parte de la iglesia visible se preocupa más por su experiencia, su opinión, su salud, su éxito, y sus bienes que por una obediencia a la totalidad de las Escrituras.

No hay tiempo para hablar de los falsos profetas de nuestros días que andan promoviendo un evangelio de sanidad corporal, éxito profesional, y riqueza material como si fuera la voluntad de Dios para toda Su iglesia. Pero, sí nos queda una pregunta para dirigir el resto de este ensayo: ¿dónde está la iglesia que se aferra a las Escrituras y qué sucedió en la historia para que la iglesia sacrificara la autoridad de las Escrituras en su práctica y en su predicación? Hay por los menos tres factores en la historia que contribuyeron al analfabetismo moderno de la Palabra de Dios. Estos factores son el menosprecio de un estudio sólido de la Biblia, una confianza espiritual en uno mismo (experiencia), y un sacrificio de las grandes doctrinas bíblicas.

Estos tres factores tuvieron su origen en los Estados Unidos y fueron transportados al mundo entero por medio del movimiento misionero, las publicaciones cristianas, los medios de comunicación, y la práctica.
El menosprecio de un estudio sólido de la Biblia

En los días de Jorge Whitfield, Jonathan Edwards, y los hermanos Wesley, las colonias norteamericanas estaban bajo la monarquía inglesa. Estos y otros hombres eran instrumentos de Dios para el avivamiento, conocido hoy como el Gran Despertar. Dos de estos hombres, Whitfield y Juan Wesley veían al clero mismo como parte del problema de la falta de vitalidad espiritual en las iglesias. En parte, su diagnóstico era correcto. Es triste, pero a muchos pastores les faltó la vitalidad espiritual, y no alimentaron al rebaño del Señor. No obstante, al denunciar al clero profesional, muchos laícos perdieron su respeto y confianza en el clero. Cuando Whitfield pasaba por las colonias predicando que muchos de los hombres que ocupaban los púlpitos no eran regenerados, fue una gran tentación para los laicos considerarse iguales o hasta más capacitados para la obra de Dios que el clero que se había preparado en las universidades. Este movimiento democrático coincidió con la Revolución de las colonias, y las ideas de la democracia política echaron raíces aun en las iglesias. Las denominaciones tradicionales como la presbiteriana, la congregacionista, y la reformada perdieron muchos miembros. Estas demoninaciones, en las mentes de una gran parte de la población, fueron consideradas anti-democráticas, mientras que las iglesias metodistas y bautistas, con su voto congregacional, ganaron miembros y llegaron a ser considerados las denominaciones del hombre común.

No hubo ningún abandono inmediato de las doctrinas cardinales de la Reforma, pero poco a poco con el avance del liberalismo y la ignorancia pastoral de las doctrinas bíblicas, las denominaciones se hallaron sin vitalidad y compás doctrinal para guiarlos por las aguas oscuras del racionalismo y arminianismo. Lastimosamente, las iglesias con un credo tradicional y bíblicamente ortodoxo, como las presbitérianas, las bautistas y las reformadas, no proveyeron ningún ejemplo de una espiritualidad bíblica.

Cansados de una ortodoxia muerta que afirmaba el poder de Dios pero que negaba la eficacia de ella en la vida, muchos en las denominaciones democráticas se convencieron de que había que ser algo más vital, más vibrante en la vida cristiana. Correctamente fueron a las Escrituras, pero lo que nos interesa es: ¿cómo se acercaron a las Escrituras? Y aquí es importante destacar dos cosas: su actitud y su método ante las Escrituras.

No hay duda de que la iglesia en general careció de la vitalidad que debía tener. Incluso, podemos decir que segunda de Timoteo 3 se aplicó tanto hace cien años como para hoy. Pero, la actitud de estas personas fue, por lo general, menospreciadora de la ortodoxia. Consideraron un estudio serio de las doctrinas centrales de la iglesia como algo sin mucha importancia y ¿por qué no? dado que la ortodoxia no había evitado el liberalismo y la frialdad espiritual. No estuvieron satisfechos con la mera declaración de que estaban sin condenación (Rom. 8:1). Lo que deseaban era sentirse espirituales y llenos. Fueron convencidos que la vida cristiana debe ser sobre todo una vida de experiencias gozosas y de éxtasis. Este sacrificio de la ortodoxia dejó este movimiento de santidad sin ningun fundamento firme para establecerse y como tantos otros movimientos que eventualmente abandonaron las doctrinas más importantes, sus inicios estuvieron sin la firmeza de una teología bien formada. Más bien, al estudiar la historia de este movimiento de la santidad, podemos decir que pocos de verdad se preocuparon por un estudio serio de, por ejemplo, la inspiración, la justificación por la fe, la expiación, y la Trinidad.

La Nueva Hermeneútica

Empero, este movimiento sediento por la vitalidad espiritual se preocupó por el estudio de la Palabra de Dios y debemos felicitarlos por su inquietud con la ortodoxia muerta. Sin embargo, con relativamente poca preparación doctrinal, estos creyentes se sentaban y “estudiaban” la Biblia en una manera inusual. En aquellos tiempos, las biblias de estudio estaban ganando en popularidad. Estas biblias de estudio contenía una cadena de referencias de varios temas. Sus estudios bíblicos consistían en un grupo de personas que se sentaban para leer una lista de versículos sobre cierto tema, y después ofrecían opiniones sobre lo que habían aprendido.

Por ejemplo, si una iglesia quisiera aprender de la creación, podría buscar la palabra crear en todos sus textos bíblicos y ofrecer comentarios sobre el significado de este tema en su vida. Fue popular, democrático, y bien intencionado. Es cierto que uno puede aprender mucho, pero lastimosamente, la mayoría de estos estudiantes de la Palabra de Dios ignoraron el contexto de los pasajes, no se esforzaron a utilizar los idiomas originales, y violaron muchas leyes de la hermeneútica. Ni se preocuparon por estas cosas porque, como hemos visto, no respetaron a los eruditos de los seminarios, ni tampoco a los lideres de la iglesia del pasado. Lo que buscaban era un avivamiento inmediato. Querían algo que los llenara. Fue incomprensible para ellos que el estudio serio de las doctrinas formales de la Reforma pudiera ser el medio de una satisfacción gozosa en sus vidas espirituales. Así que, utilizaron los textos fuera de sus contextos y, a veces, llegaron a conclusiones nuevas y erróneas. Pero sobre todo, ellos querían experimentar algo más que no habían experimentado jamás en su experiencia espiritual. Buscaban algo más que el gozo de la salvación. La justificación por la fe fue importante, por supuesto. Pero hallaron en el Pentecostés la respuesta para su hambre de una experiencia. Si solamente pudieran volver a experimentar lo que sucedió el día que el Espíritu Santo vino sobre la iglesia, tendrían la experiencia que tanto anhelaban. No obstante, esto abrió la puerta para sujetar las Escrituras a la autoridad de la experiencia.

El egoísmo espiritual

El segundo factor que ha producido esta crisis en muchas iglesias evangélicas es el énfasis de la experiencia como una autoridad para interpretar los acontecimientos y hasta las Escrituras mismas. Antes de criticar a los demás, cada creyente que no cree en hablar con lenguas debe preguntarse: ¿qué haría yo si , de repente, comenzara a hablar en lenguas en un culto, junto con otras veinte personas? ¿Sería la experiencia suficiente para convencerlo de que su experiencia está de acuerdo con la Palabra de Dios? Tristemente, la mayoría de las personas afirmarían que sí. John Deere, un lider en el movimiento pentecostal, dice, “Hay una razón básica de que los cristianos creyentes, que creen en la Biblia no crean en los dones milagrosos del Espíritu para hoy. Es sencillamente ésta: no los han visto.” Podemos deducir, entonces, que para muchos y probablemente la mayoría, la experiencia es una autoridad irrefutable.
Sola Scriptura y la experiencia

Esta ilustración nos sirve para probar la amenaza de la experiencia a la autoridad de las Escrituras dentro del cristianismo. ¿Cómo sabremos la verdad? ¿Hay dos respuestas: la experiencia y las Escrituras? Sin embargo, la Reforma luchó fuertemente para establecer las Escrituras como la única autoridad para guiar nuestra conducta y fe. Es cierto que el asunto material para Lutero fue la sola fide , pero el asunto formal de la Reforma fue la sola scriptura . En el momento que elevamos la experiencia al nivel de autoridad que tienen las Escrituras, hemos perdido, prácticamente, no históricamente, el tesoro espiritual de los reformadores.

Pero, uno responde, ¿quién puede discutir con los hechos de mi experiencia? Pues, en primer lugar Dios discute con la experiencia. En el juicio, los hombres, convencidos de que tienen derecho al reino de Dios, exponen lo que han hecho y visto. Ellos dicen haber hecho milagros, grandes predicaciones, y exorcismos. Es interesante que Dios no niega su experiencia. No discute con ellos. Sencillamente, Él no reconoce sus experiencias como prueba de una relación con Él. (Vea Mateo 7:21-23.)

Pero, hay algo más profundo, más sútil aquí. Para ilustrar, permítame hacerle una serie de preguntas. ¿Cuántos hemos sido engañados por alguien? Todos. ¿Estuvimos concientes del engaño? Por supuesto que no. Un engaño no funciona si se reconoce como tal, ¿verdad? Ahora, ¿cuál es la cosa más engañosa que hay? Jeremías nos cuenta que es nuestro propio corazón:

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras ” (Jeremías 17:9-10).

La exaltación de la experiencia personal sencillamente es el fruto del orgullo espiritual. La Biblia nos reta a no poner nuestra confianza en ningún hombre ni tampoco en nosotros mismos. Proverbios 14:12 nos dice claramente: “ Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte .”

Y Proverbios 3:5-7:

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal .”

Así que, las Escrituras enseñan que no podemos confiar en nosotros mismos. Si mi experiencia está en contra de la Palabra de Dios, estoy obligado a desechar mi experiencia, no como un acontecimiento, porque es posible que mi experiencia sea real, pero no una guía para mi conducta y fe, pedirle a Dios el perdón, y volver a la Biblia como mi única fuente de autoridad para esta vida. Dios tiene palabras fuertes para el hombre que confía en su propio corazón: “ El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado ” (Proverbios 28:26).

La experiencia y la cruz

Pero este énfasis sobre la experiencia es aun más dañino porque menosprecia la obra del Salvador. Los evangélicos que exaltan la necesidad de experiencias extraordinarias tienen que preguntarse si la Biblia y la obra consumada de Cristo son suficientes para producir vidas verdaderamente vitales y espirituales. Para el cristiano que anhela más y más experiencias, la respuesta es no. En adición a la doctrina de la Biblia y la obra objetiva de Cristo, ellos insistían en que había que tener un llenar subjetivo para experimentar las emociones y los sentimientos de uno. La satisfacción recibida por esta experiencia es superior a la declaración legal de que estamos ante los ojos de Dios sin pecado (Romanos 8:1).

Sin embargo, este énfasis sobre la experiencia pretende reemplazar el gozo del creyente basado en la obra expiatoria de Cristo para nuestra justificación que es la base de toda nuestra santificación progresiva con un gozo que se halla en la experiencia por medio de la obra del Espíritu Santo experimentada en los hechos y las señales. Así que, el mayor gozo del creyente experimental no se basa en lo que Cristo hizo por él en la cruz, sino que se basa en lo que el Espíritu hará por medio de él en esta vida.

Esto inmediatamente produce una división entre la segunda y tercera Personas de la Trinidad, dado que Cristo dijo que el Espíritu no vendría para hablar de si mismo, sino para recordar a todo creyente lo que Cristo enseñó (Juan 16:13). Tenemos que hacernos la pregunta: ¿Realizó Cristo la obra propiciatoria para satisfacernos con el obrar del Espíritu en nuestra experiencia, sentimientos, y emociones? O, ¿realizó el Espíritu Santo Su obra regeneradora y selladora para satisfacernos con la obra de Cristo, imputada a nuestra cuenta? Conforme a la respuesta, uno puede discernir si hay un entendimiento de la obra de Cristo o no.

Ahora, ¿cómo afecta lo subjetivo a la eficacia de la Palabra de Dios en uno? Para muchos, establece y exalta la autoridad de la experiencia. En ninguna parte de la Biblia somos llamados a creer las cosas porque las experimentamos. Somos llamados a creerlas porque la Biblia es la Palabra de Dios. Somos presuposicionalistas. El puritano Juan Owen escribió sobre esta fe que agrada a Dios hace trescientos años,

Creemos todo lo que se revela y se declara en las Escrituras. Lo creemos porque se revela, no por ninguna razón externa…Esto se debe a la evidencia sobre la cual se basa es de Dios y por ende es infalible .”

Lo que Juan Owen quiere decirnos es que la Biblia no requiere ninguna prueba para ser autoritaria. Es autoritaria porque es la revelación de Dios. Su autoridad se deriva de si misma. Un ejemplo bíblico aquí es útil. Cuando Pablo escribió a los corintios, él usó la razón y la prueba para defender la doctrina de la resurrección. Sin embargo, ¿debemos creer porque quinientas personas dieron testimonio ocular de la resurrección? O, ¿debemos creer porque Pablo lo vió personalmente? Son dos argumentos persuasivos, pero según Pablo la razón que debemos creer es el primero de sus argumentos:

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras. (I de Corintios 15:3).

¿Por qué debemos creer que Cristo fue resuscitado? Sencillamente, porque Dios dice que es así en Su Palabra. Mas, hoy en día, la autoridad de la Biblia enfrenta una oposición seria. Más peligroso es este rival que el liberalismo. Este enemigo es el humanismo y su nombre es la experiencia. La triste verdad es que la oposición más fuerte viene no de los impíos, sino de los que se llaman evangélicos. Sin embargo, somos llamados a establecer y promulgar la verdad, no actuar conforme a la razón de nuestra experiencia. Un buen ejemplo de esto sucedió en los días de Jeremías. En medio de hambre y pobreza, Judá tomó la decisión de volver a sacrificar a la reina de los cielos porque los tiempos fueron mejores cuando adoraron a ella que cuando ellos, obedientes al profeta, abandonaron esa práctica (Jeremías 44:16-23). Sin duda, la experiencia de los judíos les enseñó la bendición al pueblo al desobedecer a Dios. Las cosas andaban mejor cuando servían a esta diosa, pero la experiencia no estaba de acuerdo con la Palabra de Dios, y su decisión de actuar así resultó en el juicio doloroso de pueblo. Así que, hermanos, no podemos apoyarnos ni en nuestras experiencias ni tampoco en nuestros sentimientos cuando chocan con las verdades bíblicas. Afirmamos con nuestros padres en la fe que la única regla para nuestra fe y práctica son las Sagradas Escrituras.

El sacrificio de las grandes doctrinas de la Reforma

Finalmente, nos toca ver las influencias que apoyaron el movimiento hacia la la autoridad de la experiencia en sus principios y como estas influencias afectaron su entendimiento de la Biblia. El siglo 19 fue un siglo de trastornos filosóficos. Hombres como Marx, Freud, y Darwin escribieron durante este siglo y el mundo entero fue trastornado por estas influencias.

También, la iglesia experimentó grandes cambios. Ya hemos tocado el abandono de las doctrinas como la inspiración de las Escrituras y la justificación por la fe. No es que estas doctrinas fueron negadas. Fueron aceptadas, pero no con la prioridad que habían recibido en los tres siglos inmediatamente después de la Reforma. Novedades doctrinales fueron introducidas que nunca se habían visto. Estas nuevas enseñanzas—el rapto pre-tribulacional, un nuevo Pentecostés, y el perfeccionismo—dejaron sus huellas sobre la iglesia. Estas innovaciones afectaron todas las doctrinas centrales de la Biblia. (Indirectamente, las solas de la Reforma fueron afectadas indirectamente por la negligencia, y las doctrinas de la escatología y la santificación fueron afectadas directamente por nuevas perspectivas de estas doctrinas.)

Un estudio histórico de la salud espiritual de la iglesia revelará que cuando la justificación por la fe, la expiación vicaria de Cristo en la cruz, la inspiración y eficacia de las Escrituras, y la encarnación de Cristo son estudiados y entendidos, la iglesia ha prosperado. Esta prosperidad se ha manifestado en momentos de avivamiento y progreso en la influencia de la iglesia sobre la cultura Pero cuando estas doctrinas han sido negligentes, la iglesia ha perdido su vitalidad. Hoy en día, la iglesia, en general, está en un caos doctrinal. Cuando un lider evangélico puede compartir su visión y describir el peinado, la estatura, y los chistes que Cristo le compartió y ser recibido y loado por los oyentes, la iglesia está en una crisis a proporciones jamás vistas.

El vacío espiritual es profundo y la falsa doctrina ha llenado el vacío. Muchas doctrinas han sido afectadas, pero específicamente las doctrinas de la escatología, la unidad del cuerpo de Cristo, y la santificación.

