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Un peregrino fiel

La iglesia de Los Lagos no puede más que alabar y dar gracias a Dios por habernos dado uno de sus dones, Steve Henning, un hombre que sobre todas las cosas amó la palabra de Dios y lo demostró realmente al estudiar apasionadamente el libro de nuestro Dios. Él, siempre tiene el tiempo perfecto para todo, y fue asi como llego este peregrino fiel a nosotros. La Iglesia en Los Lagos sufría la salida de un hombre que estuvo al frente de la Iglesia por varios años, El estado en que se encontraba la iglesia era triste, habían pleitos y falta de amor entre los hermanos, eran momentos difíciles. Fue en junio de 1994 cuando Dios nos envió a su siervo acompañado de su familia, Cristine su esposa, Stevan, Sarah, sus dos hijos mayores después vendrían Shelby y los gemelos Stacy y Seth. Desde un principio su forma de ser nos mostro un hombre de carácter fuerte pero tierno para la palabra de Dios. El mismo nos contaba que su destino era México, sin embargo Dios tenía otros planes para él. Comenzó a leer la biblia en español y así fue como avanzo rápidamente en el idioma español, aunque a veces pedía disculpas por alguna palabra mal pronunciada. Stevan en sus primeros años en Costa Rica dirigió y ayudo en otras Iglesias, como la Iglesia Bautista de Curridabat donde estudio con el pastor Jonny Sequeira , que fue de mucho ánimo para él.

Además de ser pastor en Costa Rica, era profesor de Historia en un colegio, un hombre realmente trabajador. A pesar de duras situaciones al inicio, como la pérdida de una hija, Stevan continúo sirviendo al Señor. Durante sus primeros años en Los Lagos, él visitaba a los hermanos, predicaba a los jóvenes, predicaba dos veces los domingos, daba una clase para adultos y visitaba a los enfermos. Fue hasta tiempo después que dejaría de enseñar en el colegio, para dedicar todo su tiempo a la obra.

Stevan había comprado un terreno como de 1 hectárea en Vara Blanca, un área montañosa cerca del Volcán Poas, un viaje de 45 minutos a 1 hora desde la Iglesia. La ruta para llegar ahí era difícil, llena de calles angostas y curvas peligrosas. Y ahí construyo una casa, debajo de la lluvia, con problemas para hacer llegar el agua potable, y la electricidad, trabajo bajo el frio para hacer una casa para su familia. El aire puro, la vista hacia el volcán y el sonido de la montaña cautivaron a la familia Henning. La vida ahí no fue fácil al principio pero nunca dejo de predicar fielmente durante todo ese tiempo. Se levantaba muy de mañana a estudiar y dedicaba muchas horas en la preparación de los mensajes. Ahí crecieron los jóvenes, los muchachos estudiaron al lado de sus padres, y aprendieron a ser útiles en muchas labores, Steve decía que su familia era muy valiente y trabajadora, realmente yo vi eso. Ahora este lugar está en reconstrucción después del terremoto. Dios saco a la familia Henning 5 meses antes del terremoto en ese lugar, Dios tiene el tiempo perfecto para sus hijos, gracias al Señor por su amoroso cuidado.

En inicios del 2000 fue necesario para Steve salir con su familia para USA, necesitaba visitar muchas de las Iglesia que apoyaban la obra que se hacía en Costa Rica, y además atender asuntos familiares, esto inicio una gran reforma para nuestra Iglesia y fue prueba de la buena semilla sembrada entre nosotros. Hermano Steve pidió ayuda al Pastor que dirigía el Compañerismos Bautista del cual formaba parte nuestra Iglesia en aquel entonces. La ayudara era para que nos enviara un suplente por el tiempo que él estaría fuera. Los 15 meses restantes fueron difíciles para la Iglesia, ya que había cierto deseo de alejar a Stevan de nuestra Iglesia. Pero principalmente la predicación fue lo más angustiante para muchos entre nosotros, era como estar comiendo comida blanda, después de haber disfrutado de comida solida. Al volver Steve, la Iglesia en setiembre del 2001 tomo la decisión definitiva de que Steve debía continuar como pastor. A partir de aquí muchas cosas cambiaron. En esos días Steve me dijo que su deseo era continuar como un misionero ya que él deseaba predicar no solo en Costa Rica sino en otros lugares, yo le dije que nos preparamos para ese día, cuando saliera para predicar más allá de Costa Rica. Pero el amor que Dios puso en él por esta obra fue algo que yo vi, no solo con palabras sino con hechos. Muchas veces le ofrecieron otras obras más grandes, ofreciendo mejores condiciones económicas, pero él continuo aquí sabiendo que era Dios quien decidiría cuando debía salir, él decía que era Dios quien le había dado este pequeño rebaño en Costa Rica. Realmente un peregrino fiel al Señor.

La Iglesia Bautista de Los lagos no sería tan solo fue la obra que Dios le encargo cuidar, sino también seria su familia. Aquí dejo abuelas con las cuales compartió muchas tardes, hermanos con los cuales trabajo en construcción, haciendo remodelaciones en el templo y en su casa, madres que lo cuidaron como un hijo cuando su familia estaba en USA. Niños y jóvenes con los cuales paso mucho tiempo. Steve apreciaba mucho el consejo de hermanas las cuales eran para él de mucho ánimo. Durante muchos años esta iglesia tuvo una gran falta de varones fieles, pero durante los últimos 2 años el Señor ha agregado hombres que son fieles y desean servir al Señor, eso fue de mucho ánimo para Stevan.

Stevan como buen estudiante de la biblia y buen lector había comenzado a leer de hombres como Spurgeon, Edwards, Jim Elliot y otros y cada vez más preguntas venían a su corazón hasta que en una ocasión después de volver de uno de sus viajes a USA comenzó a hablarnos de las doctrinas de la gracia, y realmente lo que significaba dar toda la gloria a Dios, también comenzó a predicar de la Soberanía de Dios y todo en el corazón y la mente de Stevan comenzó a ordenarse, ahora como cuando Apolos fue guiado por Priscila y Aquila, las predicaciones que Stevan comenzaron a tener un ánimo más profundo por proclamar todo el consejo de Dios. Recuerdo muchas veces que al terminar, no deseaba levantarme de la banca considerando ese Dios revelado en las escrituras, y cuán grande es su amor aun siendo yo un pecador.

La iglesia por medio de la predicación, comenzó a considerar su propósito, por lo que Stevan propuso adoptar este lema: “Nosotros existimos para esparcir una pasión por la gloria de Dios en todas las cosas para el gozo de todos los pueblos “. También se vio la necesidad de ser confesionales en cuanto a lo que creemos, y se comenzó a estudiar la Confesión Bautista de Fe de 1689, para finales del 2008 la Iglesia la tomo como su Confesión de fe oficial.
Steve mostro amor y mansedumbre, nunca abusó o busco riquezas, muchos fueron testigos de su particular amor al dedicar tiempo, para estudios bíblicos, consejería individual y matrimonial. En sus oraciones pastorales podía mencionara muchos de nuestros familiares que no conocían al Señor, lo cual demostraba su amor y preocupación por las almas. Stevan se preocupo por enseñarnos la palabra de Dios, a ser fieles en la oración, a leer buenos libros cristianos y fue su deseo crear una biblioteca con buena literatura. Trabajo en el evangelismo en muchos lugares como un lugar llamado Barrio México por más de dos años, donde impartió estudios bíblicos a personas que por no tener un trabajo estable, no permanecían mucho tiempo en un lugar fijo, pero aun así Steve decía que era Dios quien haría la obra en ellos y necesitaban escuchar el evangelio de Salvación. También llevo el mensaje de Dios por televisión a muchos hogares en Costa Rica, junto a dos hermanos entre ellos Guillermo Green, su gran amigo en Costa Rica, donde por casi un año expusieron fielmente la palabra de Dios. Stevan además fue profesor del Seminario Guillermo Farel donde impartió muchas clases. Amó a los niños, siempre se preocupo porque ellos recibieran el evangelio, participando activamente con su familia en muchas Escuelas Bíblicas de Verano.

El Señor permitió muchas aflicciones en la vida de Stevan, persecución, fraude por lo cual casi pierde su casa, fue golpeado, gripes provocadas por el clima en Vara blanca, desprecios, pero lo más difícil fue cuando muchas iglesias al darse cuenta que predicaba las doctrinas de la gracia lo abandonaron, intentó por todos los medios de hacerles ver que las escrituras no podían contradecirse y que ellos debían al menos considerar lo que escuchaban, pero no fue así, muchas iglesias lo abandonaron como su misionero, pero se mantuvo firme como viendo al invisible, pocas Iglesias continuaron dándole apoyo. Las entradas de dinero se vieron fuertemente afectadas aun asi no dejo de apoyar a misioneros en otros lugares para que la palabra de Dios continuara siendo predicada. El Señor lo mantuvo en pie para su Gloria y nunca dejo sus deberes pastorales.