La Escatología: La Nueva Medida de la Ortodoxia

Entre todas las doctrinas, la escatología es una de las doctrinas más discutidas entre buenos hermanos. Hace doscientos años, hubo un acuerdo a desacordar y seguir como amigos por las diferencias de opinión respecto a esta doctrina dificil. Pero dentro de unos años, la ortodoxia iba a ser redefinida para incluir una novedad. En vez de enfatizar la justificación por la fe, el enfoque escatológico iba a ocupar el estudio y formar un gran parte de los nuevos credos. Alrededor de 1830 Juan Nelson Darby empezó a enseñar la teoría del rapto pre-tribulacional. Pronto, esta posición en la historia de la iglesia fue diseminada y aceptada. A la vez, el resurgimiento de milenialismo acompañó esta enseñanza. Uno puede decir que el pre-tribulacionalismo dio un nuevo sabor al milenialismo. Esta posición fue adoptada aun por varias sectas como los testigos de Jehová, los mormones, y los adventistas. Hasta hoy, este énfasis sobre esta escatología ocupa una influencia fuerte en la definición de la ortodoxia entre ciertos evangélicos. Entre ellos hay los fundamentalistas modernos que consideran que la creencia de un rapto pre-tribulacional es señal de que uno interpreta la Biblia en una forma sana (literal).

Todo esto demuestra el cambio de dirección doctrinal en las iglesias de esa época. Este convencimiento de que el Señor iba a venir en cualquier momento sin señales hacía que muchas iglesias buscaran pasajes que tratan de los postreros días y los aplicaran a ellos mismos. Ideas como la “lluvia tardía” fueron adoptados. De Joel, sacaron las ideas de un nuevo cumplimiento de Pentecostés que vendrían poco antes de la segunda venida de Cristo. Pero, lo que nos interesa aquí es como esta fascinación con la escatología afectó una sana interpretación bíblica. Junto con las sectas, muchos empezaron a poner fechas para el rapto de la iglesia. Además, el interés en los acontecimientos hizo que la Biblia fuera interpretada por medio de las periódicos y las revistas. Conozco a muchas personas que se consideran expertos en la escatología, no por un estudio arduo de los pasajes proféticos, sino por las noticias en la tele. En una manera, muchos de estos expertos de la profecía no podrían explicar la doctrina de la justificación por la fe. Podemos decir que esta fascinación con 666 y el anti-cristo, y las guerras, distrae al pueblo de Dios del estudio de la soteriología y sus doctrinas.

¡Somos Superiores!

Otro efecto de este énfasis escatológico es un egoismo denominacional. Después de la Reforma y por más de doscientos años, existía un respeto mutuo entre las denominaciones que estaban de acuerdo soteriólogicamente hablando, pero que tenían diferencias menos importantes. Casi todas las denominaciones consideraban que la soteriología era la doctrina primordial y ésta fue el estandar para determinar la comunión y la separación. Pero, esto cambió con la adopción de la perspectiva dispensacional de la escatología por los fundamentalistas. Pronto, había sospechas acerca del hermano que no compartía la idea del rapto pre-tribulacional y el milenio. También, este dispensacionalismo cambió la perspectiva respecto a Israel y la iglesia. Esta adopción de las enseñanzas del dispensacionalismo ha afectado la unidad de la Biblia, y, por ende, toda doctrina ha sido afectada. Un autor dijo sobre el peligro de esta escatología, “La popularidad del premilenialismo [pretribulacionalismo] en las iglesias evangélicas coincidió historicamente con la popularidad de pietismo no bíblico, el arminianismo, el dispensacionalismo, y escapismo.”

Permítame pausar aquí para decir que estoy hablando en generalidades. Hay muchas excepciones, y no toda persona que cree esta enseñanza del rapto pre-tribulacional y la división entre los santos del Antiguo Testamento y la iglesia ha caído en dichas trampas. Pero, recalco que sobre todo, esta novedad del rapto pre-tribulacional ha creado una generación nada preparada para el tipo de persecución que la iglesia enfrentará en los postreros días. Nuestra supuesta “edad de oro” puede concluir en cualquier momento y los días de gran persecución pueden comenzar. ¿Cuántos estarán preparados? ¿Cuántos vivirán en santidad y perseverarán en la fe? Estas preguntas nos llevan a considerar la próxima doctrina afectada.

La santificación también fue otra doctrina afectada por los eventos del siglo antepasado. Con el abandono de estudiar la expiación vicaria y la justificación por la fe, el evangelio fue desnudado de su poder. Un ejemplo de esto se ve en el evangelista más famoso de ese siglo, el famoso de Charles Finney. Finney se reconoce como el padre moderno del avivamiento. Sin embargo, él fue un hombre cuyo entendimiento de las doctrinas cardinales se alejó mucho de la ortodoxia. El negó la doble imputación de la obra expiatoria de Cristo. Sabemos que cuando Cristo murió, El no proveyó un ejemplo del amor o la ira de Dios, sino que El murió como nuestro Sustituto. Sin embargo, Finney negó la doctrina de la expiación vicaria de Cristo. La Biblia nos enseña que nuestros pecados fueron imputados a Su cuenta mientras que Su justicia es imputada a nuestra cuenta por medio de la fe. Esta es la esencia del evangelio, pero Finney predicó otro evangelio, un evangelio basado sobre el poder de la decisión humana, en vez de la obra soberana de Dios. Muchas innovaciones fueron implementadas, pero cuando Finney volvió a predicar en los lugares de sus previas campañas evangelisticas, él se dio cuenta de que sus metodos habían producido “tierra estéril.”

El halló la solución en el perfeccionismo, una distorsión de la doctrina de la santificación. El enseño que cada creyente tiene la capacidad y habilidad de no cometer más el pecado. Esta fue la idea aceptada de la santificación cuando el movimiento de santidad comenzó a buscar su nuevo Pentecostés.

Las consecuencias de este tipo de santificación es que se vuelve en un legalismo que dice que complacemos, servimos, y honramos a Dios al no usar maquillaje, cortarse el cabello, evitar vicios. Uno de los comentarios más frecuentes del rebaño que pastoreo es que sus familiares carasmáticos los menospecian por usar shorts, cortarse el cabello, o nadar en grupos. Esta actitud de menosprecio es jactanciosa, sectaria, y prejuicial al espíritu del evangelio.

Pero más triste aún es que esta perspectiva de la santificación le roba al creyente de toda vitalidad y progreso en la santificación. La vida cristiana se vive a la luz de lo que Cristo ha hecho por el cristiano. La pregunta para el éxito del progreso en la santificación no es ¿qué haría Jesús? sino que, ¿qué hizo Jesucristo? II de Corintios 5:21 enfatiza la obra terminada de Cristo para nosotros y cómo nos afecta todos los días: “ Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. ” Pablo escribió en su gran tratado sobre la justificación por la fe:

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él se el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida” (Romanos 3:24-27a).

La salvación es una continua confianza en la obra de Cristo como nuestra salvación y único y suficiente mérito delante de Dios.

La vida cristiana no consiste en alcanzar un alto porcentaje de obediencia a los diversos mandamientos, sino una fe ardiente en la obra de Cristo. A menos que uno me acuse del nominalismo, no niego la necesidad de andar en obediencia a los mandamientos de Cristo, pero la Biblia nos cuenta que este andar se realiza en una plena dependencia del poder que Dios suple (Romanos 8:13; I de Pedro 4:11). La santificación es el fruto del gozo en lo que Cristo hizo por nosotros; no un medio de descubrir un gozo más sublime no realizado en la experiencia. El mayor apoyo para la santificación es la comtemplación de Cristo. Pablo nos dice que somos transformados diariamente al contemplar al Señor y Su obra (II de Corintios 3:18). Sencillamente, no importa cuan conformistas somos a las normas bíblicas, si no vivimos a la luz de lo que Cristo hizo por nosotros, no hay santificación, sino un legalismo de los Gálatas y un ascetecismo de los Colosenses. Y Pablo vio este legalismo y ascetecismo como negar la fundación entera del evangelio. Escribiendo a los Gálatas, él dijo:

Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos, y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros (Gal. 4:9-11).

La historia de la iglesia nos enseña del peligro de una noción falsa de la santificación. No es meramente que haya recompensas perdidas, sino las pérdidas de esta guerra contra la sola scriptura son las almas. Los puritanos creyeron que sin la perseverancia en la obediencia de la fe, el resultado sería destrucción eterna, no un nivel inferior de santificación. Como la santificación no es opcional, tampoco es una obra que nos encomienda a Dios.

El abandono de un estudio serio de la Palabra de Dios, la exaltación de la experiencia, y la ignorancia de las grandes doctrinas de las Escrituras han producido un vacio en la iglesia de nuestro siglo, y donde hay un vacío, sabemos que cualquier cosa puede entrar. Sin embargo, hay esperanza. Dios, en Su misericordia, nos ha revelado en Su Palabra Su voluntad. Aquí y solamente aquí, tiene la iglesia la revelación de lo que Dios exige de ella. Al obederle, experimientaremos una vida espiritual de vitalidad, gozo y satisfacción.

Por ende, la iglesia debe entregarse nuevamente a una devoción absoluta a las Escrituras. Son nuestra autoridad. Son nuestra guía para crecimiento espiritual. Sobre todo, las Sagradas Escrituras son suficientes. Además, debemos comprometernos a enseñar las doctrinas básicas y centrales de nuestra fe. Pero además hay una advertencia para nosotros: si no recuperamos este respeto para las Escrituras relativamente pronto, pudiéramos hallarnos en una nueva época de oscuridad espiritual como Europa enfrentó antes de la Reforma. Si no recobramos este amor para la Biblia como nuestra única y suficiente autoridad, no habrá ningún evangelio para nuestros hijos y nietos, y posiblemente, ellos se levantarán en el día del juicio para maldecir nuestra pereza espiritual. Así que, hermano lector, que no nos contentemos con el estado de nuestra iglesia. Dios no nos recompensará conforme a la cantidad de personas que acuden a nuestros cultos, sino por nuestra obediencia a Su voluntad. Recordemos el reto de los padres de la Reforma y lo apliquemos a nuestras iglesias: Semper reformanda.

Referencias

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MacArthur, John. Ashamed of the Gospel . (Wheaton: Crossway Books, 1993) página 158-159.

Ibid , página 234.

Piper, John. Brothers, We are not Professionals . (Nashville: B&H Pushlishers, 2002) página 106.

El mito más creído en la iglesia

Autor: Stevan Henning

Hace mucho tiempo el mono y el cerdo tenían mucho en común. Eran buenos amigos, muy inteligentes y sus colas eran muy parecidas. Un día el cerdo vino a visitar a su amigo y lo halló colgando de la cola en la rama de un árbol de mango. Esa posición le fascinó al cerdo y lo intentó, pero la rama del árbol se dobló por el peso del cerdo. Él siguió buscando donde colgarse de la cola hasta que vio un poste de hierro en la finca de su amo. Subió al poste, enredó el rabo alrededor de él y soltó sus manos, pero el pobre cerdo se cayó nuevamente y así llegó a tener su rabo rizado hasta el día de hoy.

Cuando leemos relatos así, sabemos que son fábulas y mitos. Tienen lugar en los cuentos de hadas, leyendas, y otra literatura ficticia, pero sabemos que no hallaremos tales mitos en las enciclopedias y libros de ciencia porque en esos tomos esperamos encontrar lo que es verdad.

Dios en su misericordia ha establecido un organismo para proclamar la verdad a las naciones. Esta entidad es la iglesia. Ella se llama la columna y baluarte de la verdad porque es fundada sobre la verdad del Señor Jesucristo como instruyó a sus apóstoles. Esa instrucción es el fundamento de la iglesia (Efe. 2:20) y es la fe encomendada una vez a los santos. Dicha fe es veraz, histórica, y confiable. Nos acercamos a la casa de Dios precisamente porque queremos saber la verdad sobre la naturaleza del Dios único y verdadero y para saber lo que él quiere de nosotros. Cuando vamos a una iglesia, no queremos oír la exposición de mentiras ni fábulas.

No obstante, la iglesia ha permitido la introducción de un mito que es sumamente pernicioso porque contamina la verdad y roba a Dios la gloria que él merece. Por años, muchos hombres han intentado matar a este monstruo que ha puesto su ídolo en la casa de Dios para ser adorado y exaltado. Sin embargo, el monstruo sigue vivo y capaz de alejar nuestras mentes de exaltar al Dios verdadero. Además, este mito es una raíz de engaño que permite que muchos se crean salvos sin mostrar los frutos de la salvación verdadera. ¿Qué es este mito? Es el mito del libre albedrío. Antes de continuar permítame definir este término y explicarlo. El libre albedrío es la innata capacidad humana por la cual el pecador clama a Dios para que le salve. Esta capacidad puede ser excitada por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios, pero no admite la necesidad de una divina intervención soberana, autoritaria, y final. En otras palabras, aunque Dios tomó muchos pasos para salvar a los pecadores, al fin de cuentas, la salvación depende de la voluntad del hombre. Sin querer, muchos predicadores y laicos evangélicos atribuyen la eficacia de la obra de Cristo a la voluntad del hombre. Según ellos, la muerte en la cruz, la victoria sobre los muertos manifestada en la resurrección, y la mediación actual de Cristo logran nada más excitar la voluntad del hombre para que él pueda tomar la decisión salvífica. En otras palabras, estos hombres dicen que la salvación es del Señor, pero con su enseñanza de que la salvación es eficaz por la voluntad del pecador ellos se contradicen. Afirman que Dios no puede salvar hasta que el hombre esté dispuesto a abrir su corazón al Señor. De verdad, Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos, algo que enseñó Benjamín Franklin pero es una falsedad que está sin ningún apoyo bíblico. Ellos dicen que Dios espera pacientemente esa decisión humana cuando el hombre se decide a responder a los esfuerzos del Espíritu Santo para persuadirlo de su necesidad de Cristo. Sin la cooperación humana, no obstante, el Espíritu divino no puede realizar lo que desea: la salvación del pecador. Según los protagonistas del libre albedrío, la voluntad humana es la bisagra que abre la puerta de la salvación del individuo y Dios voluntariamente se sujeta a dicha voluntad.

A pesar de la popularidad de esta creencia, la Biblia dice otra cosa. La Biblia dice que Dios es el que abre los corazones para que todos los que han creído, creen, y creerán el evangelio pongan su fe en el Señor. Hechos 16:14 dice, “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” La Palabra de Dios dice explícitamente que el Señor tocó a Lidia para que recibiera las buenas nuevas de Dios. El caso de Lidia no es único. El libro de Hechos se enfoca sobre el poder de Dios para salvar a los que quiera. No es la voluntad del hombre que inicia o termina la obra de la salvación, sino la voluntad de Dios para salvar a los que son ordenados para vida eterna (Hechos 13:48). A lo largo de este libro de la historia del evangelio se notará que Dios mismo añadirá a la iglesia los que habían de ser salvos (Hechos 2:47). Él dará la fe y el arrepentimiento a los que creen por su gracia (Hechos 11:18). La Biblia en toda parte atribuye la fe y salvación a la voluntad soberana de Dios. Por consiguiente, debemos de notar tres peligros de esta doctrina humanista: no es bíblica, es ridícula y roba al Señor de la gloria que se le debe por su salvación.

El libre albedrío y las Escrituras

El primer peligro es que el libre albedrío es contrario a la enseñanza bíblica del evangelio. Si somos de verdad un pueblo del Libro, debemos procurar de todo corazón ajustar nuestros pensamientos a la luz de las Escrituras. He aquí, un reto sencillo para los que creen en el libre albedrío: busque un solo pasaje que contenga esas palabras libre albedrío. Tal vez te sorprenda, pero esas palabras no se hallan en las páginas de las Escrituras. Ahora bien, admito que la ausencia de las palabras no prueba nada. Por ejemplo, todo cristiano cree en la Trinidad y esa palabra tampoco se halla en la Biblia. No obstante, es interesante que algo tan aceptado por tantos dentro de la iglesia no tenga ninguna mención en la Biblia.

Ahora, otro reto: halle un solo pasaje que diga explícitamente que la salvación es mediante la voluntad del hombre. Por supuesto, no pudiste hallar tal versículo porque no hay. Por supuesto, hay versículos que asumen nuestra responsabilidad de arrepentimiento y de creer en el Señor y hay muchos versículos que prometen la salvación a los que invocan el nombre del Señor, pero no hay ningún pasaje que dice que Dios espera o depende de la voluntad del hombre para salvarlo. No existen tales pasajes porque sencillamente el libre albedrío no tiene ningún papel en el plan de la redención. No son mis palabras, sino las palabras del Señor.

Mas á todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios . Juan 1:12-13.

Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia . Romanos 9:15-16.