Le gustaba mucho jugar, jugaba con sus hijos, jugaba con los jóvenes en la Iglesia, hasta intento que aprendiéramos a jugar futbol americano, tenía mucho ánimo y nunca le gustaba perder.
Para mí, es mi Pastor, siempre pienso que nunca tuvimos todo el tiempo que deseábamos para estudiar la biblia juntos, él fue quien me caso con Angélica, mi esposa en diciembre del 2002, y me dio muchos consejos sabios, hoy extraño tanto sus consejos siempre a la luz de la palabra de Dios. Stevan conocía bastante bien las escrituras, podía explicar con paciencia muchas doctrinas. Esto lo llevo a visitar Rusia, China y República Dominicana, también escribió libros, El primero de ellos se titula “ Esperanza en medio de la crisis” nos habla del sufrimiento y la persecución como un plan de Dios para la Iglesia, y como Dios ha preparado un lugar de refugio para su pueblo. Steve decía que, el pedía a Dios que no le hiciera pasar por dolor físico extremo ya que decía que no lo soportaría. Una vez más Dios nos muestra que si fuera necesario pasar por esto, el nunca nos abandona, somos suyos en medio del dolor o de la alegría, en riqueza en pobreza, en peligro o espada, porque ¿quién nos separa del amor de Dios que es en Cristo Jesús?

La fidelidad de muchos hermanos a la escritura, a una fiel predicación, a vivir una vida para Dios en humildad, son cosas que nuestro buen Pastor nos enseño a apreciar.

Su esposa, Cristine fue la verdadera ayuda idónea para este hombre, una mujer amorosa de su esposo e hijos, cuidadosa de sus palabras y de su hogar. Él siempre hablaba de cómo la extrañaba cada vez que salía de viaje. Ella siempre estará en nuestro corazón como un ejemplo de virtud y amor por el Señor. Sus hijos mayores fueron siervos de Dios en la música y con la enseñanza de los niños. Seth y Stacy fueron muy buenos alumnos en mi clase de Catecismo.

En uno de sus últimos días con nosotros, Stevan levanto sus brazos al Señor y con gozo canto el himno: Porque él vive … y se gozo en su triunfante salvador. Su gozo definitivamente fue Dios. Un don de Dios como Stevan toco muchas vidas y no puedo imaginar cuantos podrían decir, como un tiempo con él les marco para siempre.

La familia Henning salió de Costa Rica en abril del 2009 después de 15 años de servicio fiel al Señor en Los lagos de Heredia.
Galatas 5.14. ( Escribirlo) su último mensaje demuestra cuán importante fue para este peregrino fiel dar toda la Gloria a Dios.
La iglesia bautista de los Lagos desea reconocer el trabajo, la conducta y la fe en Cristo de Stevan Henning un don de Dios para nosotros.

Por Eric Rosales

El Reino consumado en la persona de Jesucristo

Autor: Stevan Henning

Cuando la composición de las páginas del Antiguo Testamento se acabó con las profecías de Malaquías, el pueblo escogido de Dios se halló bajo el dominio de los Gentiles. Durante los cuatro siglos que siguieron, Israel fue un pueblo vencido una y otra vez por los griegos y después por los romanos. A pesar de su situación, ellos mantuvieron mucha esperanza porque las voces de los profetas siguieron recordándoles por medio de la preservación de las Escrituras de la promesa de su nueva exaltación sobre todo poderío e imperio gentil. Empezando con Isaías y en casi todos los profetas, se halló la promesa del reino del Mesías que libraría a Su pueblo exiliado de las ataduras de los que habían dominado su territorio por tantos años. Este tema del reino de Dios es predominante en el Nuevo Testamento y se destaca al enfatizar tres aspectos del reino de Dios: el reino de Dios revelado en la persona de Cristo, el reino de Dios cumplido en los sufrimientos y la resurrección de Cristo, y la consumición espiritual del reino en el Espíritu Santo.

Abdías habló del reino venidero en su breve profecía contra Edom y el último versículo de su profecía describe quien será el que se sienta sobre el trono.

Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová .

El Nuevo Testamento abre con poco cambio político. Israel, ya no estaba bajo los persas, pero sí estuvo bajo el dominio de los romanos, un pueblo más cruel que los persas. De repente se levantó uno como el gran profeta Elías. Su mensaje seguía el mismo tema de los profetas de hace cientos años anterior y ese tema fue el reino del Mesías. Mateo 3:1-3 relata lo que sucedió:

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas .

Juan el Bautista predicó sobre el reino de Dios. Esta primera voz de Dios en más de cuatrocientos años proclamó la cercanía del reino de Dios, un reino poco entendido por él, sus oyentes, y por muchos hoy en día. Este reino no es nada más que el control de Dios sobre todas las cosas. No es tanto espacial como espiritual. Dios es Rey de toda la tierra según Salmo 24:1. El reina ya, reinará mañana, y para siempre, pero la Biblia dice que Su reino crece como la mostaza del campo. Hay muchos que dicen que la iglesia es el reino de Dios, pero la iglesia no es el reino, sino el medio que Dios utiliza para extender Su reino y será consumido cuando Cristo venga para juzgar a este mundo. Es interno más que externo. Sin embargo, el fruto de este reino es visible a todos.

Aunque Juan el Bautista tuvo sus dudas más tarde respecto al cumplimiento mesiánico en la persona de Jesucristo, es interesante que él, en vez de enfatizar el carácter del reino, más bien habló del carácter del Rey. Lo que aprendemos es que el Rey será nadie menos que el Señor. Este concordó exactamente con muchísimas profecías del Antiguo Testamento.

Mateo, al citar este pasaje de Isaías, vio en Juan el Bautista al que había de preparar el terreno para el Mesías prometido. Entre tanto que el reino se había acercado, también el camino del Señor necesitaba ser preparado porque El es el Rey. Pero el reino de Dios no es tanto una extensión de tierra, ni tampoco una dinastía, sino una persona. Juan el Bautista declaró que Jesús, sin duda, es el Rey. Cristo en Su persona es el reino de Dios y El lo declara abiertamente en el principio de Su ministerio:

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado . Mateo 4:17.

Es interesante que el mensaje tanto de Juan como de Jesús es singular. El reino ha venido y es una persona. Cristo pasó una gran parte expresando lo que es el reino. El declaró que este reino está dentro de una persona. Lucas 17:21. Y por ende, el Bautista y Cristo predicaron un mensaje de arrepentimiento. Solamente el corazón arrepentido puede cumplir con los requisitos del reino: gozo, justicia, y hacer la voluntad de Dios. Cristo incorporó estas y muchas otras ideas en Sus predicaciones sobre el reino de Dios.

En primer lugar, el reino es gozo y este gozo tiene un objeto específico en mente. En Mateo 13 Jesús cuenta parábolas explicando el carácter de Su reino. Entre estas enseñanzas vemos la parábola sobre la perla. El declaró que el reino de los cielos es comparable a una persona buscando buenas perlas. Muchos se han equivocado sobre quién es la perla de gran precio. Pero es obvio que no son los objetos de la salvación que Cristo otorga, sino es Cristo mismo. En esta parábola Cristo declaró que para la persona que quiere entrar en el reino de Dios, hay que ver el reino llegado en una sola persona: Jesucristo.

En segundo lugar, la justicia es necesaria para entrar en el reino de Dios. Cristo declaró en Mateo 5:20, 48 que la justicia requerida es perfección. Inmediatamente después de su declaración en Mateo 5:20 Cristo empieza a exponer la ley correctamente y se establece como la autoridad diciendo vez tras vez, “ Oísteis que fue dicho…pero yo os digo .” Cristo no solamente se establece como la autoridad sobre aquellos que entrarán en Su reino, sino que también se establece como la justicia perfecta. El vino según Mateo 5:17, “para cumplir la ley.”

En último lugar vemos como Cristo incorporó la idea del reino con Su último requisito. En la conclusión del Sermón del Monte, Cristo declaró que muchos serán echados fuera del reino. Nuevamente, es importante destacar que estos requisitos empiezan no con quehaceres externos, sino una actitud de sumisión a la voluntad de Dios.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad? Mateo 7:21-23.

Cristo mismo cumplió con este propósito en dos maneras. En primer lugar él vino para hacer la voluntad de Su Padre. El dijo, “Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Pero antes de mostrar como Cristo se identificó como el cumplimiento del reino de Dios debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué es la voluntad de Dios? Cristo contestó esta pregunta en Juan 6:40:

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero .

Este versículo fue de gran ánimo para todos los judíos. Ellos entendieron los asuntos del juicio final y la resurrección, pero cuando Jesucristo fue llevado por los romanos para ser crucificado sobre una cruz de maldición, aun los discípulos más fieles empezaron a dudar de que Cristo fuera el Mesías prometido que había venido para establecer Su reino. Estas palabras de duda son registradas en Lucas 24:21 donde dos hombres anduvieron con un “extranjero” que parecía ignorante de los eventos de la crucifixión de Jesús.

Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel .” (Lucas 24:19b-21a)

Estos dos hombres pensaron que la “redención” prometida de las Escrituras era meramente una redención política. Lo que ellos no entendieron, pero lo que aprendieron por medio del “Extranjero” fue que Cristo tenía que sufrir para ser glorificado. En otras palabras la muerte de Cristo no fue ningún obstáculo para el avance de Su reino, sino que fue el cumplimiento de Su misión a la tierra como Rey de reyes y Señor de Señores.

En primer lugar los sufrimientos de Cristo sirvieron para avanzar Su reino. Cuando Cristo apareció delante de Pilato, Pilato le preguntó si El fue rey. Cristo respondió,

Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. ” (Juan 18:36-37).

Es interesante que Cristo dice que Su reino tiene que ver con la verdad. ¿Cómo promovieron Sus sufrimientos la verdad? El apóstol Pablo nos dice en Romanos 15:8-9ª, “ Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia .” En otras palabras los sufrimientos de Cristo sirvieron para establecer las promesas de Dios. Estas promesas se hallan en el Antiguo Testamento, pero entre ellas, y la mayor de ellas que la promesa del Nuevo Pacto. Este pacto hablaba de un corazón nuevo y el perdón de pecados, pero Dios no pudo establecer Sus promesas de bendición sin exigir el precio del pecado. Ese precio pagó Cristo en la cruz. Pablo toca explícitamente la necesidad de justificar a Dios por haber pasado por alto los pecados. En Romanos 3:24-25 Pablo dice, “ Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados .”

Esta redención fue la redención que Cristo compró con Su sangre. Esta compra avanzó el reino y los frutos no duraron mucho tiempo. En la misma cruz, Cristo vio el fruto de Su obra. Por medio de Sus sufrimientos el ladrón pudo entender que Cristo fue justo, y él, volviéndose al Señor le pidió, “ Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso .” Lucas 23:42-43. Cristo fue Rey en Su vida terrenal, pero también fue Rey en Su muerte. Pilato, haciendo exactamente lo que Dios había ordenado, colocó un letrero encima de la cruz, que dijo: Rey de los judíos.

Sin embargo, la muerte de Jesús no terminó el avance de Su reino. Tres día después, Cristo continuó el éxito de Su reino. Después de su resurrección, Cristo les encomendó a Sus discípulos una comisión para evangelizar al mundo. ¿Cuál fue la base de esa comisión? Cristo lo contestó diciendo:

Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén .” (Lucas 24:46-47.)

Al resucitarse, Cristo podría proclamar verdaderamente:

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo .” (Mateo 28:18b-20)

Es interesante que uno de los temas secundarios del I de Corintios 15, el gran capítulo que defiende la resurrección de Cristo, es el reino de Cristo. Esta palabra reino , tanto como las palabras vida , victoria , poder , y dominio son claves para entender lo que la resurrección de Cristo significa para el creyente. Un rey es uno que tiene dominio sobre sus enemigos, y Pablo enfatiza que el reino será consumido cuando Cristo venza a Sus enemigos.

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte .” (I de Corintios 15:24-26).

Para Pablo, Cristo reina porque precisamente El ha conquistado la muerte, y al vencer la muerte al fin de este siglo presente, El presentará el reino a Su Padre. Entre tanto, Cristo sigue avanzando este reino por medio de Uno que ama Su obra.

Cristo había prometido no dejar a Su iglesia sola cuando El ascendió al Padre. Ya hemos visto que Cristo dijo, “ “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo .” La autoridad de Cristo es una autoridad recibida. El Padre se la había dado, pero se ve también que esta autoridad está presente con los creyentes. El medio de esta autoridad es el Espíritu Santo quien se llama en Romanos 8:9, el Espíritu de Cristo.

Con todo el malentendido de hoy en día sobre lo que hace el Espíritu Santo es menester repasar lo que dijo Cristo del Consolador que El iba a enviar:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:13-15).

Está claro que el Espíritu no vino para empezar una obra sin relación a lo que hizo Jesucristo. Tanto el motivo como la autoridad para hacer esta obra viene de Jesucristo. No es el reino del Espíritu, pero el Espíritu es el que avanza el reino de Dios.

Cuando Cristo estaba a punto de ascender al cielo, los discípulos le preguntaron si El iba a establecer un reino terrenal en ese momento. La respuesta de Cristo es sumamente importante porque El señala inmediatamente la importancia del Espíritu Santo al decir:

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8).

Al examinar brevemente el primer mensaje después de Pentecostés, será obvio que el Espíritu Santo quiere exaltar el reino de Jesucristo. En este mensaje, Pedro, predicando bajo la inspiración del Espíritu, declaró que Cristo es Rey. El está exaltado a la diestra del Padre (Hechos 2:34). El no fue víctima de las malas intenciones de los hombres, sino más bien ellos actuaron conforme a la voluntad divina y soberana para crucificar a Jesús (Hechos 2:23). Este mensaje muestra claramente el papel del Espíritu: El no vino para hablar por Sí mismo, sino para glorificar la obra de Cristo y El lo glorifica por medio de Su obra tan especial. Esta obra del Espíritu Santo fue parte del mensaje que Cristo predicó aun en el principio de Su ministerio.

Cuando Nicodemo consultó a Cristo respecto a las condiciones necesarias para entrar en el reino de Dios, Cristo le explicó:

“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

Sin el Espíritu Santo es imposible que uno entre en el reino de Dios. El nuevo pacto de Ezequiel enfatizó la regeneración por medio del Espíritu al escribir:

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:27).

¿Y cómo hace el Espíritu Santo la obra? Cristo dijo que hay que nacer “ de agua y del Espíritu .” ¿Qué es esta agua? La Biblia define el agua como “ el lavamiento del agua por la palabra de Dios .” (Efesios 5:27; Juan 15:3). Es interesante la estrecha relación entre el Espíritu de Cristo y el Rey Jesús. Los dos sirven para avanzar el reino de Dios, todos buscando no Su propia gloria, sino la gloria de Dios al avanzar el reino en los corazones de los hombres.

El reino de Dios se avanza hoy por medio de la proclamación del evangelio. Este evangelio requiere que el pecador ponga la fe en el Señor Jesucristo. Es el único Redentor. El murió y se resucitó de entre los muertos para glorificar a Su Padre y salvarnos a nosotros. El dejó a Su Espíritu aquí en la tierra para culminar Su misión de avanzar la voluntad divina de reinar sobre toda la creación y un día este Rey volverá a la tierra para conquistar a todos Sus enemigos y para glorificar a Su pueblo y el reino de Dios será para siempre. Disfrutaremos de la gloria de nuestro Rey para siempre y cantaremos de Su hermosura sin fin. Pero este reino no es exclusivamente para el futuro, sino que es algo ya dentro del pueblo de Dios y nos motiva para seguir adelante en la obra que el Señor nos ha dado, sabiendo que nuestra labor no es en vano porque tenemos el Espíritu de Cristo dentro de nosotros. Por eso, el reino de Dios avanza y la iglesia tiene el privilegio no solo de ver el reino consumido de Dios un día, sino también de disfrutar de ello todos los días hasta el fin del mundo.

Soli Deo Gloria .

La Descendencia de Ismael

Autor: Stevan Henning

No todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. (Romanos 9:6b-8)

Mientras que muchos discuten el significado de Romanos 9, estos versículos indudablemente enseñan una verdad que todos podemos consentir. Esta verdad, concisamente expresada ,es ésta: los que son de Dios tienen su nacimiento espiritual debido a lo supernatural mientras los que no han experimentado este milagro son nada más que “los hijos de la carne.” Sobre esto la mayoría de los cristianos estarán de acuerdo.

Es cierto que muchos han opuesto la necesidad de lo milagroso para hallar la justificación, la adopción y la regeneración. Entre éstos se halla Carlos Finney cuyos métodos del evangelismo son loados y practicados por muchos hoy en día. Sin embargo, hay mucha ignorancia acerca de su filosofía. Carlos Finney dijo lo siguiente acerca de la naturaleza del avivamiento:

“Un avivamiento no es un milagro, ni depende de un milagro de ninguna manera. Es totalmente un resultado filosófico del uso correcto de los medios establecidos—tanto como cualquier otro efecto es producido por medios.”

No obstante, Finney se equivocó profundamente sobre la naturaleza milagrosa de la regeneración. Entendemos que mientras que es cierto que Dios utiliza medios para realizar Su voluntad, los medios correctos no son suficientes. Hay algo más que se necesita: un milagro divino. Entendemos que los que verdaderamente nacen de nuevo son el fruto del movimiento del Espíritu de Dios. No son el producto de la persuasión humana sino del movimiento invisible del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios no está sujeto a los medios ni los esfuerzos humanos. El obedece la voz de Dios y Su operación en la vida de los pecadores sigue la voluntad divina. Cristo describió el misterio de esta influencia divina como el entender el origen del viento.

Sin embargo, temo que la iglesia, en su fervor por ver actuar la mano de Dios y de cumplir su misión, esté dando a luz a muchos “hijos de la carne” que no tienen herencia con los hijos de la promesa. ¿Cómo y por qué está produciendo la iglesia esta generación perversa? ¿Qué debe hacer para dar a luz a los hijos de la promesa? Antes de contestar estas preguntas, es importante ver el fondo de estos versículos citados al principio de este ensayo.