¿Qué nos dicen estos versículos? Nos dicen claramente que la voluntad divina es la que determina quienes reciben misericordia salvífica. Nos dicen que la voluntad del hombre no tiene nada que ver con nuestra adopción como hijos de Dios. Dios es Padre y un padre es el que engendra a hijos. El Padre celestial no es estéril. No requiere la vitamina de nuestro consentimiento para tener hijos. Él no depende de la fertilidad del corazón del pecador— ¡gloria y gracias sean dadas a Dios porque los pecadores son espiritualmente estériles!—sino que él engendra a hijos conforme a su poder soberano. Como mis cinco hijos no pudieron controlar su nacimiento, tampoco puede el pecador controlar su nacimiento espiritual. Por esta razón, Juan escribió que los que son hijos de Dios no nacieron por la voluntad de la carne ni tampoco por la voluntad de varón, sino de Dios. Cualquier persona que dice que el hombre tiene parte en la determinación de su salvación hace una afirmación sin apoyo bíblico.

Ahora, si la Biblia dice que la salvación no se debe a la voluntad humana, ¿cómo es que hay tantos que afirman que sí? La realidad es que este pensamiento se debe a un prejuicio humano. ¿Cuál es esa presunción? La presunción consiste en pensar que donde existe un mandamiento divino y la responsabilidad humana de obedecer, debe existir la capacidad de cumplir con ese mandamiento. La Biblia nos dice que el hombre tiene que creer en el Señor Jesucristo en su corazón y confesarlo con su boca. La Biblia manda a todos los hombres que dejen la iniquidad y que se vuelvan a Dios. Pero, la pregunta aquí es si los hombres tienen la capacidad para obedecer estos mandamientos. ¿Tiene el pecador que está muerto en sus delitos y pecados la capacidad de dejar de seguir a su padre espiritual Satanás y seguir en pos de Dios? La respuesta bíblica es no.

Repetidamente Dios manda a revelar al hombre su voluntad. Él, siendo misericordioso, quiere que sepamos cual es su expectativa de nosotros. Siendo santo, Dios no puede pedir nada menos que la perfección. No obstante, nosotros siendo pecadores, corruptos desde lo interior hasta lo exterior, hallamos que sus justas demandas son imposibles para nosotros. Él dice, por ejemplo, “Sed perfectos como Dios es perfecto.” Esto es un mandamiento dado a los oyentes pecaminosos del famoso Sermón del Monte predicado por Cristo Mismo. La expectativa de Dios es sumamente alta. ¿Esperaba Cristo que sus oyentes apuntaran una lista de las perfecciones de Dios e intentaran imitarlas? ¡Jamás! Toda imitación sería lejos de la gloriosa perfección de Dios. Sin embargo, Cristo está exigiendo algo imposible. Si usted no me cree, ¿le gustaría intentar cumplir con este mandamiento con su “libre albedrío, dedicación y compromiso? Por supuesto que no. Entonces, ¿por qué exige esta gran imposibilidad? ¿Para frustrarnos? ¡Claro que no! Entonces ¿por qué hace Dios esa demanda que nos es imposible obedecer? Hay por lo menos dos razones. Primero, su carácter exige que él demande la perfección. No puede darles a los hombres luz verde para seguir pecando. Él odia el pecado y ama la justicia. Por esta razón, exige lo que es conforme a su carácter santo. Pero en segundo lugar, Dios frecuentemente exige lo que humanamente es imposible para mostrarnos nuestra necesidad de la salvación en Cristo. Lo que Cristo hizo fue mostrar la incapacidad del ser humano de producir una sola obra que fuera aceptable por un Dios tres veces Santo. Con este solo mandamiento, él destruyó todo pretexto de los moralistas y religiosos de entrar en el cielo por medio de sus “buenas obras.” Además, él demostró la debilidad de la voluntad del hombre. Los fariseos fueron considerados justos, pero Cristo les indicó que su justicia no fue suficiente. Sus propósitos y disciplina y decisiones estaban muy lejos de lo que Dios exige. Lo que cada oyente debía haber hecho fue clamar por la misericordia y perdón que hay en Cristo.

Fue igual con los diez mandamientos. Dios no podría mandar algo en contra de su naturaleza. No podría decir, “Miente cincuenta veces en la vida, pero no cien veces.” Del corazón malvado—mi corazón y su corazón, Sr. Lector—salen las mentiras. ¿Somos capaces por nuestro libre albedrío evitar la mentira? Si usted responde que sí, está mintiéndose a sí mismo. No entiende la maldad de su corazón y mucho menos la santidad y expectativa altísima de Dios. Pero san Pablo explica por qué Dios nos dio la Ley. Fue diseñado para ser una guía al arrepentimiento. En otras palabras, la Ley perfecta de Dios fue creada para mostrarnos la gran pecaminosidad del hombre (Gálatas 3:19, 24). En resumen, Dios exige lo que nos es imposible hacer para mostrarnos su expectativa santa de nosotros y para que busquemos la justicia perfecta de Su Hijo quien obedeció perfectamente por los que confían en él.

Una ilustración final nos ayudará aquí. Como criaturas hechas a la imagen de Dios, nos portamos en una manera parecida, pero obviamente imperfecta. Como padre, yo soy la autoridad del hogar. Siendo un padre que ha recibido perdón divino, yo conozco la maldad de mi propio corazón y, lastimosamente, la maldad de los corazones de mis hijos. Sabiendo todo esto, es interesante que mis leyes no se conforman a la capacidad moral de mis hijos, sino a un estándar recto y bíblico. Exijo que mis hijos no mientan, no roben, no se peguen, no sean idólatras. No obstante, yo sé que mis hijos nunca podrán cumplir esas exigencias. ¿Qué hago? ¿Les excuso por tener corazones contaminados por la caída de Adán? ¿Les felicito por sus buenos intentos? ¿Quito las leyes por unas más tolerantes? No. Corrijo a mis hijos y les instruyo sobre la necesidad de correr al Señor para recibir perdón y ayuda para evitar la violación de las leyes de la casa.

Como resumen hemos dicho que no hay ningún pasaje bíblico que atribuya que la salvación se debe a la voluntad humana. Más bien, hemos visto que la Biblia afirma lo opuesto: la salvación desde el principio hasta el fin tiene todo que ver con la voluntad de Dios. Además hemos manifestado que el concepto del libre albedrío se debe a una presunción de parte de muchos que asumen falsamente que la responsabilidad humana de obedecer los mandamientos de Dios requiere la habilidad de hacerlo. Precisamente aquí, muchos fallan al entender que los mandamientos de Dios y nuestra responsabilidad de obedecerlos deben impulsarnos a clamar a Dios por misericordia. Lo que Dios no quiere que hagamos con sus mandamientos santos, justos y buenos es intentar cumplirlas con más ganas y el esfuerzo de una voluntad excitada. Ahora con esto en mente, veremos qué el concepto del libre albedrío es, según la Biblia, una contradicción de términos. Es, referente al pecador perdido en sus pecados, una gran paradoja.

La naturaleza de las cosas

Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra: y fue así. Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da simiente según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya simiente está en él, según su género: y vio Dios que era bueno. (Génesis 1:11-12).

Cuando Dios creó el mundo, él estableció una ley: todo engendra conforme a su naturaleza. Un león tiene leoncillos. Un perro tiene perritos. Solamente en las revistas más sensacionalistas se hallan cosas como mujeres dando a luz a un bebé con cara de cerdo y cuerpo humano. Nos burlamos de esas noticias. Son fábulas de la peor clase y solamente los más tontos de la sociedad creerían sus noticias grotescas.

Pero hay una fábula más grotesca que cualquiera de ésas. La fábula es que el hombre carnal, muerto en sus pecados, puede engendrar cosas espirituales como la fe y el arrepentimiento y amor para el Hijo de Dios. El mito es que el pecador por su “libre albedrío” puede tener ganas de recibir al Señor sin nacer de nuevo. Cristo mismo dijo, “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

¿Qué significan estas palabras? Primero, todo produce conforme su naturaleza. El árbol se conoce por sus frutos. El árbol de manga no produce sandia y una vaca no produce pollo. La vaca produce carne y el árbol de manga produce mangas. De igual manera, el corazón malo produce solamente cosas malas. No puede producir la fe o el arrepentimiento que son en otros pasajes llamados dones de Dios (Hechos 11:18, 18:27; Efesios 2:8-9; Fil. 1:29; II de Tim. 2:24-25).

Pero hay otro significado a las palabras de Cristo. Los apetitos de la carne son carnales y los apetitos del espíritu son espirituales. Expresado de otra manera, nuestra naturaleza determina lo que haremos. Cristo sabía que el problema de la voluntad del hombre es la esclavitud a su naturaleza pecaminosa y dijo, “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:20). Por esta razón, el hombre perdido en sus pecados tiene que nacer de nuevo, algo imposible para el hombre sin la intervención del Espíritu (Juan 3:5-8). Si algo no cambia en el pecador, seguirá huyendo de la luz porque su voluntad es esclava a su naturaleza pecaminosa.

Podríamos darle al león hambriento solamente melones, sandía, y naranjas y el león moriría de hambre con toda esa fruta rica enfrente de su boca. La razón es que el carnívoro no tiene ningún apetito para el fruto. Así, los autores bíblicos compararon la carne con el espíritu. Pablo, por ejemplo dijo, “Porque los que son de la carne piensan es las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del espíritu.” Pablo continúa y afirma que el libre albedrío no es libre sino un esclavo: Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden .” El mejor teólogo en la historia de la iglesia, un hombre que amaba y no se avergonzaba del evangelio, dice aquí que la carne odia las cosas del Espíritu no puede sujetarse.

Así que, es imposible que el hombre ejerza libre albedrío, dado que tiene un albedrío esclavizado. Isaías niega rotundamente la existencia del libre albedrío escribiendo, “Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti…Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro” (Isaías 64:7-8). Según Isaías el problema de la humanidad es que ellos no tienen la habilidad para apoyarse en el gran Salvador que es capaz de perdonarlos.

El profeta Jeremías también niega la existencia del libre albedrío con una pregunta, “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” Obviamente, el leopardo por su voluntad no puede remover sus manchas ni tampoco puede el hombre con toda su capacidad elevada de razonar cambiar el color de su piel. De igual manera, los pecadores no pueden hacer otra cosa que seguir en la esclavitud de su pecado, no porque sus cuerpos sean malos, sino porque sus corazones son esclavizados al pecado.

La Biblia asume en todas partes que el hombre no es capaz de tomar una decisión por Dios sin la intervención soberana del poder del Espíritu Santo. Juan 6:44 dice que nadie puede venir a Cristo, si el Padre no le trajere. Si expresamos este versículo en una forma positiva podríamos decir, “Si alguno viene a Cristo es porque el Padre lo trajo.” Más tarde en el mismo capítulo Cristo dice que el espíritu da vida, la carne para ninguna bondad espiritual aprovecha. Y cierra sus argumentos con estas palabras, “Ninguno puede venir a mí si no le fuere dado del Padre.” Pero, ¿por qué es así? ¿No nos parece que el hombre tiene libertad para hacer muchas cosas?

El famoso predicador Jonathan Edwards nos ayudará a contestar esta pregunta. Edwards entendió que hay dos tipos de libertad. La primera, él llamó libertad natural y la segunda llamó la libertad moral. La libertad natural es la capacidad innata del cuerpo y la libertad moral es la libertad del corazón.

Ilustraré estos conceptos para usted. Hablemos de la mano. La mano actúa conforme a la disposición de los hombres. Hay personas que roban con sus manos y dedos y hay otros que no. No es la esencia de la mano que difiere en la persona honesta y el ladrón. No hay ningún gene que haga que los dedos roben plata, comida y otras cosas. Tampoco, no hay ningún gene que hace que la mano de la persona honesta evite el robar. El problema no es la mano. La mano tiene libertad natural para robar o no robar. El ladrón, por ejemplo, tiene libertad natural para controlar sus manos para no robar hasta que tenga una oportunidad de hacerlo en secreto. El problema yace más bien en la naturaleza de la mente y corazón de la persona. Lo que falta es la libertad moral. No es ladrón porque roba sino que él roba porque su corazón es malvado y desea robar. Cristo dijo que del corazón salen los hurtos y otros pecados. Así que los que piensan que pueden eliminar el crimen al quitar las armas de las manos de la ciudadanía estarán tristes al descubrir que ellos matarían hasta con un destornillador. Cada persona actúa conforme a su corazón.

Ahora, ¿qué dice la Biblia respecto a la disposición del corazón? ¿Hay un solo pasaje que nos indique que unos hombres tienen disposiciones menos malas que los que rechazan a Cristo? La Biblia afirma que nuestra disposición antes de experimentar la gracia del Señor fue igual a todos los pecadores. Fuimos hijos de desobediencia como los demás Efe. 2:3. Fijémonos que aquí Pablo habla no tanto de nuestras acciones. Hay una variedad de acciones que condenan a los hombres en el juicio final. Habrá ladrones condenados; mentirosos, condenados; etc. Pero, hay algo común en todos ellos, un corazón no arrepentido e incrédulo. Para el apóstol no había ninguna diferencia dentro de nosotros que nos hizo salvarnos. Él nos dio vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados. Él nos resucitó de la muerte espiritual. Efesios 2 y de verdad todo el libro nos afirma que cada paso de nuestra salvación sucedió porque Dios hace todas las cosas conforme a su voluntad (Efesios 1:11). El énfasis de este pasaje es la voluntad soberana en la salvación de los elegidos. He aquí, una gran verdad: Dios, no nosotros, tiene libre albedrío.

Me gustaría hacer una pausa aquí para considerar la última oración. Muchos defienden el libre albedrío porque, según ellos, Dios no tiene derecho de interferir con la voluntad del hombre. Eso haría del hombre un robot o títere, controlados por la voluntad de Dios y así no serían libres los hombres. Quiero enfatizar que el hombre no es un robot y ejerce su voluntad cientos de veces cada día. Además quiero enfatizar que Dios capacita la voluntad de todos los elegidos para que voluntariamente crean en el Señor Jesucristo. No obstante, se me ocurre que los defensores de libre albedrío están dispuestos a privar a Dios de su libre albedrío. Estos hombres afirman que Dios desea salvar a todos los hombres pero su voluntad se frustra por el libre albedrío del hombre que lo rechaza (y siempre lo hará si el Espíritu no actúa). Entonces, Dios no consigue lo que quiere para que el hombre consiga lo que quiera. Tal pensamiento, hace que Dios, por lo menos en el tiempo presente, sea controlado en contra de su voluntad para hacer lo que no quiere. Pero Dios es libre, mi hermano y “todo lo que Jehová quiere, lo hace en los cielos, y el la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6).

¿Con quién estamos agradecidos por nuestra fe: nosotros mismos o Dios?

El comediante Bill Cosby relata la ironía de ser padre de un atleta famoso. El padre entrena a su hijo para ser un deportista excelente. Él pasa horas con su hijo, disciplinando su cuerpo y mente. A los tres años, él niño juega a nivel de los de doce y a los doce, su hijo está frustrando a los de diez y ocho. Por fin, ese hijo está listo para jugar los deportes y sobresale. Pronto tiene una beca a una universidad. Su padre prende el televisor para ver a su hijo demostrar los talentos que él le había inculcado. Sobresale en el partido y cuando la victoria es garantizada, la cámara de televisor se enfoca sobre ese atleta. Con el índice levantado y viendo que las cámaras están enfocadas sobre él, él mira a su padre por la lente de esa cámara y dice esas palabras: “¡Hola, Mamá!”

Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo… (II de Tes.1:3).

Según Efesios 1:6, 12, 14 somos salvos para resaltar la gloria de Dios. El fin de todo decreto divino es su propia gloria. Siendo Dios, él lo ha establecido así y será así. Un poco más tarde en esta carta, Pablo nos informa:   “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

El peligro y la razón por la que tantos han pasado horas refutando esta enseñanza es porque la persona que dice que su voluntad fue el factor determinante de su salvación intenta robarle a Dios de su gloria. Dios es tanto el Autor como el Consumador de nuestra fe. Él nos dice:

Pues, mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. (I de Corintios 1:26-29). .

Me gustaría resaltar tres verdades aquí. El primero es que Dios nos escogió. Tres veces hallamos esta palabra repetida. Muchos son llamados pero pocos son escogidos. Dios escoge al pecador; el pecador no puede escoger a Dios porque Dios es odiado (Juan 3:19-20). Dios es la peor opción de su vida. Muchos odian la doctrina bíblica de la elección soberana. Ellos suavizan esta doctrina que Dios escoge a los que cooperan con Él. Pero, Él no llama a los que cooperan con él. Ciertamente, Pablo no lo consideró así. Dios lo había apartado desde el vientre de su madre y un día eficazmente lo llamó. El perseguidor de los cristianos que anhelaba destruir el cristianismo de una vez y para siempre fue escogido por Dios no porque estaba dispuesto a cooperar, sino porque así lo quiso Dios. Ciertamente, el mejor teólogo de la iglesia, el apóstol Pablo, no conocía nada de la salvación por la voluntad humana, sino que todo se debió a la gracia del Señor. Él no nos llama a la luz de lo que él sabe que haremos con la salvación ofrecida. Si fuera así, no habría consolación para nosotros que aunque perdonados seguimos tan débiles y tan inadecuados para amar y servir de una manera digna a nuestro Redentor. Si Dios por su omnisciencia nos escogiera porque él puede ver nuestra decisión para él, nos escoge por lo que haremos y así la gracia es de mérito. Hay otros que dicen que este pasaje no tiene nada que ver con la salvación sino con el servicio. Pero esto no coincide con el siguiente versículo que dice que “Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” Este pasaje tiene todo que ver con nuestra salvación, desde el principio hasta el fin.

La segunda verdad es observar a los que son escogidos. Son viles, débiles, y necios. Entonces, si Dios no me escogió debido a mi fe y obediencia, ¿por qué me escogió? Leí recientemente un libro que atribuye la elección de Dios a una necesidad. El autor decía creer en la elección pero dijo que cuando Dios necesitaba a un siervo, él escoge a uno. Casi es una blasfemia y no me consuela nada. No puedo creer que Dios me escogió porque me necesitaba para servirle a Él en Costa Rica. Me acuerdo de una fiesta navideña cuando muchos misioneros estaban hablando del ministerio y comenté inocentemente que éramos los más afortunados para servirle a Dios en esta capacidad. Seguía diciendo que Dios ciertamente no nos necesitaba. La reacción de un misionero me sorprendió cuando me replicó que Dios sí nos necesitaba. No podría vivir ni un día si yo pensara que Dios me necesita para hacer su obra. Renunciaría mañana si me enterara que fuera así. Entonces, ¿por qué nos escogió? Me encantan las palabras de Deuteronomio 7:7-8:

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó ….

¡Qué alivio que Dios puso su mirada amorosa sobre mí, no por algo dentro de mí, sino porque libremente me amó! No hay nada más consolador para un hijo que saber que es amado a pesar de todas sus fallas, fracasos y defectos. Así nos ha amado y escogido Dios del principio hasta el fin.

Finalmente, quiero llamar su atención sobre el propósito del escoger divino: “a fin de que nadie se jacte en su presencia.” Dios escoge conforme a su voluntad salvar a personas como nosotros para que no nos jactemos. He oído a muchos cristianos menospreciar a los impíos que rechazan el evangelio. Pero, ¿por qué no lo rechazamos nosotros? La Biblia nos responde que nuestro creer nos ha sido concedido por Dios (Fil. 1:29). Dios ha producido tanto el querer como el hacer por su—no nuestra—voluntad (Fil. 2:13). ¿Qué nos hace diferentes? ¿Algo dentro de nosotros? Pablo sabiamente nos ayuda aquí diciendo, “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (I de Cor. 4:7). ¿Por qué no hemos rechazado el evangelio como tantos? La respuesta bíblica no es el libre albedrío sino el cegamiento del diablo. “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (II de Cor. 4:3-4). Entonces, ¿por qué vemos nosotros? ¿Por qué clamamos a que Cristo nos salvara? ¿Debido a nuestro ejercicio del libre albedrío? Nuevamente, la respuesta es negativa. La respuesta es que “Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (II de Corintios 4:6). El poderoso Creador que habló y así creó el mundo entero ejerció su voluntad en hacernos ver nuestra necesidad profunda de la salvación que se halla únicamente en Jesucristo.

El conocido teólogo Juan Murray escribió un libro llamado La redención consumada y aplicada . En ese libro él dice que cada aspecto de nuestra salvación desde nuestra elección hasta nuestra glorificación venidera se debe a la gracia de Dios. Los defensores del libre albedrío, no obstante, no pueden afirmar la verdad de este título. Para ellos la salvación fue consumada, aunque solamente hipotéticamente—algo contrario a lo que Cristo dijo en la cruz—y su aplicación depende de nosotros. Me pregunto que harían estos creyentes del libre albedrío si publicara un libro, Cómo hice eficaz la obra de Cristo . ¿Comprarían los defensores del libre albedrío ese libro? ¡Jamás! Ese título priva al Señor Jesucristo de su gloria merecida. Me alegraría que estos hombres se enojaran con un libro así. Es una blasfemia. Pero, muchos de estos mismos hombres nos dirán que Cristo hizo su parte; ahora le toca a usted a escoger a Cristo. Pero, hermano, considere la gran contradicción. Si nosotros tenemos que hacer nuestra parte para ser salvo, cooperamos con Dios en procurar nuestra salvación. Y tal cosa no es salvación por gracia sino por un poquito de mérito. ¿Qué mérito tenemos? ¿Qué hemos contribuido a nuestra salvación? Me encanta la respuesta de James Boice: “solamente la maldad de nuestro pecado.”

Por ende, James Boice, junto con Martín Lutero, Jonathan Edwards, los apóstoles Juan, Pedro y amado Pablo y David, Moisés y todos los santos durante todos los siglos están unidos en cantar este himno:

Digno eres de tomar el libro y abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apoc. 5:9-10).

¡Solí Deo Gloria!

Amén.

Planes de lectura

Con el inicio de año, se presenta la oportunidad de (re)iniciar la lectura de la Palabra de Dios. No obstante, al poco tiempo muchos hemos fracasado en la labor. Probablemente los primeros capítulos de Génesis y el Éxodo sea de lo que mejor conozcamos.

Varios pastores y hermanos han compartido distintos planes de lectura. Los hay variados, no todos secuenciales y algunos incluso no se enfocan en una lectura total de la Biblia y no todos son para un año.

A continuación les presentamos una recopilación de los mismos:

* Nota: Los enlaces están en inglés, pero los planes impresos son fáciles de seguir, aún si no domina este idioma.

* Actualización: El hermano Eduardo ha compartido un enlace que tiene planes de lectura en español. Detalles acá

Plan compartido por John Piper

Este permite tener entre 6 y 7 días “libres” por mes, ya que son 25 lecturas mensuales. Días que pueden ayudar para retomar el hilo en caso de retraso, para meditar en lo leído durante la semana y tener el día del Señor libre para prepararse para la palabra que se recibirá.

Además, no es lectura secuencial, sino enfocada en 4 secciones de la Palabra, con el fin de combatir el desánimo del rezago.

Versión impresa plan anual: pdf

Más detalles acá

Plan compartido por Justin Taylor

En su blog, Taylor comparte este plan del Pastor Andy Perry llamado para “Holgazanes yvagos” (For Shirkers and Slackers)

No está enfocado a leer la Biblia completa, más bien, un tipo de lectura distinto para cada día, a través de los distintos géneros que componen a las Sagradas Escrituras.

Versión impresa plan: pdf

Más acerca de los comentarios de Taylor acerca de este plan acá

Planes de la ESV

En este página hallarán una variedad (al marcar enlace Web, inmediatamente le dirigirá a las secciones correspondientes según el plan):

Antiguo Testamento, Salmos y Nuevo Testamento: pdf

Lectura cronológica: pdf

Nuevo Testamento en 6 meses: pdf

El hermano Eduardo Flores en particular está usando el de M’Cheyne.

Para ver los demás planes, sigan este enlace.

La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
Salmo 119.130

Saludos.

Sola Scriptura y la Traducción de la Biblia

Autor: Stevan Henning

Ningún libro en la historia de la humanidad ha sido más popular que la Palabra Santa de Dios. Aun más que las enciclopedias o los diccionarios o libro cualquier, la Biblia sigue como el libro más vendido año tras año. Hace hincapié en la verdad que lo único que satisfará el hambre y la sed de la humanidad es Dios en Su plenitud, como es revelado por medio de Su Palabra. Fue esta hambre y sed en la vida de unos hombres por la verdad, que empezó el período que llamamos la Reforma. Dios actuó en los corazones de unos tantos hombres para que tuvieran ganas de descubrir para sí el camino verdadero al cielo.

Por más de mil años la iglesia visible, la Iglesia Católica Romana, se fue conformando a sus tradiciones, sus costumbres, y sus concilios, pero no a las Escrituras. No que la Biblia no fuera usada. Lo fue. Pero la verdad es que tenía una importancia secundaria en comparación con la autoridad de sus líderes y sus costumbres. Fue tanto el problema que fue casi imposible hallar el evangelio verdadero que habían declarado Moisés, los profetas, Cristo y los apóstoles. Pero Dios en Su misericordia y gracia abría los ojos, siempre en Su tiempo, de algunos hombres. Estos hombres a quienes respetamos profundamente fueron herramientas en las manos de Dios, no solamente para predicar la antigua verdad del evangelio que se había olvidado o por lo menos eclipsado, sino también Dios hizo que estos hombres de valor realizaran una tarea hasta más importante o por lo menos más duradera: la preservación de las Sagradas Escrituras.

La Reforma , que oficialmente comenzó el 31 de octubre de 1517, enfatizó las solas de la Reforma. Estas solas del idioma latino: sola fide, solus Christus, sola gratia, soli Deo gloria, y sola Scriptura , llegaron a ser las columnas doctrinales del protestantismo y el movimiento reformador en general. Lo interesante y tal vez lo más importante fue el énfasis en la sola Scriptura , dado que Dios es un Dios de palabras y se revela a través de Su Palabra. Fue necesario para los reformadores establecer una autoridad inmovible para sus enseñanzas. Ellos encontraron en la Biblia esa autoridad que necesitaron para reformar la iglesia. Vieron en la Biblia su propio testimonio de sí mismo.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra . 2 Timoteo 3:16-17

Este testimonio les aseguró de la necesidad de acudir a la Biblia como la única base para establecer su autoridad en atacar las enseñanzas del papado, los concilios católicos, y las costumbres de la iglesia romana.

No nos debe sorprender, entonces, que la mayoría de los reformadores vieron la gran necesidad de tener una Biblia en cada iglesia en el idioma de la gente común. Fue esta convicción que hizo que muchos reformadores pasaran varios años de sus vidas en la producción de una Biblia para su pueblo.

Sin embargo, esta preocupación no fue nada nueva. Más de cien años antes de Lutero, los pre-reformadores se preocuparon por tener una Biblia que cada persona pudiera leer. Este deseo tan ferviente se destacó más por los pre-reformadores de Inglaterra.

Juan Wycliffe, es frecuentemente llamado “La estrella de la mañana de la Reforma ”. Wycliffe nació en 1324 en Yorkshire, Inglaterra. Él fue uno de los primeros en preocuparse por la producción de la Biblia en el idioma inglés. Habiendo estudiado en la Universidad de Oxford, él se destacó como un estudiante sobresaliente y recibió el apodo “la flor de Oxford”. Él predicó, junto con sus Lollards, el evangelio como fue declarado en la Biblia.

Durante sus años universitarios fue convencido que la Biblia era la única fuente de autoridad tanto para la iglesia como para el individuo. Este convencimiento en su juventud llegaría a ser uno de los papeles más importantes que le tocaría más tarde en la vida.

La Plaga Negra había destruido más de la mitad de la población de su patria y él fue totalmente convencido que el día del Señor estaba cercano. Le dolió la ignorancia del pueblo que había sido cegado por no tener acceso a la Biblia en sus cultos, sus vidas, y en sus hogares. Aun peor era el maltrato por parte de los frailes mendigos católicos hacia los ingleses. Varias injusticias lo motivaron a predicar en contra de la iglesia romana. La venta de las indulgencias para el perdón de los pecados, los impuestos exigidos por Roma por más de cien años, por la humillación del rey Juan en 1215 y la confiscación de todos los bienes de cualquier hombre que no dio parte de sus bienes a los cofres del Papa al pasar de esta vida.

Wycliffe fue persuadido que la única esperanza de terminar con estas injusticias y la ignorancia casi total de la gente en los asuntos espirituales se hallaba en que cada persona tuviera una Biblia. Pero no solamente una Biblia, sino una Biblia en inglés. Tal convicción le impulso a traducir de la Vulgata , la versión latina, al inglés. Él completó esta traducción en 1382. Esta traducción fue publicada con el arduo trabajo de las manos de cientos de héroes cuyos nombres se han olvidado durante el lapso de más de 600 años. (La imprenta de Gutenberg no apareció hasta sesenta años mas tarde.) ¡Lo increíble es que tenemos más de 170 copias de esta Biblia! Unos historiadores lo reconocen como la persona de mayor influencia para promover lo que llamamos la Reforma. Esta traducción inglesa produjo una serie de traducciones tales como la de Tyndale, la versión de Ginebra, la versión autorizada. Unos, entre ellos el famoso historiador John Fox, creen que más que cualquier otro personaje incluso a Lutero, John Wycliffe fue la persona más importante en la Reforma en Inglaterra.

Menos de cien años después de la muerte de Wycliffe, nació en Alemania un hombre que hoy en día se reconoce como uno de los humanos más influyentes de toda la historia. Su nombre fue Martín Lutero. Preocupado por su salvación, Lutero estudió la Biblia , pero en ella no halló nada de consuelo. Mas bien, entendió claramente que Dios exige la justicia perfecta del hombre. Las demandas de Dios causaron que Lutero odiara a Dios. No hubo paz en su ser porque se dio cuenta que su pecaminosidad le llevaba cada día mas cerca de las puertas del infierno.

Pero un día, Lutero, por la gracia infinita de Dios descubrió las palabras que “el justo por la fe vivirá.” Lutero entendió que la justicia no se referí a al juicio que tanto temía sino más bien se refiere que Dios ha proveído el cumplimiento de la exigencia de su justicia perfecta por medio de Su Hijo, Jesucristo. También, se dio cuenta de que la fe no salva, pero comprendió que la salvación es por medio de la gracia, pero Dios concede el don de la fe para propiciar la gracia a nuestra cuenta. Lutero dijo al pedir que Dios abriera su corazón: “Sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y al partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios’ no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor.”

Es este nuevo sentido de las Escrituras que ocupó la mayor parte del resto de la vida de Lutero. Se dio cuenta de que Huss, quien había sido condenado a morir por sus herejías, enseñaba nada más que la verdad bíblica y que un cristiano con la Biblia a su lado tenía más autoridad que cualquier hombre sin ella. Los papas y los concilios, según Lutero, solamente tienen autoridad auténtica al concordar con las enseñanzas del Libro Sagrado. Para Lutero fue importante que la gente alemana tuviera la Biblia en su idioma propio. Emmanuel, Dios con nosotros , se hace igual a la Palabra de Dios. Esta doctrina él deducía de Juan 1:1, En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Es por medio, entonces, de ella que Cristo se llega a nosotros. Otro pasaje de suma importancia para él fue Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Dios, en Su soberanía hizo que Lutero pasara varios años ocultándose realizando una gran obra que impulsaría a otros reformadores a preocuparse por la traducción de la Biblia en su lenguaje. Lutero empezó primero con el Nuevo Testamento y pasó dos años en esta traducción. Después, duró diez años en traducir el Antiguo Testamento. No es que solamente dio acceso para que la gente común pudiera leer la Palabra de Dios, sino que además se prestó para desarrollar el idioma alemán y crear un ambiente de nacionalismo. Hasta el día de hoy, la versión de Lutero sigue como la preferida de la población alemana.

Como la traducción luterana dio apoyo al desarrollo del idioma alemán, así también sucedió en Inglaterra con la Versión Autorizada , reconocida tal vez como la obra literaria más prestigiosa de toda la historia humana. Escrita baja el mandamiento de Rey Jaime I de Inglaterra, esta Versión sigue muy de la moda en muchas iglesias. Esta versión que se llama también la Versión del Rey Jaime fue al principio fuertemente resistida por aquellos que querían reformar la iglesia anglicana, pero poco a poco fue aceptada. La ultima revisión fue en 1769 y aunque su inglés es del estilo Isabelino, es una versión fácil de leer y su forma poética la destaca como obra literaria. Esta Biblia fue la Biblia de John Bunyan, Jonathan Edwards, John Newton, William Carey, John Patton, y Charles Spurgeon.

Quizás no hay ningún idioma que haya disfrutado de una bendición mayor de la Biblia que la gente inglesa. Respecto a este hecho, el pueblo inglés se ha llamado desde el periodo de la Reina Victoria , “un pueblo del Libro.” Como ya se destacó, Dios empezó esta bendición con Juan Wycliffe, pero la continuaba a través de varias traducciones. Poco después de Wycliffe, empezó William Tyndale su obra de traducir el Nuevo Testamento directamente del griego. Él hizo que le llegaran encubiertamente desde Alemania los textos griegos. Es Tyndale quien se reconoce como el primer inglés para traducir el Nuevo Testamento del griego al inglés. Pero siguió un periodo de tesoro durante los siguientes cien años cuando fueron publicadas La Biblia de Ginebra, La Gran Biblia , (por su tamaño, pero también llamada la Biblia de Coverdale quien hizo responsable por su traducción) y La Biblia de los Obispos. Debemos a los ingleses el agregar los números para citar mas fácilmente los pasajes de este Libro Santo.