Abraham fue escogido por Dios mientras él adoraba a sus ídolos (Josué 24:2-3), y Dios hizo un pacto con Abraham consistente en varias promesas: entre ellas, la promesa de un hijo. Lo interesante fue que Sarai, la esposa de Abraham, fue estéril y no pudo tener hijos. Ella correctamente atribuyó su condición a la mano soberana de Dios (Génesis 16:2), pero lo que ella y Abraham no entendieron fue que la ineficacia del vientre de Sarai para concebir no iba a frustrar la promesa de Dios.

Digo que no entendieron porque en Génesis 16 Abraham y Sarai convinieron en prestarle ayuda a Dios. ¡Que arrogantes fueron al pensar que Dios necesitaba de su ayuda! Salmo 127:3 dice, “ He aquí herencia de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre .” Sabemos bien lo que sucedió. Abraham tomó a Agar para su esposa y se acostó con ella y ella concibió. Me imagino que los humanistas del día exclamaron, “¡He aquí lo que Dios y el hombre pueden producir cuando se unen las fuerzas!” Dios, en cambio, no estuvo nada feliz con el ingenio de Sara y Abraham.

Los años pasaron y Dios volvió a visitar a Abram (Génesis 17). Dios anunció por lo menos tres cosas en este capítulo: primero el cambio de los nombres de Abram a Abraham y de Sarai a Sara; segundo, la señal externa del pacto: la circuncisión; y tercero, la pronta concepción de Sara.

Al escuchar de la concepción prometida de Sara, la Biblia nos cuenta que Abraham se rió. “¿Qué está pensando Dios?” se preguntaba dentro de sí Abraham. Y después exclamó, “Ojalá Ismael viva delante de ti.” Dios, sin embargo, no aceptó la proposición de Abraham y repitió Su promesa de un hijo que sería llamado “Isaac.”

La verdad es que Ismael no fue el hijo de la promesa. Dios no fue glorificado en la concepción de este “hijo de la carne.” La concepción de Ismael se debió a medios naturales, humanamente concebidos, y efectuados por la fuerza física, pero aun más, fueron medios pecaminosos porque fueron medios escasos de la fe. Las consecuencias de esta “ayuda” de Sara y Abraham fueron dolor, tristeza, y división familiar para todos los involucrados: Agar, Abraham, Sara, Ismael, e Isaac.

La iglesia de hoy y desde hace mucho se ha acostado espiritualmente con Agar, la esclava de Egipto, para producir simiente a Dios. Es cierto que esta prostitución está produciendo a muchos “hijos.” Sin embargo, hay algo verdaderamente triste de este yugo desigual: el linaje producido en gran parte no son hijos de la promesa, sino hijos de esclavitud. Esta unión carnal puede ser definido como el uso de los medios “naturales” para realizar fruto “milagroso.”

Yo, personalmente, tengo que luchar contra esto en casi cada área de mi vida. Es fácil preparar un sermón sin orar. Es relativamente fácil predicar y tener “éxito”, no porque el Espíritu Santo está tocando vidas, sino porque el predicador ha tocado las emociones de los oyentes por medio de relatos, chistes, gritos y lágrimas. Lo más difícil para el cristiano es ser un instrumento en las manos de Dios, esperar en El para que El cambie las vidas de los oyentes a Su tiempo. La obra del Señor hecha en las fuerzas humanas es peligrosa en las vidas de los creyentes, pero no hay nada más peligroso que la utilización de lo natural para sembrar el evangelio de Jesucristo y lograr “almas para el Señor”: algo que unos han llamado la “regeneración decisional.”

La regeneración decisional es el esfuerzo de muchos cristianos, unos sinceros y otros no, para sembrar el evangelio de Jesucristo y “cimentar” el éxito de la entrevista con “una decisión para Cristo.” Ya hemos empezado a contestar la pregunta: ¿Cómo está produciendo la iglesia a una generación perversa de hijos de la carne? La iglesia moderna ha tomado la pregunta ridícula de Nicodemo, “¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”, y ¡está intentando realizarlo!

Difícil que sea que entre un adulto en el vientre de su madre, el nacer de nuevo es aún más difícil para el hombre. Es, para expresarlo más sucintamente, imposible (Mateo 19:25-26). La regeneración es totalmente una obra de Dios. Es un milagro hecho por Su Espíritu. Ni tampoco podemos afirmar que es una cooperación entre el hombre y Dios. Es exclusivamente de El. “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Es una lastima que muchos sembrando un evangelio diluido, a veces sin incluir el mandamiento de “arrepentirse del pecado”, hacen que la salvación del pecador dependa de algo aparte de la fe en la persona y la obra de Jesucristo. Yo no sé cuantas veces que he preguntado a alguien, “¿cómo sabes que eres un cristiano?” y la persona me ha respondido, “porque hace mucho tiempo yo oré.”

¿Estoy diciendo que tal persona no es salva? No, no lo estoy diciendo, pero afirmo que “la carne para nada aprovecha.” Si alguien está salvo, es por medio de la fe en la obra y persona de Jesucristo. Tampoco digo que el orar es malo. Pero la oración sin la obra del Espíritu en la vida de uno no hace nada. Cristo dijo que “ el Espíritu es el que da vida .”

Nacer de nuevo es la obra eficaz del Espíritu de Dios en los hijos de la promesa. Hay tantísimos dentro y fuera de la iglesia que profesan ser cristianos pero carecen de la vitalidad de Cristo en ellos. Ellos están dispuestos a portar el nombre de Cristo mientras que no les cueste nada, pero cuando viene la aflicción, se apartan del buen camino. Cristo habló de estas personas con mucha frecuencia y nunca las consideró como los Suyos.

Una característica de éstos es que se burlan de los hijos de la promesa. Ellos, como Ismael, no aprecian el valor del cumplimiento de Dios. No entienden el concepto del discipulado, de la obediencia, del amor para el reino de Dios. Muchos están en la iglesia disfrutando de su música, sus programas, y sus mensajes, pero no están dispuestos a comprometerse a las demandas del evangelio. La demanda es “morir a si mismo, tomar su cruz cada día, y seguirle a Cristo.” La verdad es que muchos han sido convencidos que sean los hijos de Dios, pero serán, igual a Ismael, echados fuera en el día del juicio.

Sería una cosa si el origen de sus pensamientos fuera basado sobre sus malas interpretaciones de las Escrituras. Lastimosamente, no es así. Ellos son responsables por su condición, pero muchos de los que tienen la culpa son pastores, maestros de escuela dominical, y muchos laicos que quieren ver vidas cambiadas diciendo que la salvación es muy fácil y que depende de una decisión que uno toma.

Mientras que afirman que la salvación es fácil, muchos de ellos enseñan que la santificación es una cosa muchísima más difícil. Lo triste es que estas personas están negando lo que Cristo dijo una y otra vez: la salvación es imposible para el hombre natural.

Los herejes del pasado afirmaban que las obras y la fe salvan. Ellos negaron la enseñanza de Romanos 4, que Abraham fue justificado por la fe. Lastimosamente hay una nueva clase de herejes. Los herejes de nuestro día dicen que es posible “estar en Cristo” sin “ser una nueva criatura.” Estos niegan la enseñanza de Santiago 2:17-26. Santiago se preocupó por una profesión cristiana que estuvo sin demostración de las obras—el fruto que glorifica a Dios y que es parte de cada pámpano que permanece en la vid. Los herejes modernos distorsionan la santificación al decir que es opcional. Estos falsos profetas dicen que uno puede tener la seguridad de una mansión en el cielo al “aceptar a Cristo” sin mostrar fruto aquí en la tierra.

Nuestra siguiente pregunta es ¿por qué produce la iglesia hijos de la carne? Para contestar esta pregunta, debemos recordar nuevamente el relato de Abram, Sarai, y Agar. Dios había dado una promesa, pero esperar sobre Dios les fue difícil. En vez de esperar un milagro de El, ellos decidieron ayudarle a Dios. Para seres humanos, el esperar en el tiempo de Dios es sumamente difícil.

Dios también ha entregado una tarea a nosotros juntamente con una promesa: ir y predicar el evangelio haciendo discípulos. Esa es nuestra tarea, pero la promesa es igual de importante: “Estoy con vosotros.” En otras palabras la capacidad para ver éxito en este empeño depende del poder de Dios, no el nuestro. Cristo afirmó en la parábola de la vid y los pámpanos que Dios es glorificado cuando damos fruto. Lo interesante de esta enseñanza de Cristo son Sus palabras: “ Separados de mí nada podéis hacer. ” ¿Cómo podemos permanecer en Cristo? Cristo da la respuesta al enseñar de la necesidad de orar para la producción de fruto glorificante a Dios.

La oración no se contesta siempre de un día a otro. Engañados por nuestras habilidades, muchas veces actuamos sin una dependencia sobre Dios y deseando producir fruto inmediatamente, usamos muchos medios no bíblicos. Queremos asegurarnos de que nuestro trabajo no sea en vano. Queremos ver los resultados hoy y queremos sentirnos realizados en nuestros papeles como testigos del evangelio de Jesucristo.