En el año 1604 el recién llegado monarca Rey Jaime de Escocia comisionó más de cincuenta traductores para traducir de los idiomas originales al inglés. El Rey Jaime también sirvió como el rey de Escocia. Aunque no destacó las características de un creyente verdadero, las enseñanzas de John Knox tuvieron un impacto sobre su reino. Él estableció “el reino del derecho divino.” Los calvinistas reconocieron la verdad de Romanos 13:1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Y le sirvió al rey enfatizar esta enseñanza bíblica. Para Rey Jaime, esta enseñanza le hizo exigir una obediencia total por medio de sus súbditos.

Su deseo fue unir a dos países que habían tenido guerra entre sí por varios siglos. Como parte de este plan él deseaba unir las iglesias de Escocia e Inglaterra. Una manera de llevar a cabo este deseo fue tener una sola Biblia de uso tanto para los presbiterianos en Escocia como para los anglicanos en Inglaterra. Estos traductores fueron unos de los hombres más educados de su día. Usaron el texto griego desarrollado por Teodoro Beza y pasaron casi siete años en esta obra literaria. Estudiaron el estilo de la Biblia de Lutero, la versión Reina Valera, y también las versiones hechas anteriormente en inglés. La versión tomó mucho de la obra de Tyndale, pero estos eruditos se preocuparon por una versión digna de ser llamada la Palabra de Dios. Reconocieron sus faltas al tener la obra ya completa y su humildad en la presentación de esta obra es notable. Su influencia se nota en el lenguaje de los ingleses, los estadounidenses, y los canadienses. Se dice que ningún otro libro ha formado, embellecido y mantenido un idioma como la Versión del Rey Jaime.

La obra española fue algo que produjo una ardua persecución de aquellos hombres que Dios escogió para preservar Su Palabra en español. La Versión Reina-Valera es una obra prestigiosa entre las traducciones de los últimos quinientos años. Se reconoce como un tesoro verdadero entre la gente. Hoy en día, tiene mucho en común con la Versión Autorizada en inglés. Aunque ambos idiomas han experimentado un gran número de nuevas traducciones, la Versión Autorizada y la Reina-Valera siguen muy populares. Y tal vez por la novedad del evangelio verdadero entre los que hablan el castellano, la Reina-Valera de 1960 parece no haber perdido nada de aprecio y preferencia con la llegada de nuevas versiones y hasta aun nuevas ediciones de sí misma.

En 1543 Francisco de Enzinas publicó una obra inmensamente grande por un solo hombre. Tomando el texto de griego de Erasmo, Enzinas tradujo el Nuevo Testamento al castellano. Esta obra fue muy consultada para la versión Reina Valera. Trece años después un hombre llamado Juan Pérez también publica el Nuevo Testamento al español. Todo esto Dios hizo para realizar la obra literaria que hoy llamamos la Reina-Valera .

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera se hallaron en medio de un ambiente hostil debido a la Inquisición Española y los dos fueron a Ginebra donde se quedaron poco tiempo antes de seguir a Londres, Inglaterra. En Inglaterra, Casiodoro de Reina se casó, pastoreó a un grupo pequeño de refugiados de su patria, pero más importante para nosotros siguió trabajando en la traducción de la Biblia , basada en el Nuevo Testamento de Erasmo y las versiones de Enzinas y Pérez. Debido a unas dificultades, salió de Inglaterra y eventualmente llegó a Francfort donde él terminó su obra prestigiosa en 1569, la primera versión completa de la Biblia en español. Cipriano de Valera, también trabajaba en la traducción de la Biblia y publicó su Nuevo Testamento en 1596. Seis años después, él publicó su revisión de toda la Biblia , basada en la obra de Casiodoro de Reina. Aunque hay nuevas versiones, La Reina Valera sigue como la más popular. Se ve la mano protectora de Dios sobre estos dos hombres para hacer la obra que hoy en día los lectores bíblicos españoles reconocen como la Palabra preservada de Dios.

Sola Scriptura . Dios es un Dios de palabras. Él habla y las cosas cambian; Él habla y hay cosas creadas. Él habla y viene la fe al corazón entenebrecido. Dios es un Dios que se manifiesta en las palabras. Si queremos conocer como Dios piensa, como Él actúa, como Él es, nada más tenemos que abrir La Biblia y leer. Esta lectura de las Sagradas Escrituras, junta con el toque especial del Espíritu Santo, hace maravillas, no solamente en el individuo, sino en una nación y aun en el mundo entero. Nuestra deuda a los reformadores, por costumbre, se considera el campo de la doctrina, la teología, o las libertades de la religión. Sin embargo, sin los esfuerzos de la traducción por los reformadores, la Reforma hubiera parado por falta de la verdad divina: La Palabra de Dios. Por consiguiente, se puede decir que la Reforma continua cada día en millones de casas en el ámbito mundial porque cada vez que la Biblia se abre, El Espíritu Santo tiene la oportunidad de reformar los corazones de los suyos.

Un peregrino fiel

La iglesia de Los Lagos no puede más que alabar y dar gracias a Dios por habernos dado uno de sus dones, Steve Henning, un hombre que sobre todas las cosas amó la palabra de Dios y lo demostró realmente al estudiar apasionadamente el libro de nuestro Dios. Él, siempre tiene el tiempo perfecto para todo, y fue asi como llego este peregrino fiel a nosotros. La Iglesia en Los Lagos sufría la salida de un hombre que estuvo al frente de la Iglesia por varios años, El estado en que se encontraba la iglesia era triste, habían pleitos y falta de amor entre los hermanos, eran momentos difíciles. Fue en junio de 1994 cuando Dios nos envió a su siervo acompañado de su familia, Cristine su esposa, Stevan, Sarah, sus dos hijos mayores después vendrían Shelby y los gemelos Stacy y Seth. Desde un principio su forma de ser nos mostro un hombre de carácter fuerte pero tierno para la palabra de Dios. El mismo nos contaba que su destino era México, sin embargo Dios tenía otros planes para él. Comenzó a leer la biblia en español y así fue como avanzo rápidamente en el idioma español, aunque a veces pedía disculpas por alguna palabra mal pronunciada. Stevan en sus primeros años en Costa Rica dirigió y ayudo en otras Iglesias, como la Iglesia Bautista de Curridabat donde estudio con el pastor Jonny Sequeira , que fue de mucho ánimo para él.

Además de ser pastor en Costa Rica, era profesor de Historia en un colegio, un hombre realmente trabajador. A pesar de duras situaciones al inicio, como la pérdida de una hija, Stevan continúo sirviendo al Señor. Durante sus primeros años en Los Lagos, él visitaba a los hermanos, predicaba a los jóvenes, predicaba dos veces los domingos, daba una clase para adultos y visitaba a los enfermos. Fue hasta tiempo después que dejaría de enseñar en el colegio, para dedicar todo su tiempo a la obra.

Stevan había comprado un terreno como de 1 hectárea en Vara Blanca, un área montañosa cerca del Volcán Poas, un viaje de 45 minutos a 1 hora desde la Iglesia. La ruta para llegar ahí era difícil, llena de calles angostas y curvas peligrosas. Y ahí construyo una casa, debajo de la lluvia, con problemas para hacer llegar el agua potable, y la electricidad, trabajo bajo el frio para hacer una casa para su familia. El aire puro, la vista hacia el volcán y el sonido de la montaña cautivaron a la familia Henning. La vida ahí no fue fácil al principio pero nunca dejo de predicar fielmente durante todo ese tiempo. Se levantaba muy de mañana a estudiar y dedicaba muchas horas en la preparación de los mensajes. Ahí crecieron los jóvenes, los muchachos estudiaron al lado de sus padres, y aprendieron a ser útiles en muchas labores, Steve decía que su familia era muy valiente y trabajadora, realmente yo vi eso. Ahora este lugar está en reconstrucción después del terremoto. Dios saco a la familia Henning 5 meses antes del terremoto en ese lugar, Dios tiene el tiempo perfecto para sus hijos, gracias al Señor por su amoroso cuidado.

En inicios del 2000 fue necesario para Steve salir con su familia para USA, necesitaba visitar muchas de las Iglesia que apoyaban la obra que se hacía en Costa Rica, y además atender asuntos familiares, esto inicio una gran reforma para nuestra Iglesia y fue prueba de la buena semilla sembrada entre nosotros. Hermano Steve pidió ayuda al Pastor que dirigía el Compañerismos Bautista del cual formaba parte nuestra Iglesia en aquel entonces. La ayudara era para que nos enviara un suplente por el tiempo que él estaría fuera. Los 15 meses restantes fueron difíciles para la Iglesia, ya que había cierto deseo de alejar a Stevan de nuestra Iglesia. Pero principalmente la predicación fue lo más angustiante para muchos entre nosotros, era como estar comiendo comida blanda, después de haber disfrutado de comida solida. Al volver Steve, la Iglesia en setiembre del 2001 tomo la decisión definitiva de que Steve debía continuar como pastor. A partir de aquí muchas cosas cambiaron. En esos días Steve me dijo que su deseo era continuar como un misionero ya que él deseaba predicar no solo en Costa Rica sino en otros lugares, yo le dije que nos preparamos para ese día, cuando saliera para predicar más allá de Costa Rica. Pero el amor que Dios puso en él por esta obra fue algo que yo vi, no solo con palabras sino con hechos. Muchas veces le ofrecieron otras obras más grandes, ofreciendo mejores condiciones económicas, pero él continuo aquí sabiendo que era Dios quien decidiría cuando debía salir, él decía que era Dios quien le había dado este pequeño rebaño en Costa Rica. Realmente un peregrino fiel al Señor.

La Iglesia Bautista de Los lagos no sería tan solo fue la obra que Dios le encargo cuidar, sino también seria su familia. Aquí dejo abuelas con las cuales compartió muchas tardes, hermanos con los cuales trabajo en construcción, haciendo remodelaciones en el templo y en su casa, madres que lo cuidaron como un hijo cuando su familia estaba en USA. Niños y jóvenes con los cuales paso mucho tiempo. Steve apreciaba mucho el consejo de hermanas las cuales eran para él de mucho ánimo. Durante muchos años esta iglesia tuvo una gran falta de varones fieles, pero durante los últimos 2 años el Señor ha agregado hombres que son fieles y desean servir al Señor, eso fue de mucho ánimo para Stevan.

Stevan como buen estudiante de la biblia y buen lector había comenzado a leer de hombres como Spurgeon, Edwards, Jim Elliot y otros y cada vez más preguntas venían a su corazón hasta que en una ocasión después de volver de uno de sus viajes a USA comenzó a hablarnos de las doctrinas de la gracia, y realmente lo que significaba dar toda la gloria a Dios, también comenzó a predicar de la Soberanía de Dios y todo en el corazón y la mente de Stevan comenzó a ordenarse, ahora como cuando Apolos fue guiado por Priscila y Aquila, las predicaciones que Stevan comenzaron a tener un ánimo más profundo por proclamar todo el consejo de Dios. Recuerdo muchas veces que al terminar, no deseaba levantarme de la banca considerando ese Dios revelado en las escrituras, y cuán grande es su amor aun siendo yo un pecador.

La iglesia por medio de la predicación, comenzó a considerar su propósito, por lo que Stevan propuso adoptar este lema: “Nosotros existimos para esparcir una pasión por la gloria de Dios en todas las cosas para el gozo de todos los pueblos “. También se vio la necesidad de ser confesionales en cuanto a lo que creemos, y se comenzó a estudiar la Confesión Bautista de Fe de 1689, para finales del 2008 la Iglesia la tomo como su Confesión de fe oficial.
Steve mostro amor y mansedumbre, nunca abusó o busco riquezas, muchos fueron testigos de su particular amor al dedicar tiempo, para estudios bíblicos, consejería individual y matrimonial. En sus oraciones pastorales podía mencionara muchos de nuestros familiares que no conocían al Señor, lo cual demostraba su amor y preocupación por las almas. Stevan se preocupo por enseñarnos la palabra de Dios, a ser fieles en la oración, a leer buenos libros cristianos y fue su deseo crear una biblioteca con buena literatura. Trabajo en el evangelismo en muchos lugares como un lugar llamado Barrio México por más de dos años, donde impartió estudios bíblicos a personas que por no tener un trabajo estable, no permanecían mucho tiempo en un lugar fijo, pero aun así Steve decía que era Dios quien haría la obra en ellos y necesitaban escuchar el evangelio de Salvación. También llevo el mensaje de Dios por televisión a muchos hogares en Costa Rica, junto a dos hermanos entre ellos Guillermo Green, su gran amigo en Costa Rica, donde por casi un año expusieron fielmente la palabra de Dios. Stevan además fue profesor del Seminario Guillermo Farel donde impartió muchas clases. Amó a los niños, siempre se preocupo porque ellos recibieran el evangelio, participando activamente con su familia en muchas Escuelas Bíblicas de Verano.

El Señor permitió muchas aflicciones en la vida de Stevan, persecución, fraude por lo cual casi pierde su casa, fue golpeado, gripes provocadas por el clima en Vara blanca, desprecios, pero lo más difícil fue cuando muchas iglesias al darse cuenta que predicaba las doctrinas de la gracia lo abandonaron, intentó por todos los medios de hacerles ver que las escrituras no podían contradecirse y que ellos debían al menos considerar lo que escuchaban, pero no fue así, muchas iglesias lo abandonaron como su misionero, pero se mantuvo firme como viendo al invisible, pocas Iglesias continuaron dándole apoyo. Las entradas de dinero se vieron fuertemente afectadas aun asi no dejo de apoyar a misioneros en otros lugares para que la palabra de Dios continuara siendo predicada. El Señor lo mantuvo en pie para su Gloria y nunca dejo sus deberes pastorales.

Le gustaba mucho jugar, jugaba con sus hijos, jugaba con los jóvenes en la Iglesia, hasta intento que aprendiéramos a jugar futbol americano, tenía mucho ánimo y nunca le gustaba perder.
Para mí, es mi Pastor, siempre pienso que nunca tuvimos todo el tiempo que deseábamos para estudiar la biblia juntos, él fue quien me caso con Angélica, mi esposa en diciembre del 2002, y me dio muchos consejos sabios, hoy extraño tanto sus consejos siempre a la luz de la palabra de Dios. Stevan conocía bastante bien las escrituras, podía explicar con paciencia muchas doctrinas. Esto lo llevo a visitar Rusia, China y República Dominicana, también escribió libros, El primero de ellos se titula “ Esperanza en medio de la crisis” nos habla del sufrimiento y la persecución como un plan de Dios para la Iglesia, y como Dios ha preparado un lugar de refugio para su pueblo. Steve decía que, el pedía a Dios que no le hiciera pasar por dolor físico extremo ya que decía que no lo soportaría. Una vez más Dios nos muestra que si fuera necesario pasar por esto, el nunca nos abandona, somos suyos en medio del dolor o de la alegría, en riqueza en pobreza, en peligro o espada, porque ¿quién nos separa del amor de Dios que es en Cristo Jesús?

La fidelidad de muchos hermanos a la escritura, a una fiel predicación, a vivir una vida para Dios en humildad, son cosas que nuestro buen Pastor nos enseño a apreciar.

Su esposa, Cristine fue la verdadera ayuda idónea para este hombre, una mujer amorosa de su esposo e hijos, cuidadosa de sus palabras y de su hogar. Él siempre hablaba de cómo la extrañaba cada vez que salía de viaje. Ella siempre estará en nuestro corazón como un ejemplo de virtud y amor por el Señor. Sus hijos mayores fueron siervos de Dios en la música y con la enseñanza de los niños. Seth y Stacy fueron muy buenos alumnos en mi clase de Catecismo.

En uno de sus últimos días con nosotros, Stevan levanto sus brazos al Señor y con gozo canto el himno: Porque él vive … y se gozo en su triunfante salvador. Su gozo definitivamente fue Dios. Un don de Dios como Stevan toco muchas vidas y no puedo imaginar cuantos podrían decir, como un tiempo con él les marco para siempre.

La familia Henning salió de Costa Rica en abril del 2009 después de 15 años de servicio fiel al Señor en Los lagos de Heredia.
Galatas 5.14. ( Escribirlo) su último mensaje demuestra cuán importante fue para este peregrino fiel dar toda la Gloria a Dios.
La iglesia bautista de los Lagos desea reconocer el trabajo, la conducta y la fe en Cristo de Stevan Henning un don de Dios para nosotros.

Por Eric Rosales

El Reino consumado en la persona de Jesucristo

Autor: Stevan Henning

Cuando la composición de las páginas del Antiguo Testamento se acabó con las profecías de Malaquías, el pueblo escogido de Dios se halló bajo el dominio de los Gentiles. Durante los cuatro siglos que siguieron, Israel fue un pueblo vencido una y otra vez por los griegos y después por los romanos. A pesar de su situación, ellos mantuvieron mucha esperanza porque las voces de los profetas siguieron recordándoles por medio de la preservación de las Escrituras de la promesa de su nueva exaltación sobre todo poderío e imperio gentil. Empezando con Isaías y en casi todos los profetas, se halló la promesa del reino del Mesías que libraría a Su pueblo exiliado de las ataduras de los que habían dominado su territorio por tantos años. Este tema del reino de Dios es predominante en el Nuevo Testamento y se destaca al enfatizar tres aspectos del reino de Dios: el reino de Dios revelado en la persona de Cristo, el reino de Dios cumplido en los sufrimientos y la resurrección de Cristo, y la consumición espiritual del reino en el Espíritu Santo.

Abdías habló del reino venidero en su breve profecía contra Edom y el último versículo de su profecía describe quien será el que se sienta sobre el trono.

Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová .

El Nuevo Testamento abre con poco cambio político. Israel, ya no estaba bajo los persas, pero sí estuvo bajo el dominio de los romanos, un pueblo más cruel que los persas. De repente se levantó uno como el gran profeta Elías. Su mensaje seguía el mismo tema de los profetas de hace cientos años anterior y ese tema fue el reino del Mesías. Mateo 3:1-3 relata lo que sucedió:

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas .

Juan el Bautista predicó sobre el reino de Dios. Esta primera voz de Dios en más de cuatrocientos años proclamó la cercanía del reino de Dios, un reino poco entendido por él, sus oyentes, y por muchos hoy en día. Este reino no es nada más que el control de Dios sobre todas las cosas. No es tanto espacial como espiritual. Dios es Rey de toda la tierra según Salmo 24:1. El reina ya, reinará mañana, y para siempre, pero la Biblia dice que Su reino crece como la mostaza del campo. Hay muchos que dicen que la iglesia es el reino de Dios, pero la iglesia no es el reino, sino el medio que Dios utiliza para extender Su reino y será consumido cuando Cristo venga para juzgar a este mundo. Es interno más que externo. Sin embargo, el fruto de este reino es visible a todos.

Aunque Juan el Bautista tuvo sus dudas más tarde respecto al cumplimiento mesiánico en la persona de Jesucristo, es interesante que él, en vez de enfatizar el carácter del reino, más bien habló del carácter del Rey. Lo que aprendemos es que el Rey será nadie menos que el Señor. Este concordó exactamente con muchísimas profecías del Antiguo Testamento.

Mateo, al citar este pasaje de Isaías, vio en Juan el Bautista al que había de preparar el terreno para el Mesías prometido. Entre tanto que el reino se había acercado, también el camino del Señor necesitaba ser preparado porque El es el Rey. Pero el reino de Dios no es tanto una extensión de tierra, ni tampoco una dinastía, sino una persona. Juan el Bautista declaró que Jesús, sin duda, es el Rey. Cristo en Su persona es el reino de Dios y El lo declara abiertamente en el principio de Su ministerio:

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado . Mateo 4:17.

Es interesante que el mensaje tanto de Juan como de Jesús es singular. El reino ha venido y es una persona. Cristo pasó una gran parte expresando lo que es el reino. El declaró que este reino está dentro de una persona. Lucas 17:21. Y por ende, el Bautista y Cristo predicaron un mensaje de arrepentimiento. Solamente el corazón arrepentido puede cumplir con los requisitos del reino: gozo, justicia, y hacer la voluntad de Dios. Cristo incorporó estas y muchas otras ideas en Sus predicaciones sobre el reino de Dios.

En primer lugar, el reino es gozo y este gozo tiene un objeto específico en mente. En Mateo 13 Jesús cuenta parábolas explicando el carácter de Su reino. Entre estas enseñanzas vemos la parábola sobre la perla. El declaró que el reino de los cielos es comparable a una persona buscando buenas perlas. Muchos se han equivocado sobre quién es la perla de gran precio. Pero es obvio que no son los objetos de la salvación que Cristo otorga, sino es Cristo mismo. En esta parábola Cristo declaró que para la persona que quiere entrar en el reino de Dios, hay que ver el reino llegado en una sola persona: Jesucristo.

En segundo lugar, la justicia es necesaria para entrar en el reino de Dios. Cristo declaró en Mateo 5:20, 48 que la justicia requerida es perfección. Inmediatamente después de su declaración en Mateo 5:20 Cristo empieza a exponer la ley correctamente y se establece como la autoridad diciendo vez tras vez, “ Oísteis que fue dicho…pero yo os digo .” Cristo no solamente se establece como la autoridad sobre aquellos que entrarán en Su reino, sino que también se establece como la justicia perfecta. El vino según Mateo 5:17, “para cumplir la ley.”

En último lugar vemos como Cristo incorporó la idea del reino con Su último requisito. En la conclusión del Sermón del Monte, Cristo declaró que muchos serán echados fuera del reino. Nuevamente, es importante destacar que estos requisitos empiezan no con quehaceres externos, sino una actitud de sumisión a la voluntad de Dios.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad? Mateo 7:21-23.

Cristo mismo cumplió con este propósito en dos maneras. En primer lugar él vino para hacer la voluntad de Su Padre. El dijo, “Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Pero antes de mostrar como Cristo se identificó como el cumplimiento del reino de Dios debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué es la voluntad de Dios? Cristo contestó esta pregunta en Juan 6:40:

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero .

Este versículo fue de gran ánimo para todos los judíos. Ellos entendieron los asuntos del juicio final y la resurrección, pero cuando Jesucristo fue llevado por los romanos para ser crucificado sobre una cruz de maldición, aun los discípulos más fieles empezaron a dudar de que Cristo fuera el Mesías prometido que había venido para establecer Su reino. Estas palabras de duda son registradas en Lucas 24:21 donde dos hombres anduvieron con un “extranjero” que parecía ignorante de los eventos de la crucifixión de Jesús.

Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel .” (Lucas 24:19b-21a)

Estos dos hombres pensaron que la “redención” prometida de las Escrituras era meramente una redención política. Lo que ellos no entendieron, pero lo que aprendieron por medio del “Extranjero” fue que Cristo tenía que sufrir para ser glorificado. En otras palabras la muerte de Cristo no fue ningún obstáculo para el avance de Su reino, sino que fue el cumplimiento de Su misión a la tierra como Rey de reyes y Señor de Señores.

En primer lugar los sufrimientos de Cristo sirvieron para avanzar Su reino. Cuando Cristo apareció delante de Pilato, Pilato le preguntó si El fue rey. Cristo respondió,

Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. ” (Juan 18:36-37).

Es interesante que Cristo dice que Su reino tiene que ver con la verdad. ¿Cómo promovieron Sus sufrimientos la verdad? El apóstol Pablo nos dice en Romanos 15:8-9ª, “ Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia .” En otras palabras los sufrimientos de Cristo sirvieron para establecer las promesas de Dios. Estas promesas se hallan en el Antiguo Testamento, pero entre ellas, y la mayor de ellas que la promesa del Nuevo Pacto. Este pacto hablaba de un corazón nuevo y el perdón de pecados, pero Dios no pudo establecer Sus promesas de bendición sin exigir el precio del pecado. Ese precio pagó Cristo en la cruz. Pablo toca explícitamente la necesidad de justificar a Dios por haber pasado por alto los pecados. En Romanos 3:24-25 Pablo dice, “ Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados .”

Esta redención fue la redención que Cristo compró con Su sangre. Esta compra avanzó el reino y los frutos no duraron mucho tiempo. En la misma cruz, Cristo vio el fruto de Su obra. Por medio de Sus sufrimientos el ladrón pudo entender que Cristo fue justo, y él, volviéndose al Señor le pidió, “ Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso .” Lucas 23:42-43. Cristo fue Rey en Su vida terrenal, pero también fue Rey en Su muerte. Pilato, haciendo exactamente lo que Dios había ordenado, colocó un letrero encima de la cruz, que dijo: Rey de los judíos.

Sin embargo, la muerte de Jesús no terminó el avance de Su reino. Tres día después, Cristo continuó el éxito de Su reino. Después de su resurrección, Cristo les encomendó a Sus discípulos una comisión para evangelizar al mundo. ¿Cuál fue la base de esa comisión? Cristo lo contestó diciendo:

Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén .” (Lucas 24:46-47.)

Al resucitarse, Cristo podría proclamar verdaderamente:

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo .” (Mateo 28:18b-20)

Es interesante que uno de los temas secundarios del I de Corintios 15, el gran capítulo que defiende la resurrección de Cristo, es el reino de Cristo. Esta palabra reino , tanto como las palabras vida , victoria , poder , y dominio son claves para entender lo que la resurrección de Cristo significa para el creyente. Un rey es uno que tiene dominio sobre sus enemigos, y Pablo enfatiza que el reino será consumido cuando Cristo venza a Sus enemigos.

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte .” (I de Corintios 15:24-26).

Para Pablo, Cristo reina porque precisamente El ha conquistado la muerte, y al vencer la muerte al fin de este siglo presente, El presentará el reino a Su Padre. Entre tanto, Cristo sigue avanzando este reino por medio de Uno que ama Su obra.

Cristo había prometido no dejar a Su iglesia sola cuando El ascendió al Padre. Ya hemos visto que Cristo dijo, “ “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo .” La autoridad de Cristo es una autoridad recibida. El Padre se la había dado, pero se ve también que esta autoridad está presente con los creyentes. El medio de esta autoridad es el Espíritu Santo quien se llama en Romanos 8:9, el Espíritu de Cristo.

Con todo el malentendido de hoy en día sobre lo que hace el Espíritu Santo es menester repasar lo que dijo Cristo del Consolador que El iba a enviar:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:13-15).

Está claro que el Espíritu no vino para empezar una obra sin relación a lo que hizo Jesucristo. Tanto el motivo como la autoridad para hacer esta obra viene de Jesucristo. No es el reino del Espíritu, pero el Espíritu es el que avanza el reino de Dios.

Cuando Cristo estaba a punto de ascender al cielo, los discípulos le preguntaron si El iba a establecer un reino terrenal en ese momento. La respuesta de Cristo es sumamente importante porque El señala inmediatamente la importancia del Espíritu Santo al decir:

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8).

Al examinar brevemente el primer mensaje después de Pentecostés, será obvio que el Espíritu Santo quiere exaltar el reino de Jesucristo. En este mensaje, Pedro, predicando bajo la inspiración del Espíritu, declaró que Cristo es Rey. El está exaltado a la diestra del Padre (Hechos 2:34). El no fue víctima de las malas intenciones de los hombres, sino más bien ellos actuaron conforme a la voluntad divina y soberana para crucificar a Jesús (Hechos 2:23). Este mensaje muestra claramente el papel del Espíritu: El no vino para hablar por Sí mismo, sino para glorificar la obra de Cristo y El lo glorifica por medio de Su obra tan especial. Esta obra del Espíritu Santo fue parte del mensaje que Cristo predicó aun en el principio de Su ministerio.

Cuando Nicodemo consultó a Cristo respecto a las condiciones necesarias para entrar en el reino de Dios, Cristo le explicó:

“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

Sin el Espíritu Santo es imposible que uno entre en el reino de Dios. El nuevo pacto de Ezequiel enfatizó la regeneración por medio del Espíritu al escribir:

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:27).

¿Y cómo hace el Espíritu Santo la obra? Cristo dijo que hay que nacer “ de agua y del Espíritu .” ¿Qué es esta agua? La Biblia define el agua como “ el lavamiento del agua por la palabra de Dios .” (Efesios 5:27; Juan 15:3). Es interesante la estrecha relación entre el Espíritu de Cristo y el Rey Jesús. Los dos sirven para avanzar el reino de Dios, todos buscando no Su propia gloria, sino la gloria de Dios al avanzar el reino en los corazones de los hombres.

El reino de Dios se avanza hoy por medio de la proclamación del evangelio. Este evangelio requiere que el pecador ponga la fe en el Señor Jesucristo. Es el único Redentor. El murió y se resucitó de entre los muertos para glorificar a Su Padre y salvarnos a nosotros. El dejó a Su Espíritu aquí en la tierra para culminar Su misión de avanzar la voluntad divina de reinar sobre toda la creación y un día este Rey volverá a la tierra para conquistar a todos Sus enemigos y para glorificar a Su pueblo y el reino de Dios será para siempre. Disfrutaremos de la gloria de nuestro Rey para siempre y cantaremos de Su hermosura sin fin. Pero este reino no es exclusivamente para el futuro, sino que es algo ya dentro del pueblo de Dios y nos motiva para seguir adelante en la obra que el Señor nos ha dado, sabiendo que nuestra labor no es en vano porque tenemos el Espíritu de Cristo dentro de nosotros. Por eso, el reino de Dios avanza y la iglesia tiene el privilegio no solo de ver el reino consumido de Dios un día, sino también de disfrutar de ello todos los días hasta el fin del mundo.

Soli Deo Gloria .

La Descendencia de Ismael

Autor: Stevan Henning

No todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. (Romanos 9:6b-8)

Mientras que muchos discuten el significado de Romanos 9, estos versículos indudablemente enseñan una verdad que todos podemos consentir. Esta verdad, concisamente expresada ,es ésta: los que son de Dios tienen su nacimiento espiritual debido a lo supernatural mientras los que no han experimentado este milagro son nada más que “los hijos de la carne.” Sobre esto la mayoría de los cristianos estarán de acuerdo.

Es cierto que muchos han opuesto la necesidad de lo milagroso para hallar la justificación, la adopción y la regeneración. Entre éstos se halla Carlos Finney cuyos métodos del evangelismo son loados y practicados por muchos hoy en día. Sin embargo, hay mucha ignorancia acerca de su filosofía. Carlos Finney dijo lo siguiente acerca de la naturaleza del avivamiento:

“Un avivamiento no es un milagro, ni depende de un milagro de ninguna manera. Es totalmente un resultado filosófico del uso correcto de los medios establecidos—tanto como cualquier otro efecto es producido por medios.”

No obstante, Finney se equivocó profundamente sobre la naturaleza milagrosa de la regeneración. Entendemos que mientras que es cierto que Dios utiliza medios para realizar Su voluntad, los medios correctos no son suficientes. Hay algo más que se necesita: un milagro divino. Entendemos que los que verdaderamente nacen de nuevo son el fruto del movimiento del Espíritu de Dios. No son el producto de la persuasión humana sino del movimiento invisible del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios no está sujeto a los medios ni los esfuerzos humanos. El obedece la voz de Dios y Su operación en la vida de los pecadores sigue la voluntad divina. Cristo describió el misterio de esta influencia divina como el entender el origen del viento.

Sin embargo, temo que la iglesia, en su fervor por ver actuar la mano de Dios y de cumplir su misión, esté dando a luz a muchos “hijos de la carne” que no tienen herencia con los hijos de la promesa. ¿Cómo y por qué está produciendo la iglesia esta generación perversa? ¿Qué debe hacer para dar a luz a los hijos de la promesa? Antes de contestar estas preguntas, es importante ver el fondo de estos versículos citados al principio de este ensayo.

Abraham fue escogido por Dios mientras él adoraba a sus ídolos (Josué 24:2-3), y Dios hizo un pacto con Abraham consistente en varias promesas: entre ellas, la promesa de un hijo. Lo interesante fue que Sarai, la esposa de Abraham, fue estéril y no pudo tener hijos. Ella correctamente atribuyó su condición a la mano soberana de Dios (Génesis 16:2), pero lo que ella y Abraham no entendieron fue que la ineficacia del vientre de Sarai para concebir no iba a frustrar la promesa de Dios.

Digo que no entendieron porque en Génesis 16 Abraham y Sarai convinieron en prestarle ayuda a Dios. ¡Que arrogantes fueron al pensar que Dios necesitaba de su ayuda! Salmo 127:3 dice, “ He aquí herencia de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre .” Sabemos bien lo que sucedió. Abraham tomó a Agar para su esposa y se acostó con ella y ella concibió. Me imagino que los humanistas del día exclamaron, “¡He aquí lo que Dios y el hombre pueden producir cuando se unen las fuerzas!” Dios, en cambio, no estuvo nada feliz con el ingenio de Sara y Abraham.

Los años pasaron y Dios volvió a visitar a Abram (Génesis 17). Dios anunció por lo menos tres cosas en este capítulo: primero el cambio de los nombres de Abram a Abraham y de Sarai a Sara; segundo, la señal externa del pacto: la circuncisión; y tercero, la pronta concepción de Sara.