Pero este anhelo es parte de nuestra naturaleza pecaminosa. Queremos decir lo que hemos hecho. Por supuesto, se declara que nuestra labor es “para la gloria de Dios.” Pero, la verdad es que nos sentimos bien porque Dios nos está usando. Y cuando no vemos resultados, es natural preguntarnos si hemos hecho algo mal.

No obstante, no tenemos que estudiar mucho las Escrituras para ver que la mayoría de los profetas de Dios, hombres que compartieron con sus oyentes las palabras inspiradas de Jehová no pudieron basar su utilidad en las manos de Dios sobre los resultados. Hombres como Ezequiel, Jeremías, y Elías se sintieron, a veces, desanimados en sus ministerios. Y sobre todo, tenemos el ejemplo de Jonás, un profeta rebelde, amargado, y terco, cuya predicación resultó en el arrepentimiento de 120.000 personas. ¿Fue más espiritual Jonás que Jeremías? Tal pregunta ni vale contestar, pero hay otra pregunta que vale la pena tocar en este momento: ¿tuvo Jonás más habilidad persuasiva que Jeremías? Hay muchos que atribuyen el éxito de la predicación de Jonás a las habilidades de él. Sin embargo, el testimonio del mismo profeta nos da la respuesta: “ La salvación es de Jehová. ”

Hay una segunda respuesta a la pregunta ¿por qué produce la iglesia tantos hijos de la carne? Esa respuesta es menos ofensiva que la primera pero igual de pecaminosa y peligrosa. La respuesta es la ignorancia de doctrina. Hay muchos cristianos que quieren ver salvas las almas de los corazones inconversos. Estos evangelistas aman al Señor Jesucristo y se dan cuenta de que la misión de la iglesia es el evangelismo. Pero esto es el problema. La misión de la iglesia no es el evangelismo sino la adoración. Como un escritor cristiano ha dicho, “Las misiones existen porque la adoración no existe.” Las misiones son para hoy pero un día cesarán. En cambio, la adoración es para siempre. ¿Es posible glorificar a Dios y no compartir el evangelio? Por supuesto que no. ¿Es posible compartir el evangelio y no glorificarle a Dios? Por supuesto que sí. ¿Cómo es posible testificar de Cristo sin glorificarle? Es posible cuando no predicamos todo el evangelio y cuando los motivos no son para la gloria de Dios. La Biblia nos declara que todo el plan de la salvación es “ para la alabanza de la gloria de Su gracia ” (Efesios 1:6, 12, 14).

Entonces, ¿qué es esta ignorancia? Esta ignorancia entiende principalmente que el uso de ciertos medios serán bendecidos por Dios para producir ciertos resultados. Por mucho tiempo, yo usé un método de encuestas para evangelizar. Fue fácil para tener resultados, pero después de ver cientos de decisiones sin fruto, empecé a analizar lo que hacía. Aparte del hecho que les decía a todos que yo estaba realizando una encuesta religiosa—un engaño porque nunca reportaba las respuestas de las personas a mis preguntas, solamente la cantidad de almas “salvas” ese día—este método tan popular y otros como ello facilitan varios problemas doctrinales.

En primer lugar, me di cuenta de que yo no usaba la ley legítimamente. Más bien, no usaba nada de la Ley. Sin embargo, Pablo dijo que la Ley existe según I de Timoteo 1:5-11 para convencer a los pecadores de su mal camino. Sin el conocimiento de la gran ofensa del pecado a Dios, le es imposible al inconverso comprender la expiación de Cristo por el pecado en la cruz y, por consiguiente, recibir el perdón y la justicia que Dios da al pecador arrepentido.

En segundo lugar, yo hacía que la regeneración dependiera de algo que el pecador hiciera. Esta equivocación fue un error doctrinal. Los reformadores afirmaron que la justificación es por la fe, pero negaron que la regeneración sea por la fe. La regeneración es el milagro del Espíritu cuando quita el corazón de piedra y lo reemplaza con un corazón de carne. Esta obra divina capacita al pecador recibir la Palabra y poner su fe en Cristo.

En tercer lugar, yo intentaba dar la seguridad de la salvación inmediatamente después de la entrevista. En mi opinión esto es uno de los hechos más dañinos al evangelismo que hay, puesto que hay muchos que han recibido “la seguridad de la salvación” sin ser salvos. No es que creo que el recién convertido no pueda tener la confianza de que sea salvo. Sí, lo creo pero afirmo que es el testimonio del Espíritu Santo mediante la Palabra de Dios que tiene esta responsabilidad, no el hombre que no ve el corazón.

Me acuerdo bien del versículo que yo y muchos otros citábamos para asegurarle al nuevo “convertido” de que Dios le había cambiado. I de Juan 5:13 dice, “ Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios .” Este versículo se saca fuera de su contexto cada vez que se usa sin leer los cuatro capítulos y medio que lo proceden. La meta de Juan es demostrar quienes son los que tienen “comunión con nosotros” y quienes son los que no son auténticos. El da muchas pruebas para comprobar a los que dicen ser cristianos. Entre ellas son su actitud hacia el pecado, su actitud hacia los mandamientos de Dios, su actitud hacia su hermano, y su actitud hacia Cristo.

El evangelista Jorge Whitefield, un predicador de hace dos siglos se preocupó por la seguridad de la salvación. El dijo, “La evidencia más segura de que uno ha sido justificado es una vida santa.” Whitefield fue un hombre que se preocupó por las almas, sin embargo, se dio cuenta de que la seguridad de la salvación es el testimonio del Espíritu en nosotros.

Jamás fue mi intención hacer lo que acabo de relatar de mi propia experiencia. Yo tuve un deseo para ganar almas para Cristo y dejé padre, madre, hermanas, casa y empleo porque quería ver almas convertidas al Señor. Sin embargo, esta ignorancia no es excusa y no cambia el hecho de que muchos inconversos piensan que son salvos porque ellos pidieron que Cristo les salvara sin comprender el significado de verdades indispensables para la salvación.

Llegamos a nuestra pregunta final: ¿Cómo debemos presentar el evangelio? Sobre todo, el pecador debe entender su necesidad del Señor. Cristo no es un ingrediente extra en la vida que hace que todo sea mejor. No es la solución a las dificultades económicas. El no remedia todos los problemas de un matrimonio que está al punto de disolverse. Cristo es la Solución al pecado. Todo hombre en su condición natural tiene una escopeta apuntada al rostro de Dios. Esta escopeta se llama el pecado y es una ofensa a la santidad e integridad de Dios. Donde no hay convencimiento del pecado, no habrá la visión de la necesidad de Su gracia. Los puritanos predicaron de tal modo para convencer a los oyentes de la depravación del corazón. En otras palabras, hombres como Baxter, Owens, Edwards, Whitefield y Spurgeon predicaron la inhabilidad total del hombre para agradar a Dios. Estos no solamente predicaron más energéticamente, sino que exaltaron la eficacia de la gracia. Acerca de su inhabilidad y la eficacia de la gracia, Spurgeon dijo lo siguiente:

“Supongo que hay algunas personas cuyos pensamientos se inclinan naturalmente hacia la doctrina del libre albedrío. Yo solo puedo decir que la mía se inclina tan naturalmente hacia las doctrinas de la gracia soberana. A veces, cuando veo algunos de los carácteres peores en la calle, ¡me siento como si mi corazón se reventara en lágrimas de gratitud de que Dios nunca me dejó que actuara como ellos lo han hecho! He pensado, si Dios me hubiera dejado solo, y no me hubiera tocado por Su gracia, ¡qué gran pecador hubiera sido! Yo hubiera corrido a lo largo y lo ancho del pecado, me hubiera lanzado a lo más profundo de la maldad, ni me hubiera parado en algún vicio o necedad si Dios no me hubiera detenido…Si en este momento yo no estoy sin Cristo, es únicamente porque Cristo Jesús tendría Su voluntad conmigo, y esa voluntad era que yo estuviera con Él donde Él está, y que participara de Su gloria… Yo no tomé ninguna antorcha con la cual encender el sol, sino que el sol me alumbró a mí. Yo no comencé mi vida espiritual—no, antes daba patadas, y luchaba contra las cosas del Espíritu: cuando Él me atraía, por un tiempo yo no corría detrás de Él: había un odio natural en mi alma a todo lo bueno y santo. Los galanteos eran perdidos sobre mí – los avisos eran echados al viento – los truenos eran despreciados; y en cuanto a los susurros de Su amor, eran rechazados como siendo menos que nada y vanidad. Pero, seguro estoy, que ahora puedo decir, hablando de parte de mí mismo, “Él sólo es mi salvación”. Era Él quién volteó mi corazón, y me trajo a mis rodillas delante de Él.”

Tampoco debemos esperar decisiones la primera vez que presentamos el evangelio. No digo que conversiones inmediatas son imposibles, solamente que no son la norma. Los ejemplos bíblicos nos sirven aquí. Fue Cristo que describió la salvación como un milagro diciendo que es imposible para el hombre (Mateo 19:25). Fue nuestro Autor y Consumador de la fe que dijo, “Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” Fue Pablo que tenía la costumbre de predicar fielmente el evangelio por semanas, meses, o años en un lugar “demostrando que Jesús era el Cristo.” Y ninguno de los demás apóstoles trataron de producir conversiones al pedir una decisión por parte de los oyentes. Ellos sabían que “el hombre natural no es capaz de recibir las cosas del Espíritu.” Por eso, ellos predicaban y dejaban “los resultados al Señor.” No vemos a Pedro rogando a sus oyentes que pasaran adelante para aceptar a Cristo. Más bien lo que vemos es la predicación de la iniquidad del hombre y la salvación que hay en Jesús que produjeron la pregunta: “Varones, ¿qué haremos?” Este es el ejemplo de Pablo. Cuando él predicó a Cristo delante de Agripa y cuando Agripa declaró que casi fue convencido, Pablo no intentó a persuadir a tomar una decisión para Cristo.

Sobre todo, la Biblia dice que el éxito del evangelista depende de Dios. Es Dios que tiene que abrir el corazón para que el oyente reciba el evangelio (Hechos 16:14). La doctrina de la elección es algo que indiscutiblemente produce fricciones entre los hermanos. Hay muchos que piensan que es necio hablar de ella. ¿Es Dios necio? Por supuesto que no, sin embargo, es Dios que inventó esta doctrina y la puso en la Biblia. La mayoría de las doctrinas que aceptamos han sido discutidas durante los siglos. Entre ellos hay las doctrinas de la Trinidad , la encarnación, la resurrección, la expiación, y otros. El entendimiento de esta doctrina determinará la perspectiva de uno respecto al evangelio. Sin entrar en un análisis de esta doctrina, déjame citar el entendimiento apostólico sobre la elección. (Todas las citas son del libro de Hechos.)

hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido 1:3

Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido ,…Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.1:24,26

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare . 2:39

alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos . 2:47

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida ! 11:18

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor , y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna . 13:48

y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos , purificando por la fe sus corazones . 15:9

Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre . 15:14

Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía . 16:14

porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios. 18:10,11

Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído ; 18:27

Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 22:14

Si creemos que la elección del hombre se determina según lo que Dios ve que el pecador hará, un evangelismo que produce decisiones es útil porque el elemento que determina quienes son salvos es la voluntad del hombre. Pero, si creemos que la elección es una determinación divina sin considerar nada en el pecador, un evangelismo que llega a los hombres con palabras persuasivas de sabiduría humana, es maligno y pernicioso. Tal “evangelio” engaña al pecador que cree que él tiene la habilidad de agradar a Dios por su decisión. Lejos de desanimarnos para predicar el evangelio, la elección es un ánimo para predicar el evangelio. Cuando Pablo llegó a Corinto, el Señor le animó en medio de las persecuciones a seguir adelante porque El tuvo “mucho pueblo” en esa ciudad. Un misionero veterano lo expresó de esta manera:

“Cuando yo era joven me costó entender la idea de la elección y dije que si yo creyera en la elección nunca podría ser un misionero. Pero después de veinte y cinco años de ver la dureza del corazón humano, digo que no podría ser misionero sin creer en la doctrina de la elección.” Citado en Let the Nations Be Glad .

La elección es la garantía de Dios de que todas las ovejas llegarán al redil. Nosotros no tenemos nada que ver con la elección ni en nuestra salvación tampoco en nuestro evangelismo. Nunca debemos preguntarnos acerca de quienes son elegidos y quienes no. Nuestra parte es ser un vaso en las manos de Dios, en particular un vaso santificado. Uno de las grandes ayudas para mí se halla en Salmo 51. David se sintió miserable por el asesinato de Urías y el adulterio, que hizo que los enemigos de Dios blasfemaran el nombre de Dios. Sus palabras son muy conocidas:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.

Sin embargo el siguiente versículo nos lleva a nuestro tema:

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.

David reconocía que, por costumbre, Dios usará vasos limpios y gozosos para realizar fruto para Su honra y gloria. Que el Señor nos revele nuestra gran pecaminosidad y nos fortalezca para confesarla y dejarla. Los avivamientos siempre iniciaron con el pueblo de Dios humillándose delante de Dios por su pecado. Oh, la gran necesidad de un avivamiento moderno.

La predicación del evangelio siempre tendrá como parte de su resultado la cizaña o “los hijos de la carne.” No es necesariamente la culpa del predicador que está predicando el evangelio. Es parte del plan de Dios para la iglesia. Pero si nuestro “evangelio” incluye la idea de que “la decisión” es el momento decisivo que le impulsa a Dios actuar, habrá una abundancia de abortos en el evangelismo. Si amamos a las almas de los hombres y, aún más importante, si amamos el renombre de Dios, abramos nuestras bocas para proclamar las buenas nuevas que Jesucristo es Señor. Esto es nuestro papel, nuestra responsabilidad, nuestro privilegio, y nuestro culto a nuestro Preciosísimo Rey a quien sea la gloria ahora y por todos los siglos.

Soli Deo Gloria

¿Qué es una iglesia bautista reformada?

Tomado de: Reformed Reader

Si me preguntasen “¿Qué tipo de iglesia son ustedes?” no dudaría en responder “¡Somos una iglesia Bautista!”. Creemos en verdades a las que algunas veces se les ha llamado “Distintivos Bautistas”.

También contestaría que somos una “iglesia Reformada” puesto que apoyamos las grandes doctrinas de la Reforma respecto a la salvación del hombre. En este sentido no me molesta que a nuestra iglesia se le identifique como una iglesia “Reformada Bautista”, y deseo hablar del tema “¿Qué es una Iglesia Reformada Bautista?”

I. LAS ESCRITURAS

Primeramente, una Iglesia Reformada Bautista es una iglesia local que reconoce la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras. En cuestión de la fe, esto es, en la cosas que creemos, y de la práctica, esto es, en las cosas que hacemos, nuestra única autoridad es la Palabra de Dios. Si algo, ya sea de fe o de práctica, es contrario a la Biblia, entonces, no importa quién alegue, no importa qué buenos argumentos de emitan a su favor, no podemos aprobarlo.

Reconocemos que en el funcionamiento de una iglesia local habrá cuestiones para las cuales no exista un mandamiento bíblico específico. Por ejemplo, tomemos como ilustración a la secretaria de una iglesia. Será difícil encontrar un capítulo y un versículo que especifique que se debe tener una, pero reconocemos que tales cosas son necesarias, y son de acuerdo al principio bíblico que especifica que todas las cosas se deben hacer decentemente y en orden.

Aún así, afirmamos enfáticamente que cuando no hay una órden bíblica específica para algo, no vamos a ver a tal cosa o situación como sagrada y obligatoria. Cuando la Palabra de Dios no justifica algo, no vamos a estar bajo esclavitud de esa situación o cosa, pero cuando las Escrituras claramente llaman a algo, ninguna consideración nos hará hacer lo contrario. Deseamos tener nuestras consciencias marcadas por los límites de la Palabra de Dios, pues creemos que ésta es la verdadera libertad. Creo que una serie de asuntos que se dan en algunas iglesias Bautistas de hoy en día no tienen bases bíblicas verdaderas. Son parte de la iglesia porque se introdujeron hace varios años y ahora son parte de la “tradición Bautista”. De hecho mucha gente da por sentado que son bíblicas, pero si se les reta a encontrar las evidencias bíblicas de tales costumbres, tendrían problemas para entontrarlas.

En otras áreas hay cosas que las Escrituras claramente ordenan pero que han sido abandonadas por la mayoría de las iglesias Bautistas modernas, y debemos hacer un llamado para que se adopten de nuevo. La cuestión de la gobernación por ancianos es un ejemplo de este punto. Las iglesias Bautistas solían tener ancianos; actualmente en la mayoría de las iglesias Bautistas esto ya no se practica. Pero creemos que si vamos a ser un verdadero modelo de las iglesias del Nuevo Testamento tenemos que retomar el concepto de gobernación por ancianos. La Escritura lo presenta. ¡Nosotros debemos tenerlo!

Así que los Bautistas Reformados no se gobiernan por la tradición, ni por la opinión de los hombres, ni por los sentimientos, ni por el pragmatismo, sino solamente por la Palabra de Dios. Creemos en la autoridad de la Escritura, y deseamos en nuestra vida como iglesia ser modelo conforme a la Palabra de Dios. Debemos siempre pedir y buscar que Dios intensifique nuestro entendimiento de Su Palabra, y debemos estar siempre prestos a cambiar cualquiera de nuestras prácticas si es que está fuera de los límites de las Escrituras. La actitud que dice “No importa lo que la Biblia dice, así siempre lo hemos hecho” es para nosotros espantosa, y en efecto, pecadora. Debe ser “para la ley y el testimonio”, o ¿qué dicen las Escrituras?

II. LA PREDICACION

En segundo lugar, los Bautistas Reformados creen en la pre-eminencia de la predicación de la Palabra de Dios. Creemos que la predicación de la Biblia debe tener el lugar central en nuestros servicios. ¡Creemos que nada puede o debe tomar el lugar de la predicación de la Palabra!