Al escuchar de la concepción prometida de Sara, la Biblia nos cuenta que Abraham se rió. “¿Qué está pensando Dios?” se preguntaba dentro de sí Abraham. Y después exclamó, “Ojalá Ismael viva delante de ti.” Dios, sin embargo, no aceptó la proposición de Abraham y repitió Su promesa de un hijo que sería llamado “Isaac.”

La verdad es que Ismael no fue el hijo de la promesa. Dios no fue glorificado en la concepción de este “hijo de la carne.” La concepción de Ismael se debió a medios naturales, humanamente concebidos, y efectuados por la fuerza física, pero aun más, fueron medios pecaminosos porque fueron medios escasos de la fe. Las consecuencias de esta “ayuda” de Sara y Abraham fueron dolor, tristeza, y división familiar para todos los involucrados: Agar, Abraham, Sara, Ismael, e Isaac.

La iglesia de hoy y desde hace mucho se ha acostado espiritualmente con Agar, la esclava de Egipto, para producir simiente a Dios. Es cierto que esta prostitución está produciendo a muchos “hijos.” Sin embargo, hay algo verdaderamente triste de este yugo desigual: el linaje producido en gran parte no son hijos de la promesa, sino hijos de esclavitud. Esta unión carnal puede ser definido como el uso de los medios “naturales” para realizar fruto “milagroso.”

Yo, personalmente, tengo que luchar contra esto en casi cada área de mi vida. Es fácil preparar un sermón sin orar. Es relativamente fácil predicar y tener “éxito”, no porque el Espíritu Santo está tocando vidas, sino porque el predicador ha tocado las emociones de los oyentes por medio de relatos, chistes, gritos y lágrimas. Lo más difícil para el cristiano es ser un instrumento en las manos de Dios, esperar en El para que El cambie las vidas de los oyentes a Su tiempo. La obra del Señor hecha en las fuerzas humanas es peligrosa en las vidas de los creyentes, pero no hay nada más peligroso que la utilización de lo natural para sembrar el evangelio de Jesucristo y lograr “almas para el Señor”: algo que unos han llamado la “regeneración decisional.”

La regeneración decisional es el esfuerzo de muchos cristianos, unos sinceros y otros no, para sembrar el evangelio de Jesucristo y “cimentar” el éxito de la entrevista con “una decisión para Cristo.” Ya hemos empezado a contestar la pregunta: ¿Cómo está produciendo la iglesia a una generación perversa de hijos de la carne? La iglesia moderna ha tomado la pregunta ridícula de Nicodemo, “¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”, y ¡está intentando realizarlo!

Difícil que sea que entre un adulto en el vientre de su madre, el nacer de nuevo es aún más difícil para el hombre. Es, para expresarlo más sucintamente, imposible (Mateo 19:25-26). La regeneración es totalmente una obra de Dios. Es un milagro hecho por Su Espíritu. Ni tampoco podemos afirmar que es una cooperación entre el hombre y Dios. Es exclusivamente de El. “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Es una lastima que muchos sembrando un evangelio diluido, a veces sin incluir el mandamiento de “arrepentirse del pecado”, hacen que la salvación del pecador dependa de algo aparte de la fe en la persona y la obra de Jesucristo. Yo no sé cuantas veces que he preguntado a alguien, “¿cómo sabes que eres un cristiano?” y la persona me ha respondido, “porque hace mucho tiempo yo oré.”

¿Estoy diciendo que tal persona no es salva? No, no lo estoy diciendo, pero afirmo que “la carne para nada aprovecha.” Si alguien está salvo, es por medio de la fe en la obra y persona de Jesucristo. Tampoco digo que el orar es malo. Pero la oración sin la obra del Espíritu en la vida de uno no hace nada. Cristo dijo que “ el Espíritu es el que da vida .”

Nacer de nuevo es la obra eficaz del Espíritu de Dios en los hijos de la promesa. Hay tantísimos dentro y fuera de la iglesia que profesan ser cristianos pero carecen de la vitalidad de Cristo en ellos. Ellos están dispuestos a portar el nombre de Cristo mientras que no les cueste nada, pero cuando viene la aflicción, se apartan del buen camino. Cristo habló de estas personas con mucha frecuencia y nunca las consideró como los Suyos.

Una característica de éstos es que se burlan de los hijos de la promesa. Ellos, como Ismael, no aprecian el valor del cumplimiento de Dios. No entienden el concepto del discipulado, de la obediencia, del amor para el reino de Dios. Muchos están en la iglesia disfrutando de su música, sus programas, y sus mensajes, pero no están dispuestos a comprometerse a las demandas del evangelio. La demanda es “morir a si mismo, tomar su cruz cada día, y seguirle a Cristo.” La verdad es que muchos han sido convencidos que sean los hijos de Dios, pero serán, igual a Ismael, echados fuera en el día del juicio.

Sería una cosa si el origen de sus pensamientos fuera basado sobre sus malas interpretaciones de las Escrituras. Lastimosamente, no es así. Ellos son responsables por su condición, pero muchos de los que tienen la culpa son pastores, maestros de escuela dominical, y muchos laicos que quieren ver vidas cambiadas diciendo que la salvación es muy fácil y que depende de una decisión que uno toma.

Mientras que afirman que la salvación es fácil, muchos de ellos enseñan que la santificación es una cosa muchísima más difícil. Lo triste es que estas personas están negando lo que Cristo dijo una y otra vez: la salvación es imposible para el hombre natural.

Los herejes del pasado afirmaban que las obras y la fe salvan. Ellos negaron la enseñanza de Romanos 4, que Abraham fue justificado por la fe. Lastimosamente hay una nueva clase de herejes. Los herejes de nuestro día dicen que es posible “estar en Cristo” sin “ser una nueva criatura.” Estos niegan la enseñanza de Santiago 2:17-26. Santiago se preocupó por una profesión cristiana que estuvo sin demostración de las obras—el fruto que glorifica a Dios y que es parte de cada pámpano que permanece en la vid. Los herejes modernos distorsionan la santificación al decir que es opcional. Estos falsos profetas dicen que uno puede tener la seguridad de una mansión en el cielo al “aceptar a Cristo” sin mostrar fruto aquí en la tierra.

Nuestra siguiente pregunta es ¿por qué produce la iglesia hijos de la carne? Para contestar esta pregunta, debemos recordar nuevamente el relato de Abram, Sarai, y Agar. Dios había dado una promesa, pero esperar sobre Dios les fue difícil. En vez de esperar un milagro de El, ellos decidieron ayudarle a Dios. Para seres humanos, el esperar en el tiempo de Dios es sumamente difícil.

Dios también ha entregado una tarea a nosotros juntamente con una promesa: ir y predicar el evangelio haciendo discípulos. Esa es nuestra tarea, pero la promesa es igual de importante: “Estoy con vosotros.” En otras palabras la capacidad para ver éxito en este empeño depende del poder de Dios, no el nuestro. Cristo afirmó en la parábola de la vid y los pámpanos que Dios es glorificado cuando damos fruto. Lo interesante de esta enseñanza de Cristo son Sus palabras: “ Separados de mí nada podéis hacer. ” ¿Cómo podemos permanecer en Cristo? Cristo da la respuesta al enseñar de la necesidad de orar para la producción de fruto glorificante a Dios.

La oración no se contesta siempre de un día a otro. Engañados por nuestras habilidades, muchas veces actuamos sin una dependencia sobre Dios y deseando producir fruto inmediatamente, usamos muchos medios no bíblicos. Queremos asegurarnos de que nuestro trabajo no sea en vano. Queremos ver los resultados hoy y queremos sentirnos realizados en nuestros papeles como testigos del evangelio de Jesucristo.

Pero este anhelo es parte de nuestra naturaleza pecaminosa. Queremos decir lo que hemos hecho. Por supuesto, se declara que nuestra labor es “para la gloria de Dios.” Pero, la verdad es que nos sentimos bien porque Dios nos está usando. Y cuando no vemos resultados, es natural preguntarnos si hemos hecho algo mal.

No obstante, no tenemos que estudiar mucho las Escrituras para ver que la mayoría de los profetas de Dios, hombres que compartieron con sus oyentes las palabras inspiradas de Jehová no pudieron basar su utilidad en las manos de Dios sobre los resultados. Hombres como Ezequiel, Jeremías, y Elías se sintieron, a veces, desanimados en sus ministerios. Y sobre todo, tenemos el ejemplo de Jonás, un profeta rebelde, amargado, y terco, cuya predicación resultó en el arrepentimiento de 120.000 personas. ¿Fue más espiritual Jonás que Jeremías? Tal pregunta ni vale contestar, pero hay otra pregunta que vale la pena tocar en este momento: ¿tuvo Jonás más habilidad persuasiva que Jeremías? Hay muchos que atribuyen el éxito de la predicación de Jonás a las habilidades de él. Sin embargo, el testimonio del mismo profeta nos da la respuesta: “ La salvación es de Jehová. ”

Hay una segunda respuesta a la pregunta ¿por qué produce la iglesia tantos hijos de la carne? Esa respuesta es menos ofensiva que la primera pero igual de pecaminosa y peligrosa. La respuesta es la ignorancia de doctrina. Hay muchos cristianos que quieren ver salvas las almas de los corazones inconversos. Estos evangelistas aman al Señor Jesucristo y se dan cuenta de que la misión de la iglesia es el evangelismo. Pero esto es el problema. La misión de la iglesia no es el evangelismo sino la adoración. Como un escritor cristiano ha dicho, “Las misiones existen porque la adoración no existe.” Las misiones son para hoy pero un día cesarán. En cambio, la adoración es para siempre. ¿Es posible glorificar a Dios y no compartir el evangelio? Por supuesto que no. ¿Es posible compartir el evangelio y no glorificarle a Dios? Por supuesto que sí. ¿Cómo es posible testificar de Cristo sin glorificarle? Es posible cuando no predicamos todo el evangelio y cuando los motivos no son para la gloria de Dios. La Biblia nos declara que todo el plan de la salvación es “ para la alabanza de la gloria de Su gracia ” (Efesios 1:6, 12, 14).

Entonces, ¿qué es esta ignorancia? Esta ignorancia entiende principalmente que el uso de ciertos medios serán bendecidos por Dios para producir ciertos resultados. Por mucho tiempo, yo usé un método de encuestas para evangelizar. Fue fácil para tener resultados, pero después de ver cientos de decisiones sin fruto, empecé a analizar lo que hacía. Aparte del hecho que les decía a todos que yo estaba realizando una encuesta religiosa—un engaño porque nunca reportaba las respuestas de las personas a mis preguntas, solamente la cantidad de almas “salvas” ese día—este método tan popular y otros como ello facilitan varios problemas doctrinales.

En primer lugar, me di cuenta de que yo no usaba la ley legítimamente. Más bien, no usaba nada de la Ley. Sin embargo, Pablo dijo que la Ley existe según I de Timoteo 1:5-11 para convencer a los pecadores de su mal camino. Sin el conocimiento de la gran ofensa del pecado a Dios, le es imposible al inconverso comprender la expiación de Cristo por el pecado en la cruz y, por consiguiente, recibir el perdón y la justicia que Dios da al pecador arrepentido.

En segundo lugar, yo hacía que la regeneración dependiera de algo que el pecador hiciera. Esta equivocación fue un error doctrinal. Los reformadores afirmaron que la justificación es por la fe, pero negaron que la regeneración sea por la fe. La regeneración es el milagro del Espíritu cuando quita el corazón de piedra y lo reemplaza con un corazón de carne. Esta obra divina capacita al pecador recibir la Palabra y poner su fe en Cristo.

En tercer lugar, yo intentaba dar la seguridad de la salvación inmediatamente después de la entrevista. En mi opinión esto es uno de los hechos más dañinos al evangelismo que hay, puesto que hay muchos que han recibido “la seguridad de la salvación” sin ser salvos. No es que creo que el recién convertido no pueda tener la confianza de que sea salvo. Sí, lo creo pero afirmo que es el testimonio del Espíritu Santo mediante la Palabra de Dios que tiene esta responsabilidad, no el hombre que no ve el corazón.

Me acuerdo bien del versículo que yo y muchos otros citábamos para asegurarle al nuevo “convertido” de que Dios le había cambiado. I de Juan 5:13 dice, “ Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios .” Este versículo se saca fuera de su contexto cada vez que se usa sin leer los cuatro capítulos y medio que lo proceden. La meta de Juan es demostrar quienes son los que tienen “comunión con nosotros” y quienes son los que no son auténticos. El da muchas pruebas para comprobar a los que dicen ser cristianos. Entre ellas son su actitud hacia el pecado, su actitud hacia los mandamientos de Dios, su actitud hacia su hermano, y su actitud hacia Cristo.

El evangelista Jorge Whitefield, un predicador de hace dos siglos se preocupó por la seguridad de la salvación. El dijo, “La evidencia más segura de que uno ha sido justificado es una vida santa.” Whitefield fue un hombre que se preocupó por las almas, sin embargo, se dio cuenta de que la seguridad de la salvación es el testimonio del Espíritu en nosotros.

Jamás fue mi intención hacer lo que acabo de relatar de mi propia experiencia. Yo tuve un deseo para ganar almas para Cristo y dejé padre, madre, hermanas, casa y empleo porque quería ver almas convertidas al Señor. Sin embargo, esta ignorancia no es excusa y no cambia el hecho de que muchos inconversos piensan que son salvos porque ellos pidieron que Cristo les salvara sin comprender el significado de verdades indispensables para la salvación.

Llegamos a nuestra pregunta final: ¿Cómo debemos presentar el evangelio? Sobre todo, el pecador debe entender su necesidad del Señor. Cristo no es un ingrediente extra en la vida que hace que todo sea mejor. No es la solución a las dificultades económicas. El no remedia todos los problemas de un matrimonio que está al punto de disolverse. Cristo es la Solución al pecado. Todo hombre en su condición natural tiene una escopeta apuntada al rostro de Dios. Esta escopeta se llama el pecado y es una ofensa a la santidad e integridad de Dios. Donde no hay convencimiento del pecado, no habrá la visión de la necesidad de Su gracia. Los puritanos predicaron de tal modo para convencer a los oyentes de la depravación del corazón. En otras palabras, hombres como Baxter, Owens, Edwards, Whitefield y Spurgeon predicaron la inhabilidad total del hombre para agradar a Dios. Estos no solamente predicaron más energéticamente, sino que exaltaron la eficacia de la gracia. Acerca de su inhabilidad y la eficacia de la gracia, Spurgeon dijo lo siguiente:

“Supongo que hay algunas personas cuyos pensamientos se inclinan naturalmente hacia la doctrina del libre albedrío. Yo solo puedo decir que la mía se inclina tan naturalmente hacia las doctrinas de la gracia soberana. A veces, cuando veo algunos de los carácteres peores en la calle, ¡me siento como si mi corazón se reventara en lágrimas de gratitud de que Dios nunca me dejó que actuara como ellos lo han hecho! He pensado, si Dios me hubiera dejado solo, y no me hubiera tocado por Su gracia, ¡qué gran pecador hubiera sido! Yo hubiera corrido a lo largo y lo ancho del pecado, me hubiera lanzado a lo más profundo de la maldad, ni me hubiera parado en algún vicio o necedad si Dios no me hubiera detenido…Si en este momento yo no estoy sin Cristo, es únicamente porque Cristo Jesús tendría Su voluntad conmigo, y esa voluntad era que yo estuviera con Él donde Él está, y que participara de Su gloria… Yo no tomé ninguna antorcha con la cual encender el sol, sino que el sol me alumbró a mí. Yo no comencé mi vida espiritual—no, antes daba patadas, y luchaba contra las cosas del Espíritu: cuando Él me atraía, por un tiempo yo no corría detrás de Él: había un odio natural en mi alma a todo lo bueno y santo. Los galanteos eran perdidos sobre mí – los avisos eran echados al viento – los truenos eran despreciados; y en cuanto a los susurros de Su amor, eran rechazados como siendo menos que nada y vanidad. Pero, seguro estoy, que ahora puedo decir, hablando de parte de mí mismo, “Él sólo es mi salvación”. Era Él quién volteó mi corazón, y me trajo a mis rodillas delante de Él.”

Tampoco debemos esperar decisiones la primera vez que presentamos el evangelio. No digo que conversiones inmediatas son imposibles, solamente que no son la norma. Los ejemplos bíblicos nos sirven aquí. Fue Cristo que describió la salvación como un milagro diciendo que es imposible para el hombre (Mateo 19:25). Fue nuestro Autor y Consumador de la fe que dijo, “Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” Fue Pablo que tenía la costumbre de predicar fielmente el evangelio por semanas, meses, o años en un lugar “demostrando que Jesús era el Cristo.” Y ninguno de los demás apóstoles trataron de producir conversiones al pedir una decisión por parte de los oyentes. Ellos sabían que “el hombre natural no es capaz de recibir las cosas del Espíritu.” Por eso, ellos predicaban y dejaban “los resultados al Señor.” No vemos a Pedro rogando a sus oyentes que pasaran adelante para aceptar a Cristo. Más bien lo que vemos es la predicación de la iniquidad del hombre y la salvación que hay en Jesús que produjeron la pregunta: “Varones, ¿qué haremos?” Este es el ejemplo de Pablo. Cuando él predicó a Cristo delante de Agripa y cuando Agripa declaró que casi fue convencido, Pablo no intentó a persuadir a tomar una decisión para Cristo.