Nuestra convicción es que la iglesia de Cristo ha sufrido porque ha degradado la predicación de la Palabra. Creemos que los seminarios y colegios bíblicos deben pre-eminentemente ser instituciones que preparen y estimulen a predicadores. Creemos que en cualquier lugar la gente de Dios debe ser alentada y animada a orar que el Señor dote hombres con el don de la predicación, y que Él dé predicadores a Sus iglesias, grandes predicadores, muchos predicadores. Creemos que hay una gran necesidad en las iglesias de Cristo de reconocer la importancia de la predicación de la Palabra de Dios, y que hombres jóvenes deber de ser animados a estudiar teología, historia de la iglesia, y los sermones de grandes predicadores del pasado, y que deben trabajar duro para llegar a ser buenos expositores de la Biblia.

III. LAS DOCTRINAS DE GRACIA

En tercer lugar, los Bautistas Reformados declaran su creencia sin temor alguno en aquellas doctrinas que algunas veces son llamadas Las Doctrinas de Gracia. Con esta expresión queremos especificar las doctrinas de la depravación total, elección incondicional, expiación definitiva, llamado eficaz, y la perseveración de los santos. Nos regocijamos en estas grandiosas verdades que sostienen la soberanía de Dios en la salvación del hombre, y que tan gloriosamente afirman la realidad central de que la salvación es sólo por gracia, ¡y que la salvación es del Señor!

Nos gozamos en que las doctrinas de gracia están enlistadas en la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689 y en muchas otras confesiones Bautistas de la historia. Declaramos que en 1861 cuando Charles Spurgeon abrió el gran Tabernáculo Metropolitano en Londres, Inglaterra, celebró la ocasión teniendo invitados de renombre que predicaron sermones acerca de estas doctrinas. Y aún así, no es que creemos en estas doctrinas porque Spurgeon o cualquier otro bautista las predicó. Tampoco las creemos por el hecho de que estén enlistadas en las confesiones bautistas históricas, aunque nos regocijamos que así sea, sino que las creemos porque están claramente presentadas en las Sagradas Escrituras.

Reconocemos que vivimos en una época en la que estas verdades fundamentales son ignoradas, e incluso descaradamente negadas por muchos que profesan el nombre de “evangélicos” y “Bautistas”. Sabemos que son verdades poco populares, pero son verdades, y las recibimos y nos regocijamos en ellas.

¡También nos gustaría enfatizar que no sólo las creemos sino que además sostenemos que deben de ser claramente predicadas y enseñadas desde el púlpito!

Hoy vivimos la trágica situación en que los hombres dicen desde el púlpito que creen en las doctrinas de gracia pero que rehúsan predicarlas y enseñarlas a su gente. El resultado es que las iglesias están llenas de gente que ignora las grandes verdades de las Escrituras (y de la fe bautista de la historia), y por lo tanto, se empapa de verdades totalmente opuestas – las cuales reciben por la radio y publicaciones religiosas. Si un hombre llega a predicar las doctrinas de gracia a tales congregaciones, se generan escándalos y oposiciones. Esto es trágico, pero común. Creemos que en nuestros días se necesitan las doctrinas de gracia y que nuestra gente necesita ser instruída en ellas.

IV. EVANGELISMO

A continuación nos gustaría afirmar que los Bautistas Reformados creemos en la necesidad y responsabilidad de evangelizar. Ya no tenemos más simpatía por el Hiper-calvinismo que por el Arminianismo.

No creemos que hay incongruencia entre la soberanía de Dios en la salvación de Sus escogidos y Su mandamiento de predicar el Evangelio a toda criatura. Si pareciera haber alguna dificultad en nuestras mentes al compaginar cualquiera de las verdades de Su Palabra es por lo entenebrecido de nuestro entendimiento, y creemos que nuestro deber es obedecer la Palabra, la entendamos o no. ¡Nosotros creemos en el evangelismo!

Ahora, es verdad que no creemos mucho de lo que sucede bajo el nombre de ‘evangelismo’ en pleno siglo 20. Creemos que mucho de lo que hoy en día es llamado ‘evangelismo’ es poco más que psicología y mercadeo. Estamos espantados por las acciones superficiales que se dan bajo ese nombre; estamos horrorizados por las presiones, trucos y planes calculados para producir “decisiones” y estadísticas impresionantes; tales actos causan tremendos estragos en el alma de los hombres. ¡No!

El hecho de que creamos en el evangelismo no significa que vayamos a cooperar con cada proyecto que lleve ese nombre. ¡Creemos que en el evangelismo, como en todo lo demás, como hemos dicho antes, debemos ser gobernados por la Palabra de Dios! Aún así, insistimos que creemos en el evangelismo, y nuestra oración es que Dios nos mantenga conscientes de la necesidad de evangelizar. Que Dios nos dé la carga de la responsabilidad de evangelizar, sabiendo que es para Su gloria y para la salvación de los hombres.

Creemos que es nuestra responsabilidad dar a conocer el evangelio primeramente a nuestra comunidad, a Canadá, y al mundo entero. Creemos en las misiones, nacionales y foráneas, y creemos que debemos de buscar las almas de los hombres empleando métodos compatibles con la Palabra de Dios.

V. ADORACION

Por último, permítanme afirmar que una iglesia Reformada Bautista es una iglesia local con un serio enfoque en la adoración. El Dios que alabamos es un Dios de majestad, gloria y santidad. Y el Dios de la Biblia es Aquel a quien los ángeles del cielo constantemente claman “Santo, Santo, Santo”; le adoran de día y de noche; Él es grande y merecedor de toda alabanza. Creemos que cuando nos congregamos para alabar este grandioso y glorioso Dios de la Biblia debemos hacerlo con reverencia y santo respeto. ¡Creemos que debemos sentir un TEMOR REVERENCIAL en nuestros corazones cuando nos reunimos a adorar a este Dios!

Tú dices, “Pero seguramente debe de haber gozo también”. Sí, efectivamente, estamos de acuerdo, pero además debe de ser un gozo que sea en el Señor, no un gozo que surga de los “sentimientos”, sino uno que surga del conocimiento de Dios, un gozo moderado y controlado por la reverencia.

Creemos que hay un mundo de diferencia entre un servicio “muerto” y un servicio serio, espiritual. El primero no es deseado, el segundo sí. Ahora, dado este deseo de adorar al Señor de manera reverencial, creemos que cualquier cosa que le reste mérito no debe de ser aceptada entre nosotros. La frivolidad (o informalidad) y las niñerías están fuera de lugar y son incongruentes con la adoración a Dios.

También creemos que la música en la iglesia debe de ser gobernada por el gran hecho central de Aquel a quien adoramos. Mucha de la música que invade las iglesias hoy en día parece poco más que una imitación del mundo. Hay muy poca diferencia entre la música que se toca en la iglesia y la que se presenta en la televisión o en espectáculos mundanos – claro, excepto que las palabras que se cantan son “religiosas” más que “seculares”. Pero el espíritu que prolifera es el del mundo; la atracción es para la carne. Ésto aborrecemos y rechazamos; ésto no tiene lugar en el centro de adoración a Dios. Lo que es sagrado no debe de ser prostituído y empleado como entretenimiento. Si la gente quiere divertirse, pues que sus sentidos se agudicen yendo a lugares seculares de diversión para que se entretengan; que no pretendan que están adorando o en un servicio en donde la diversión está a la órden del día. ¡No! Cuando nos reunimos a adorar queremos dejar el mundo afuera, queremos apelar no a la carne sino a los sentidos; queremos no la sofisticación del mundo sino la sencillez de Cristo. ¡Oh, que cuando adoremos sintamos el temor de Dios en nuestras almas! ¡Oh, que veamos algo de la gloria vista por Isaías y por los siervos de Dios del mundo antiguo!

Esta es, pues, la clase de iglesia que buscamos construir. Otras cosas pudieron haberse mencionado, pero sólo hemos procurado tocar algunos de los puntos básicos.

Que Dios levante muchas iglesias sobre toda tierra y sobre la faz del mundo que deseen las mismas doctrinas y que luchen por ellas. ¡Que Dios se agrade en visitar a su gente de nuevo con lluvias de bendiciones para que el Señor sea glorificado en y a través de Su Iglesia!