Sobre todo, la Biblia dice que el éxito del evangelista depende de Dios. Es Dios que tiene que abrir el corazón para que el oyente reciba el evangelio (Hechos 16:14). La doctrina de la elección es algo que indiscutiblemente produce fricciones entre los hermanos. Hay muchos que piensan que es necio hablar de ella. ¿Es Dios necio? Por supuesto que no, sin embargo, es Dios que inventó esta doctrina y la puso en la Biblia. La mayoría de las doctrinas que aceptamos han sido discutidas durante los siglos. Entre ellos hay las doctrinas de la Trinidad , la encarnación, la resurrección, la expiación, y otros. El entendimiento de esta doctrina determinará la perspectiva de uno respecto al evangelio. Sin entrar en un análisis de esta doctrina, déjame citar el entendimiento apostólico sobre la elección. (Todas las citas son del libro de Hechos.)

hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido 1:3

Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido ,…Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.1:24,26

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare . 2:39

alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos . 2:47

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida ! 11:18

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor , y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna . 13:48

y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos , purificando por la fe sus corazones . 15:9

Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre . 15:14

Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía . 16:14

porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios. 18:10,11

Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído ; 18:27

Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 22:14

Si creemos que la elección del hombre se determina según lo que Dios ve que el pecador hará, un evangelismo que produce decisiones es útil porque el elemento que determina quienes son salvos es la voluntad del hombre. Pero, si creemos que la elección es una determinación divina sin considerar nada en el pecador, un evangelismo que llega a los hombres con palabras persuasivas de sabiduría humana, es maligno y pernicioso. Tal “evangelio” engaña al pecador que cree que él tiene la habilidad de agradar a Dios por su decisión. Lejos de desanimarnos para predicar el evangelio, la elección es un ánimo para predicar el evangelio. Cuando Pablo llegó a Corinto, el Señor le animó en medio de las persecuciones a seguir adelante porque El tuvo “mucho pueblo” en esa ciudad. Un misionero veterano lo expresó de esta manera:

“Cuando yo era joven me costó entender la idea de la elección y dije que si yo creyera en la elección nunca podría ser un misionero. Pero después de veinte y cinco años de ver la dureza del corazón humano, digo que no podría ser misionero sin creer en la doctrina de la elección.” Citado en Let the Nations Be Glad .

La elección es la garantía de Dios de que todas las ovejas llegarán al redil. Nosotros no tenemos nada que ver con la elección ni en nuestra salvación tampoco en nuestro evangelismo. Nunca debemos preguntarnos acerca de quienes son elegidos y quienes no. Nuestra parte es ser un vaso en las manos de Dios, en particular un vaso santificado. Uno de las grandes ayudas para mí se halla en Salmo 51. David se sintió miserable por el asesinato de Urías y el adulterio, que hizo que los enemigos de Dios blasfemaran el nombre de Dios. Sus palabras son muy conocidas:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.

Sin embargo el siguiente versículo nos lleva a nuestro tema:

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.

David reconocía que, por costumbre, Dios usará vasos limpios y gozosos para realizar fruto para Su honra y gloria. Que el Señor nos revele nuestra gran pecaminosidad y nos fortalezca para confesarla y dejarla. Los avivamientos siempre iniciaron con el pueblo de Dios humillándose delante de Dios por su pecado. Oh, la gran necesidad de un avivamiento moderno.

La predicación del evangelio siempre tendrá como parte de su resultado la cizaña o “los hijos de la carne.” No es necesariamente la culpa del predicador que está predicando el evangelio. Es parte del plan de Dios para la iglesia. Pero si nuestro “evangelio” incluye la idea de que “la decisión” es el momento decisivo que le impulsa a Dios actuar, habrá una abundancia de abortos en el evangelismo. Si amamos a las almas de los hombres y, aún más importante, si amamos el renombre de Dios, abramos nuestras bocas para proclamar las buenas nuevas que Jesucristo es Señor. Esto es nuestro papel, nuestra responsabilidad, nuestro privilegio, y nuestro culto a nuestro Preciosísimo Rey a quien sea la gloria ahora y por todos los siglos.

Soli Deo Gloria

¿Qué es una iglesia bautista reformada?

Tomado de: Reformed Reader

Si me preguntasen “¿Qué tipo de iglesia son ustedes?” no dudaría en responder “¡Somos una iglesia Bautista!”. Creemos en verdades a las que algunas veces se les ha llamado “Distintivos Bautistas”.

También contestaría que somos una “iglesia Reformada” puesto que apoyamos las grandes doctrinas de la Reforma respecto a la salvación del hombre. En este sentido no me molesta que a nuestra iglesia se le identifique como una iglesia “Reformada Bautista”, y deseo hablar del tema “¿Qué es una Iglesia Reformada Bautista?”

I. LAS ESCRITURAS

Primeramente, una Iglesia Reformada Bautista es una iglesia local que reconoce la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras. En cuestión de la fe, esto es, en la cosas que creemos, y de la práctica, esto es, en las cosas que hacemos, nuestra única autoridad es la Palabra de Dios. Si algo, ya sea de fe o de práctica, es contrario a la Biblia, entonces, no importa quién alegue, no importa qué buenos argumentos de emitan a su favor, no podemos aprobarlo.

Reconocemos que en el funcionamiento de una iglesia local habrá cuestiones para las cuales no exista un mandamiento bíblico específico. Por ejemplo, tomemos como ilustración a la secretaria de una iglesia. Será difícil encontrar un capítulo y un versículo que especifique que se debe tener una, pero reconocemos que tales cosas son necesarias, y son de acuerdo al principio bíblico que especifica que todas las cosas se deben hacer decentemente y en orden.

Aún así, afirmamos enfáticamente que cuando no hay una órden bíblica específica para algo, no vamos a ver a tal cosa o situación como sagrada y obligatoria. Cuando la Palabra de Dios no justifica algo, no vamos a estar bajo esclavitud de esa situación o cosa, pero cuando las Escrituras claramente llaman a algo, ninguna consideración nos hará hacer lo contrario. Deseamos tener nuestras consciencias marcadas por los límites de la Palabra de Dios, pues creemos que ésta es la verdadera libertad. Creo que una serie de asuntos que se dan en algunas iglesias Bautistas de hoy en día no tienen bases bíblicas verdaderas. Son parte de la iglesia porque se introdujeron hace varios años y ahora son parte de la “tradición Bautista”. De hecho mucha gente da por sentado que son bíblicas, pero si se les reta a encontrar las evidencias bíblicas de tales costumbres, tendrían problemas para entontrarlas.

En otras áreas hay cosas que las Escrituras claramente ordenan pero que han sido abandonadas por la mayoría de las iglesias Bautistas modernas, y debemos hacer un llamado para que se adopten de nuevo. La cuestión de la gobernación por ancianos es un ejemplo de este punto. Las iglesias Bautistas solían tener ancianos; actualmente en la mayoría de las iglesias Bautistas esto ya no se practica. Pero creemos que si vamos a ser un verdadero modelo de las iglesias del Nuevo Testamento tenemos que retomar el concepto de gobernación por ancianos. La Escritura lo presenta. ¡Nosotros debemos tenerlo!

Así que los Bautistas Reformados no se gobiernan por la tradición, ni por la opinión de los hombres, ni por los sentimientos, ni por el pragmatismo, sino solamente por la Palabra de Dios. Creemos en la autoridad de la Escritura, y deseamos en nuestra vida como iglesia ser modelo conforme a la Palabra de Dios. Debemos siempre pedir y buscar que Dios intensifique nuestro entendimiento de Su Palabra, y debemos estar siempre prestos a cambiar cualquiera de nuestras prácticas si es que está fuera de los límites de las Escrituras. La actitud que dice “No importa lo que la Biblia dice, así siempre lo hemos hecho” es para nosotros espantosa, y en efecto, pecadora. Debe ser “para la ley y el testimonio”, o ¿qué dicen las Escrituras?

II. LA PREDICACION

En segundo lugar, los Bautistas Reformados creen en la pre-eminencia de la predicación de la Palabra de Dios. Creemos que la predicación de la Biblia debe tener el lugar central en nuestros servicios. ¡Creemos que nada puede o debe tomar el lugar de la predicación de la Palabra!

Nuestra convicción es que la iglesia de Cristo ha sufrido porque ha degradado la predicación de la Palabra. Creemos que los seminarios y colegios bíblicos deben pre-eminentemente ser instituciones que preparen y estimulen a predicadores. Creemos que en cualquier lugar la gente de Dios debe ser alentada y animada a orar que el Señor dote hombres con el don de la predicación, y que Él dé predicadores a Sus iglesias, grandes predicadores, muchos predicadores. Creemos que hay una gran necesidad en las iglesias de Cristo de reconocer la importancia de la predicación de la Palabra de Dios, y que hombres jóvenes deber de ser animados a estudiar teología, historia de la iglesia, y los sermones de grandes predicadores del pasado, y que deben trabajar duro para llegar a ser buenos expositores de la Biblia.

III. LAS DOCTRINAS DE GRACIA

En tercer lugar, los Bautistas Reformados declaran su creencia sin temor alguno en aquellas doctrinas que algunas veces son llamadas Las Doctrinas de Gracia. Con esta expresión queremos especificar las doctrinas de la depravación total, elección incondicional, expiación definitiva, llamado eficaz, y la perseveración de los santos. Nos regocijamos en estas grandiosas verdades que sostienen la soberanía de Dios en la salvación del hombre, y que tan gloriosamente afirman la realidad central de que la salvación es sólo por gracia, ¡y que la salvación es del Señor!

Nos gozamos en que las doctrinas de gracia están enlistadas en la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689 y en muchas otras confesiones Bautistas de la historia. Declaramos que en 1861 cuando Charles Spurgeon abrió el gran Tabernáculo Metropolitano en Londres, Inglaterra, celebró la ocasión teniendo invitados de renombre que predicaron sermones acerca de estas doctrinas. Y aún así, no es que creemos en estas doctrinas porque Spurgeon o cualquier otro bautista las predicó. Tampoco las creemos por el hecho de que estén enlistadas en las confesiones bautistas históricas, aunque nos regocijamos que así sea, sino que las creemos porque están claramente presentadas en las Sagradas Escrituras.

Reconocemos que vivimos en una época en la que estas verdades fundamentales son ignoradas, e incluso descaradamente negadas por muchos que profesan el nombre de “evangélicos” y “Bautistas”. Sabemos que son verdades poco populares, pero son verdades, y las recibimos y nos regocijamos en ellas.

¡También nos gustaría enfatizar que no sólo las creemos sino que además sostenemos que deben de ser claramente predicadas y enseñadas desde el púlpito!

Hoy vivimos la trágica situación en que los hombres dicen desde el púlpito que creen en las doctrinas de gracia pero que rehúsan predicarlas y enseñarlas a su gente. El resultado es que las iglesias están llenas de gente que ignora las grandes verdades de las Escrituras (y de la fe bautista de la historia), y por lo tanto, se empapa de verdades totalmente opuestas – las cuales reciben por la radio y publicaciones religiosas. Si un hombre llega a predicar las doctrinas de gracia a tales congregaciones, se generan escándalos y oposiciones. Esto es trágico, pero común. Creemos que en nuestros días se necesitan las doctrinas de gracia y que nuestra gente necesita ser instruída en ellas.

IV. EVANGELISMO

A continuación nos gustaría afirmar que los Bautistas Reformados creemos en la necesidad y responsabilidad de evangelizar. Ya no tenemos más simpatía por el Hiper-calvinismo que por el Arminianismo.

No creemos que hay incongruencia entre la soberanía de Dios en la salvación de Sus escogidos y Su mandamiento de predicar el Evangelio a toda criatura. Si pareciera haber alguna dificultad en nuestras mentes al compaginar cualquiera de las verdades de Su Palabra es por lo entenebrecido de nuestro entendimiento, y creemos que nuestro deber es obedecer la Palabra, la entendamos o no. ¡Nosotros creemos en el evangelismo!

Ahora, es verdad que no creemos mucho de lo que sucede bajo el nombre de ‘evangelismo’ en pleno siglo 20. Creemos que mucho de lo que hoy en día es llamado ‘evangelismo’ es poco más que psicología y mercadeo. Estamos espantados por las acciones superficiales que se dan bajo ese nombre; estamos horrorizados por las presiones, trucos y planes calculados para producir “decisiones” y estadísticas impresionantes; tales actos causan tremendos estragos en el alma de los hombres. ¡No!

El hecho de que creamos en el evangelismo no significa que vayamos a cooperar con cada proyecto que lleve ese nombre. ¡Creemos que en el evangelismo, como en todo lo demás, como hemos dicho antes, debemos ser gobernados por la Palabra de Dios! Aún así, insistimos que creemos en el evangelismo, y nuestra oración es que Dios nos mantenga conscientes de la necesidad de evangelizar. Que Dios nos dé la carga de la responsabilidad de evangelizar, sabiendo que es para Su gloria y para la salvación de los hombres.

Creemos que es nuestra responsabilidad dar a conocer el evangelio primeramente a nuestra comunidad, a Canadá, y al mundo entero. Creemos en las misiones, nacionales y foráneas, y creemos que debemos de buscar las almas de los hombres empleando métodos compatibles con la Palabra de Dios.

V. ADORACION

Por último, permítanme afirmar que una iglesia Reformada Bautista es una iglesia local con un serio enfoque en la adoración. El Dios que alabamos es un Dios de majestad, gloria y santidad. Y el Dios de la Biblia es Aquel a quien los ángeles del cielo constantemente claman “Santo, Santo, Santo”; le adoran de día y de noche; Él es grande y merecedor de toda alabanza. Creemos que cuando nos congregamos para alabar este grandioso y glorioso Dios de la Biblia debemos hacerlo con reverencia y santo respeto. ¡Creemos que debemos sentir un TEMOR REVERENCIAL en nuestros corazones cuando nos reunimos a adorar a este Dios!

Tú dices, “Pero seguramente debe de haber gozo también”. Sí, efectivamente, estamos de acuerdo, pero además debe de ser un gozo que sea en el Señor, no un gozo que surga de los “sentimientos”, sino uno que surga del conocimiento de Dios, un gozo moderado y controlado por la reverencia.

Creemos que hay un mundo de diferencia entre un servicio “muerto” y un servicio serio, espiritual. El primero no es deseado, el segundo sí. Ahora, dado este deseo de adorar al Señor de manera reverencial, creemos que cualquier cosa que le reste mérito no debe de ser aceptada entre nosotros. La frivolidad (o informalidad) y las niñerías están fuera de lugar y son incongruentes con la adoración a Dios.

También creemos que la música en la iglesia debe de ser gobernada por el gran hecho central de Aquel a quien adoramos. Mucha de la música que invade las iglesias hoy en día parece poco más que una imitación del mundo. Hay muy poca diferencia entre la música que se toca en la iglesia y la que se presenta en la televisión o en espectáculos mundanos – claro, excepto que las palabras que se cantan son “religiosas” más que “seculares”. Pero el espíritu que prolifera es el del mundo; la atracción es para la carne. Ésto aborrecemos y rechazamos; ésto no tiene lugar en el centro de adoración a Dios. Lo que es sagrado no debe de ser prostituído y empleado como entretenimiento. Si la gente quiere divertirse, pues que sus sentidos se agudicen yendo a lugares seculares de diversión para que se entretengan; que no pretendan que están adorando o en un servicio en donde la diversión está a la órden del día. ¡No! Cuando nos reunimos a adorar queremos dejar el mundo afuera, queremos apelar no a la carne sino a los sentidos; queremos no la sofisticación del mundo sino la sencillez de Cristo. ¡Oh, que cuando adoremos sintamos el temor de Dios en nuestras almas! ¡Oh, que veamos algo de la gloria vista por Isaías y por los siervos de Dios del mundo antiguo!

Esta es, pues, la clase de iglesia que buscamos construir. Otras cosas pudieron haberse mencionado, pero sólo hemos procurado tocar algunos de los puntos básicos.

Que Dios levante muchas iglesias sobre toda tierra y sobre la faz del mundo que deseen las mismas doctrinas y que luchen por ellas. ¡Que Dios se agrade en visitar a su gente de nuevo con lluvias de bendiciones para que el Señor sea glorificado en y a través de Su Iglesia!