Metáforas bíblicas

Autor: Stevan Henning

Hay muchos adjetivos para describir las doctrinas de la gracia: lógicas, bíblicas, útiles, y hermosas. ¿Hermosas? Aún para muchos calvinistas el adjetivo hermosa para describir la elección, la predestinación, y la expiación particular no cabe dentro de sus pensamientos. Sin embargo, Charles Spurgeon pensaba así. El dijo que el sistema arminiano, que alega que el factor determinante en la salvación es el libre albedrío del hombre en vez de la elección soberana de Dios, destruye la hermosura de las muchas metáforas que describen la relación del creyente con su Salvador. Hay muchas metáforas que podríamos analizar, pero vamos a ver solamente cuatro: la relación conyugal del creyente con Cristo, la adopción del hijo de Dios con su Padre, la seguridad de las ovejas dentro del rebaño del Buen Pastor, y el sacerdocio de cada creyente con Dios. Al nacer de nuevo, cada creyente entra en una relación muy íntima con Jesucristo. Efesios 5:25-32 habla del misterio de la relación de Cristo con Su iglesia. Lo maravilloso de esta relación es la metáfora que se usa en este pasaje: la relación conyugal. Esta intimidad entre el marido y su esposa es la más secreta, profunda, y especial relación experimentada en la tierra. No obstante, Dios creó la relación conyugal para que la iglesia entienda algo mucho más bello. La Biblia nos declara que Cristo es el Esposo y nosotros la iglesia somos Su novia. La belleza de esta metáfora lastimosamente se pierde mucho significado al enfatizar el libre albedrío. En primer lugar, en un sistema arminiano, los papeles tradicionales se reversan. En dicho sistema, vemos a la esposa eligiendo al Marido y el pobre Marido forzado a recibir a toda mujer que lo escoge a El. Es interesante que los que niegan la elección y la predestinación de un Dios soberano, que escoge a los Suyos, están contentos a obligarle a Dios a casarse con cualquier persona que le pide la mano en matrimonio, pero no están dispuestos a reconocer a un Dios que escoge a los que quiera para ser Su conyugue. Pero la Biblia afirma que nosotros lo amamos porque El nos amó primero. Efesios 5:25b-27 dice, “Se entregó a si mismo por ella, para santificarla en el lavamiento del agua por la palabra a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santo y sin mancha.” En otras palabras, la auto entrega de Cristo fue para lograr algo específico: una esposa santa para si Mismo. Este pasaje también enfatiza el éxito de la entrega de Cristo. Donde se enfatiza el libre albedrío, se puede deducir que fuera una posibilidad real que Cristo se quedara sin ninguna esposa. ¿Qué es un marido sin una esposa? Algo muy cierto es que no es marido. Pero Juan el Bautista, tres años antes de la cruz, entendió que Cristo fue el Esposo y dijo, “El que tiene la esposa es el Esposo.” Aún antes de la crucifixión comprendemos la profundidad que el Mesías iba a morir para Su Esposa, un pueblo de cada lengua, nación, raza, y tribu. Además, los arminianos reconocen que “cuando estuvimos muertos en nuestros delitos y pecados,” la metáfora bíblica para describir nuestro carácter es una mujer adultera, una ramera, o en palabras modernas, una prostituta. Con esta verdad en mente, el tipo de mujer que eligiera a Cristo sería una ramera, una prostituta de la peor clase. Es imposible concebir la idea de una prostituta eligiendo a Cristo. Una ramera actúa según sus deseos adúlteros. Ella no puede ser fiel, ni quiere ser fiel. Sin embargo vemos a Cristo eligiendo a muchas rameras para ser “vírgenes puras” delante de El (II de Corintios 11:2). (El libro de Oseas toca este tema y es interesante que Oseas escoja a dos rameras para ser sus esposas pero no aparece ni una sola vez que una ramera escoge a Oseas para ser su marido.) Por medio de la regeneración, una prostituta espiritual experimenta un cambio de sus afectos y por la fe otorgada por Dios recibe el perdón y la justicia de Cristo. Pero ¿qué dicen las Escrituras de esta relación? Juan describe una escena de los 144,000 de pie en el Monte Sion cantando. La Biblia los describe como vírgenes. Aún más bonito vemos la redención particular y propia de cada una de ellas. Apocalipsis 14:3-4 dicen que éstas “fueron redimidos de entre los de la tierra…como primicias para Dios y para el Cordero.” Enfatizamos que Cristo escogió a Su Esposa, la Iglesia. Es El que la edifica y que de todos los que el Padre le dio, nunca ha perdido ni uno. La segunda metáfora que pierde mucho significado dondequiera se enfatiza el libre albedrío es la adopción de los hijos de Dios por el Padre. Para ser consistente con la idea del libre albedrío uno tiene que decir que son los hijos que adoptan a Dios o por lo menos solicitan la adopción, no Dios a los hijos. Ellos se cansan de su padre el diablo y optan por Uno mejor. Como en el sistema arminiano es la esposa que elige a su Marido, también aquí vemos al pobre Padre Celestial obligado a recibir a Su mesa a todo que decida ser Su hijo. De nuevo es Dios que es obligado actuar por la decisión por el hijo que quiere pertenecerle. También esta creencia menosprecia, sin querer, la palabra Abba-Padre. Un padre es uno que tiene hijos. Si no puede tener hijos, quiere decir que es estéril. No son los hijos que da vida a uno para que sea un padre, sino que es el padre que da vida a su descendencia para que sean llamados hijos. No son los creyentes que dan significado al Padre, sino es el Padre Celestial que da significado a si Mismo porque El “puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras” (Mateo 3:9)… Gracias sean dadas a Dios que las Escrituras no contienen tales absurdos. Es Dios que elige a Sus hijos y fueron presentados a Cristo como un regalo de amor. Hebreos 2:12-13 dice, Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí yo y los hijos que me dio. Cada hijo que lo recibe fue otorgado poder para ser un hijo de Dios. Es Dios que con voz de mando dice, Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre (Vea I de Juan 3:1); para gloria mía los he creado, los formé y los hice…Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé e hice oír (Isaías 43:6-7, 11-12a). La expiación de Cristo en la cruz garantizó “linaje” y le satisfizo. Pablo afirma que fuimos “escogidos en El antes de la fundación de mundo, predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo.” (Efesios 1:4-5). Lo hermoso de esta metáfora es que somos hijos adoptados por Dios porque nos ama con un amor eterno a pesar de nuestra pecaminosidad. No adoptó a los Suyos porque fueron buenos, guapos, saludables, y capaces de beneficiarlo, sino que adoptó a los Suyos porque incondicionalmente los amó. La siguiente metáfora de las ovejas y el Buen Pastor se hace ridícula cuando se destaca el libre albedrío. Una oveja no elige a su pastor, así tampoco elige el creyente a Dios. Las ovejas son animales que necesitan que sus pastores provean pastos verdes, aguas cristalinas, y protección de los lobos. Una palabra que las describe bien es dependientes. Expresada sencillamente, una oveja no puede resolver sus problemas y no sabe dónde iniciar. Dios expresó palabras duras hacia los pastores que no se preocuparon por las ovejas (Vea Ezequiel 34). ¡Qué contraste entre estos pastores inútiles y el Buen Pastor! El Buen Pastor conoce a Sus ovejas y las llama por nombre, las saca y va delante de ellas. El Buen Pastor conoce a Sus ovejas y las ovejas responden a Su voz, pero los que no son Sus ovejas no pueden creen en El. Sobre todo el Buen Pastor da Su vida por las ovejas y El trae a todas las Suyas para que haya un solo rebaño (Juan 10). Hace muchos años yo vi un tratado que describió la salvación como un puente con el Dios a un extremo del puente y el pecador al lado opuesto. El tratado describió que Dios por medio de Jesucristo edificó un puente para que el que quiera venir, puede venir. Mientras yo creo firmemente en el que quiera, puede venir, a la luz de esta metáfora, me inquieta el mensaje de ese tratado. No es que el Buen Pastor dice a las ovejas: “Nada más que crucen el puente que edifiqué para ustedes.” Más bien la Biblia dice que Dios “va y busca lo perdido.” Lo lleva sobre sus hombros y se regocija. La pobre oveja no ha cooperado nada pero la consolación y amor de un pastor misericordioso la llena de tranquilidad y contentamiento. El profeta Isaías lo expresó hermosamente: “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.” Finalmente, la última metáfora es la del sacerdocio de cada creyente. Los sacerdotes fueron privilegiados para ministrar en las cosas de Dios. Sin embargo, éstos tuvieron una gran responsabilidad. Para entrar en la presencia de este Dios sin santidad fue una invitación para la muerte. Cuando Saúl y Uzías intentaron cumplir las responsabilidades del sacerdocio, el juicio de Dios cayó severamente sobre ellos. La Biblia está repleta de relatos de personas que menospreciaron los papeles del sacerdocio y cosecharon para sí condenación. Hablando del sumo sacerdocio, el autor de Hebreos dice que “nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios.” La Biblia declara resolutamente que Jesucristo nos hizo sacerdotes (Apoc. 5:10). . Cada persona que está en Cristo tiene acceso directo al trono de Dios. Pero la Biblia afirma que solamente los llamados son hechos sacerdotes. Nuestra disposición no nos da este papel. En los días de Jeroboam, cualquier persona podía traer una ofrenda para consagrarse como un sacerdote, pero no es así con el sacerdocio de Dios. Este papel es para los escogidos y se les da únicamente a ellos. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (I de Pedro 2:9). Ninguna metáfora expresa completamente nuestra relación con Cristo, pero tengo que convenir con Spurgeon: el arminiamismo destruye las verdades hermosas que amo en la Biblia. Quiero destacar que poco de nuestros hermanos que creen en el libre albedrío como el factor determinante en la salvación van a presentar estas metáforas desde una perspectiva arminiana. Ellos, mientras que afirman la soberanía de la voluntad humana, aman y predican estas cuatro metáforas de relación en una manera muy parecida a nosotros. Ellos son calvinistas inconsistentes. Lo cierto es la bella riqueza de las doctrinas de la gracia concuerdan hermosamente con las muchas metáforas que describen la relación amorosa que cada cristiano disfruta con el Señor.

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